Messi deja Argentina y un vacío enorme en el corazón de medio mundo

Messi anuncia que deja la Selección Argentina y el fútbol internacional con una emotiva carta. El '10' se va tras perder la final del Mundial ante España.

Lionel Messi es manteado en el aire por sus compañeros en la selección argentina tras el triunfo ante Egipto en el Mundial 2026.
REUTERS/Brett Davis/File Photo

El histórico ’10’ anunció en sus redes sociales su despedida definitiva de la Selección Argentina y los mensajes de agradecimiento comenzaron a llegar desde todos lados. El futbolista de Inter Miami escribió una emotiva carta dos días después de la última final del Mundial.

Fin de una era para el recuerdo

Lionel Messi dijo basta. El argentino anunció en sus redes sociales con una emotiva carta que deja la selección albiceleste. «Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección (…) Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar».

La carta fue más larga. La escribió dos días después de la final perdida ante España en el Mundial, pero no decidió hacerla pública hasta ahora. El fallecimiento de su papá hace unas semanas también fue parte importante de esta decisión. Messi dice basta, ya no puede darle más al seleccionado argentino. Fueron 20 años de tristezas y alegrías, victorias y derrotas, goles, asistencias, momentos felices y complicados.

Messi deja la Selección Argentina siendo el jugador con más partidos (207), goles (125), asistencias (68), victorias (148), presencias en el Mundial (34), argentino con más goles (21) y asistencias (12) en Copa del Mundo, el que más Balones de Oro en Mundiales tiene (2), más goles (36) en eliminatorias Conmebol, más finales disputadas (11) y campeón del Mundial sub-20, JJ.OO., Copa América (2 veces), Finalissima y Mundial. Sí, todo eso.

Un vacío imposible de llenar

Messi no vestirá más la albiceleste y nadie podrá llenar ese vacío. Son más de 20 años al máximo nivel, dejándonos jugadas espectaculares, momentos únicos, goles imposibles y campeonatos ganados. También situaciones de mucho sufrimiento, porque el camino de Messi en Argentina no fue simple. Cuando España quería convocarlo para jugar con sus categorías inferiores, Messi decidió que no, que quería jugar con su país.

Lionel un día llegó a Ezeiza siendo un niño, lugar donde entrena la Selección Argentina y de ahí nunca se fue. Le prepararon un partido amistoso contra Paraguay para que a nadie se le ocurriera ‘robarlo’, los afortunados que fueron a aquel encuentro en el Estadio Diego Armando Maradona de Argentinos Juniors lo recuerdan como todo un hito.

Después llegó el Mundial sub-20 que ganó con un golazo a España en cuartos, el Mundial de Alemania donde debutó con la absoluta en un campeonato del mundo y además metió un gol, los Juegos de Pekín, aquellos a los que fue pidiéndole por favor a Guardiola que lo dejara y este le pidió que volviera con la medalla dorada. Parecía que la carrera de Messi con Argentina iba a ser brillante, pero había muchas curvas en el camino.

El ’10’ no consiguió ganar la Copa América 2007. Ahí todavía no era figura, ahí era acompañante, pero ya sufría. Después llegó la Copa del Mundo 2010 y Maradona le dio la capitanía por primera vez en un Mundial contra Grecia, aunque aquel torneo terminó muy mal y con críticas al argentino.

Esas críticas serían feroces un año después, en el único torneo oficial jugado por Messi en Argentina. La Copa América fue un suplicio para el astro rosarino, que se fue silbado en Santa Fe como nunca. Las reprobaciones de gran parte de la prensa y de los hinchas eran duras. Argentina se despedía en cuartos de final y Messi sufría.

Las tres finales perdidas

En 2014, 2015 y 2016, Argentina y Messi volvían a sufrir. La final perdida en Brasil contra Alemania fue el peor momento de Lionel, que después no pudo ganar ni la Copa América de Chile ni la Centenario. Tres años, tres finales perdidas y la primera despedida. Messi decía basta, no podía seguir, no se le daba, como decía él. Y dejó durante unos meses la camiseta albiceleste.

Sin embargo, todo eso no era más fuerte que él. Volvió cuando Argentina penaba por clasificar a Rusia 2018, dio la cara por todos en Ecuador y en la altura de Quito metió tres goles para el recuerdo. En el Mundial las cosas no fueron bien, el equipo no estuvo a la altura y Messi caía por primera vez en octavos de final, antes que nunca. Un narrador inglés afirmó que ese podía ser el último Mundial de Messi. Se equivocaba.

La alegría de la victoria

Llegó 2019, vimos al Messi más ‘maradoniano’ de todos discutiendo contra la Conmebol. Hubo sangre nueva en el vestuario y la unión era palpable, pero Argentina se quedó en semifinales. Eso sí, un quiebre existió. Y a partir de ahí se generó algo que todos llevaban esperando: el Messi caudillo.

En Maracaná, en Brasil, ante 3.000 personas como mucho, con protocolos Covid, hisopados y unos 50 días encerrados en Ezeiza, Messi levantó por primera vez un título absoluto con Argentina. La Copa América 2021 fue el inicio de un camino para el recuerdo.

Después llegó la Finalissima en Wembley y el Mundial de Catar. Con él como figura, metiendo goles, repartiendo asistencias, dando la cara contra México cuando las papas quemaban, diciéndole bobo a un holandés que pasaba por ahí, capitaneando a todo un país y haciendo vibrar a más de medio mundo que quería que él y solo él ganara ese torneo.

En 2024 repitió la gesta en la Copa América de Estados Unidos. Podría haber parado ahí, para qué seguir. Podría haber dicho basta, pero quiso continuar, acompañar a ese vestuario en la defensa por el título. Había lugar para un capítulo más y existió, aunque con su papá en el hospital, sin poder ver sus partidos como hizo toda la vida.

Todo era muy difícil, Messi físicamente se notaba al límite, las piernas no respondían y las prórrogas llegaban. Sin embargo, el capitán seguía tirando del carro con 8 goles, jugadas imposibles y una victoria histórica contra Inglaterra para clasificarse a su tercera final de la Copa del Mundo.

El capítulo final no terminó como Messi ni como todos sus fanáticos querían. Él no pudo más, España fue mejor y el cuento acabó. Dos días después escribió a mano esa carta que ayer nos enseñó. No habrá nadie como Messi, Argentina no tendrá a nadie como Messi, el fútbol no verá a nadie como Messi. El vacío es imposible de llenar, pero nadie nos quitará todos esos momentos vividos. Gracias, Lionel.