Los 12 millones de Palou: cómo acabó el pleito con McLaren
Un juez de Londres condenó a Álex Palou a pagar 12 millones a McLaren, pero le tumbó lo que reclamaba por la Fórmula 1.
El 23 de enero de 2026, un juez de Londres puso cifra a la decisión de Álex Palou de plantar a McLaren. La condena fue millonaria, pero la letra pequeña cuenta otra historia.
Un contrato firmado y roto
La historia arranca en octubre de 2022. Palou firmó con McLaren para competir en su filial de IndyCar, Arrow McLaren, desde 2024 y con contrato hasta 2026, más una opción para 2027. El acuerdo sumaba un rol de reserva y probador en Fórmula 1, la zanahoria que de verdad le interesaba.
Pero en agosto de 2023 el piloto renovó con Chip Ganassi Racing y comunicó a McLaren que no se movería. Su argumento: se sintió engañado sobre sus opciones reales de llegar a la Fórmula 1, sobre todo después de que Oscar Piastri ocupara en 2023 el asiento que él ambicionaba.
El propio piloto reconoció el incumplimiento por escrito. Por eso el juicio de Londres no entraba a debatir la culpa, sino solo la cifra que debía compensar.
El pulso, en realidad, venía de largo. Ya en 2022 Ganassi y McLaren se habían enzarzado por los derechos del piloto, un choque que entonces se resolvió en una mediación. Aquel primer aviso no frenó a Palou, que volvió a cambiar de rumbo un año después y encendió la mecha del juicio.
La factura que pedía McLaren
McLaren no se anduvo con matices. En su demanda inicial reclamó 31 millones de dólares y fue recortando la cifra hasta los 19.570.578 de su alegato final, actualizados a 31 de agosto de 2025 y repartidos en seis conceptos.
El equipo sostenía que la espantada del español le costó patrocinios, ingresos por resultados y sueldos de otros pilotos. Con los intereses que reclamaba aparte, la cuenta que se manejó en la sala rondaba los 20,7 millones.
El grueso de la reclamación tenía nombre propio: NTT Data. Este patrocinador llevaba años ligado a Ganassi, pero se pasó a Arrow McLaren en 2023 convencido de que Palou correría allí. Cuando el piloto se quedó en Ganassi, McLaren tuvo que renegociar ese acuerdo a la baja, y la marca acabó anunciando su marcha tras 2026.
Lo que el juez le concedió
La sentencia llegó el 23 de enero de 2026, firmada por el juez Simon Picken tras un juicio de cinco semanas cerrado en el otoño de 2025. En un fallo de 124 páginas, el magistrado reconoció buena parte de sus reclamaciones y fijó una indemnización superior a 12 millones de dólares.
El tono del fallo, eso sí, no es el de una condena a un mal actor. Picken describió a Palou como «un testigo honesto y agradable», y llamó «el elefante en la habitación» a la decisión del piloto de no fichar por McLaren.
El desglose es lo interesante. Solo el patrocinio de NTT Data explica más de seis millones: 5,38 por las temporadas 2024, 2025 y 2026, y otros 950.000 por el año de opción de 2027. La mayor tajada salía de contratos publicitarios frustrados.
El juez fijó además una suma garantizada de 10.194.844 dólares que agrupaba sueldos de piloto, incentivos de patrocinadores y un bonus de General Motors que el equipo dejó de cobrar, y dejó otra partida comercial pendiente de cuantificar.
El resto de la condena tuvo que ver con los sueldos. El juez sumó algo más de 1,3 millones por el aumento salarial que McLaren tuvo que pagar a su piloto Pato O’Ward, que ganó fuerza negociadora al saber que Palou no llegaba. Y el equipo aún reclamaría intereses y costas judiciales aparte.
Lo que el juez le tumbó
Aquí está el ángulo que casi nadie contó en España. El titular fueron los 12 millones, pero la cifra que mejor explica el juicio es otra: los casi 15 millones ligados a la Fórmula 1 que McLaren reclamaba y que el juez tumbó por completo.
Ninguna de las indemnizaciones concedidas salió del lado de la Fórmula 1. Todo el dinero que Palou debía compensar estaba atado al perjuicio del equipo de IndyCar. La promesa de un futuro asiento en el gran circo, el corazón del relato, quedó fuera de la cuenta.
La razón de fondo pesa en el relato. Esas reclamaciones se apoyaban en un programa de pruebas y en un hipotético futuro en la Fórmula 1 que nunca llegó a concretarse. El juez concluyó que varias de ellas, sencillamente, no tenían valor económico demostrable.
Palou lo subrayó en su reacción. Sostuvo que las acusaciones contra él «eran completamente exageradas» y celebró que la parte de Fórmula 1 se cayera. Zak Brown, jefe de McLaren, lo veía al revés: el fallo, dijo, era «un resultado totalmente apropiado».
Un acuerdo sin cifra pública
El caso no terminó con la sentencia. El 27 de febrero de 2026, McLaren, Chip Ganassi Racing y el propio Palou anunciaron un acuerdo que cerraba el litigio y evitaba la apelación que se veía venir. Los términos de ese pacto no se han hecho públicos.
Ese matiz es clave para no pasarse de frenada. La única cifra firme es la condena judicial, no lo que Palou pagó de verdad, que se desconoce. Sobre quién puso el dinero conviene ser igual de prudente: se entiende que Ganassi respaldó el acuerdo con arreglos privados, pero eso es lo que se da por hecho, no un dato confirmado.
Las reacciones al acuerdo pintaron el ambiente. Palou suavizó el tono, habló de un periodo «muy complicado» y admitió que se rodeó de los consejos equivocados. Chip Ganassi, su jefe, fue más seco: dijo que no podía aprobar lo ocurrido y que esperaba que su piloto hubiera aprendido la lección.
En la pista, la apuesta salió redonda
Mientras el juzgado sangraba millones, la decisión deportiva de Palou no pudo salirle mejor. Se quedó en Chip Ganassi Racing y allí siguió arrasando: campeón de IndyCar en 2023, 2024 y 2025, tres títulos seguidos que lo confirmaron como referente del campeonato.
En mayo de 2025 remató la jugada ganando por primera vez las 500 Millas de Indianápolis, la carrera más prestigiosa del calendario. Su cuarto entorchado llegó además con ocho victorias en 17 carreras, un dominio pocas veces visto en la categoría.
Y el 30 de agosto de 2026, en el doblete de Milwaukee y a falta de una carrera, se llevó el quinto. Cuatro seguidos y cinco en seis años: nadie había llegado tan rápido a esa cifra en el monoplaza estadounidense.
Queda así un balance de doble filo. En los tribunales, plantar a McLaren le costó una condena de 12 millones y 30 meses de litigio; en el asfalto, esa misma decisión lo ha llevado a cinco títulos en seis años. El precio de la ambición, pagado en dos monedas distintas.