Sin Europeo que defender, pero con Finalissima: el curso de la España de Velasco
España, campeona de Europa de futsal, no tiene Europeo que defender: el curso trae la Finalissima ante Argentina y el camino al Mundial 2028.
España es campeona de Europa de fútbol sala desde el pasado febrero, y el calendario que se abre ante la selección de Jesús Velasco tiene una particularidad difícil de encontrar en un vigente campeón. No hay Europeo que defender ni Mundial hasta 2028, porque el continental solo se juega cada cuatro años.
Lo que sí hay son dos citas de peso, el arranque en octubre de la clasificación mundialista y una Finalissima en noviembre ante Argentina. El gran examen llega por donde nadie lo esperaba.
El título que puso fin a una década sin gloria
La conquista del octavo Europeo cambió el estado de ánimo de un fútbol sala español que llevaba demasiado tiempo mirando hacia atrás. Diez años sin levantar un título continental pesaban como una losa desde aquel 2016.
El fiasco del último Mundial, con la eliminación en octavos ante una modesta Venezuela, había ahondado además la sensación de que la mejor selección de la historia se quedaba sin relevo.
El desenlace llegó el 7 de febrero de 2026 en el Arena Stozice de Liubliana, el mismo escenario donde ocho años antes Portugal había arrebatado el cetro a España en una prórroga cruel. Esta vez el marcador (3-5) sonrió a los de Velasco.
El seleccionador, debutante en un gran torneo, apostó por la fuerza del grupo antes que por los nombres. Un triplete decidió la final más esperada y llevó el premio al mejor jugador del campeonato a Antonio Pérez, cierre del Barça.
El capitán, Mario Rivillos, único superviviente del grupo que se coronó en 2016, levantó el trofeo diez años después de la última vez. Su regreso a la selección, tras una larga ausencia, resumió mejor que ningún dato el reencuentro de una generación con su mejor versión. Aquella tarde eslovena cerró una herida abierta y devolvió a España a lo más alto del continente.
Un calendario corto, pero no vacío
Ganar en febrero tuvo un efecto inmediato sobre la agenda. El Campeonato de Europa se disputa cada cuatro años, de modo que no habrá título continental que defender esta temporada, y la próxima fase final de un gran torneo, el Mundial, no llega hasta 2028. El curso oficial se resume en dos citas, la Finalissima de noviembre y el arranque de la clasificación mundialista.
El vacío fue el de la primavera pasada. España cerró la temporada 2025/26 con dos amistosos en Finlandia, disputados el 10 y 11 de abril en Nokia, un par de encuentros de rodaje sin nada en juego que sirvieron sobre todo para dar minutos a caras nuevas. Aquellos partidos fueron el último termómetro antes de un verano largo sin selección.
La Finalissima de noviembre: España contra Argentina
El torneo que rompe la idea de temporada en blanco se juega del 5 al 8 de noviembre en la Arena Niterói, en el estado brasileño de Río de Janeiro. La Finalissima de fútbol sala mide a los dos finalistas de la Eurocopa con los dos de la Copa América en formato de Final Four, cuatro selecciones y dos jornadas para un título intercontinental.
El cuadro deja a España frente a Argentina en una semifinal y a Brasil ante Portugal en la otra, con la final el domingo 8 de noviembre.
Es la segunda edición del torneo: la primera se jugó en Buenos Aires en 2022 y la ganó Portugal a España en la tanda de penaltis. Hay revancha pendiente, y esta vez España llega como campeona de Europa y no como subcampeona.
El otro examen: arrancar el camino al Mundial 2028
El segundo compromiso oficial del curso, y el primero en el calendario, es la fase de clasificación para el Mundial de 2028, cuya ronda principal arranca en octubre para las selecciones de mayor coeficiente, España entre ellas. El billete mundialista se empieza a jugar en otoño, en una eliminatoria a ida y vuelta que se prolongará hasta marzo del año siguiente.
El sorteo del 19 de junio dejó a España en un grupo asumible. Los rivales serán Finlandia y Macedonia del Norte, con partidos en casa y a domicilio repartidos entre octubre de 2026 y marzo de 2027, en formato de liga a doble vuelta. Un grupo cómodo sobre el papel.
El propio Velasco, presente en el sorteo, avisó de que se trata de rivales correosos y de que la superioridad teórica hay que demostrarla sobre la pista.
La selección la sostiene su Liga
Mientras la agenda internacional espera, el peso competitivo recae por completo en los clubes, y ahí está el gancho para el aficionado español. Casi toda la lista milita en la competición doméstica, con una única excepción que juega fuera de nuestras fronteras, de modo que seguir al campeón de Europa equivale, semana a semana, a seguir la Liga.
El reparto lo dominó el Jimbee Cartagena, el club más representado en la convocatoria del Europeo con cuatro internacionales, por delante del Barça, el ElPozo Murcia, el Movistar Inter y el Palma. El bloque campeón se reparte por toda la Liga, lo que convierte cada jornada del torneo doméstico en un escaparate indirecto de lo que puede rendir la selección cuando vuelva a juntarse.
Ese regreso a la rutina de clubes tiene fecha marcada. La Supercopa de España abrirá la temporada 2026/27 los días 5 y 6 de septiembre en el Palau Blaugrana, y el nuevo Torneo Apertura de la Liga Prime Futsal arrancará el 12 de septiembre. La pista vuelve a encenderse en septiembre.
Son varias semanas de competición doméstica antes de que los internacionales se reúnan de nuevo con el combinado nacional.
Velasco y la planificación de un ciclo largo
Para el cuerpo técnico, un curso sin fase final no es tiempo muerto, sino margen para construir con calma. Mantener enchufado al grupo campeón es el primer reto de Velasco, que llegó al banquillo en noviembre de 2024 y que ahora debe sostener el nivel de un equipo entre dos grandes torneos.
El horizonte real es 2028, y el trabajo de estos meses consiste en llegar allí con la base intacta y con savia nueva ya rodada. La Finalissima ofrece el examen de máximo nivel que una eliminatoria ante Finlandia y Macedonia del Norte no va a dar.
Ese es el sentido de una temporada aparentemente menor. El curso corto del campeón esconde una travesía con destino, y el próximo puerto grande se llama Mundial.