En las retransmisiones de la NFL hay una expresión que aparece en casi todas las series ofensivas importantes: la red zone, o zona roja. Es el tramo final del campo, las últimas 20 yardas antes de la zona de anotación, y el lugar donde se deciden muchos partidos, porque es ahí donde un ataque convierte sus avances en puntos.
No es una zona marcada en el césped ni tiene reglas propias. El reglamento de la NFL no recoge la red zone como tal: es un término táctico, popularizado por entrenadores y televisiones, que sirve para describir una situación de juego muy concreta. Un touchdown sigue valiendo seis puntos y un gol de campo, tres, dentro y fuera de ella.
Dónde empieza y por qué importa
La red zone empieza en la línea de 20 yardas del rival, unos 18 metros antes de la línea de gol, y termina en la propia línea de gol. Un equipo entra en ella cuando avanza el balón hasta esa yarda 20 o más cerca.
Llegar no garantiza nada. La serie puede acabar en touchdown, en gol de campo o sin ningún punto si hay una pérdida de balón, un fallo del pateador o el ataque agota sus cuatro intentos sin avanzar lo suficiente.
La importancia de la zona roja está en la diferencia entre puntuar siete o tres. Un touchdown vale seis puntos, más uno o dos de la conversión posterior, mientras que un gol de campo vale tres. Un ataque que llega a la yarda 15 y se conforma con patear ha dejado cuatro puntos en el campo, y eso, repetido varias veces, decide partidos.
Un campo más pequeño
Dentro de la red zone, el juego cambia. Con menos campo por delante, desaparecen los pases largos y las carreras de muchas yardas, y la defensa puede concentrar a sus jugadores en un espacio mucho más reducido. Cada yarda cuesta más, los receptores tienen menos hueco para desmarcarse y el margen de error se estrecha.
Por eso los ataques cambian sus jugadas al entrar en la zona roja. Los coordinadores ofensivos tienen un plan específico para esa parte del campo, distinto del que usan entre las dos líneas de 20 yardas.
Ganan peso las carreras, los pases cortos y rápidos, las rutas en diagonal hacia el centro y los pases a la esquina de la zona de anotación, en los que el receptor salta por encima del defensor. Las alas cerradas y los corredores se convierten en objetivos habituales cerca de la línea de gol.
Las defensas, por su parte, priorizan evitar el touchdown aunque eso suponga conceder un gol de campo. Una defensa que obliga a patear al rival tras dejarle llegar a su yarda 10 considera la serie casi una victoria, porque ha reducido el daño de siete puntos a tres.
La eficacia en zona roja
Los analistas miden el rendimiento de los equipos con la eficacia en zona roja: el porcentaje de visitas a la red zone que terminan en touchdown. Un equipo que anota touchdown en el 70% de sus visitas está aprovechando muy bien sus ocasiones; uno que se queda por debajo del 50% está dejando demasiados puntos por el camino.
Es una de las estadísticas más citadas porque tiene mucho que ver con ganar. Dos equipos pueden avanzar las mismas yardas en un partido y llegar las mismas veces a la zona roja, pero el que remata con touchdowns en lugar de goles de campo suele sacar una ventaja clara en el marcador al final del encuentro.
La estadística tiene también su versión defensiva: el porcentaje de visitas rivales a la zona roja que terminan en touchdown. Las mejores defensas de la liga suelen destacar en este apartado, porque saben resistir cerca de su línea de gol y obligar a los ataques a conformarse con tres puntos.
Más allá de las 20 yardas: goal-to-go
Dentro de la zona roja hay una situación aún más extrema, el goal-to-go o primero y gol. Se produce cuando un ataque logra un primer down a menos de diez yardas de la línea de gol: ya no necesita avanzar diez yardas para renovar la serie, porque la única meta es anotar en los cuatro intentos que tiene.
En esas jugadas, a una o dos yardas de la línea de gol, se ven algunas de las acciones más físicas del fútbol americano: carreras por el centro contra la línea defensiva, saltos del corredor por encima de la pila de jugadores y pases rápidos al lateral.
Cada centímetro cuenta en esas situaciones, y los entrenadores preparan durante la semana jugadas específicas para ellas. Los momentos en zona roja son los que más mueven los marcadores durante un domingo de NFL.
Un canal con su nombre
La expresión se ha hecho tan popular que da nombre a un programa de televisión. NFL RedZone, que se emite los domingos en Estados Unidos, salta de un partido a otro para mostrar en directo cada vez que un equipo entra en la zona roja y cada anotación, con publicidad mínima y sin cortes a la acción en directo durante horas.
El programa nació en 2009 y se ha convertido en una forma muy popular de seguir la jornada de los domingos, porque permite ver todos los momentos decisivos de varios partidos simultáneos sin cambiar de canal.
Para el aficionado español que sigue la NFL, entender la red zone ayuda a leer los partidos. Cuando un equipo cruza la yarda 20 del rival, la retransmisión suele destacarlo, y lo que pase en las siguientes jugadas, touchdown, gol de campo o pérdida, marca muchas veces el rumbo de un partido.