El Open de España vive este domingo su última jornada en el Club de Campo Villa de Madrid, y las dos últimas ediciones han demostrado que 72 hoyos no siempre bastan. En 2024 y en 2025 el torneo se decidió en un desempate, el playoff, la prórroga del golf que enfrenta a los empatados en hoyos extra hasta que haya un ganador.

No hay una única forma de desempatar en golf. La mayoría de torneos usa la muerte súbita, pero los grandes tienen sus propios sistemas, algunos con varios hoyos acumulados, y cada uno refleja una manera distinta de entender qué es lo más justo después de cuatro días de competición.

La muerte súbita

Es el sistema más habitual. Los jugadores empatados en cabeza tras los 72 hoyos vuelven a salir en uno de los hoyos del recorrido, normalmente el 18, y juegan hoyo a hoyo. El primero que hace un resultado mejor que el resto en un hoyo gana el torneo; si siguen igualados, pasan al siguiente hoyo extra.

La muerte súbita se usa en todos los torneos regulares del PGA Tour y del DP World Tour, el circuito europeo, y también en el Masters de Augusta, donde los jugadores alternan el hoyo 18 y el 10 hasta que alguien gana. Es un formato rápido y emocionante, pero muy duro: un solo mal golpe puede costar un torneo tras cuatro días de trabajo.

Ese es el principal argumento de sus críticos, que consideran injusto que una semana entera se decida en un hoyo. Sus defensores responden que la tensión del desempate forma parte del golf y que los organizadores necesitan cerrar el torneo el domingo, algo que la muerte súbita garantiza mejor que ningún otro formato.

Los grandes y los hoyos acumulados

Tres de los cuatro grandes masculinos usan un desempate por suma de golpes en varios hoyos, el llamado playoff agregado, y solo recurren a la muerte súbita si el empate persiste. El Open Championship fue el primero en adoptarlo, en 1985, con un desempate a cuatro hoyos que se estrenó en Royal Troon en 1989, cuando Mark Calcavecchia superó a Greg Norman y Wayne Grady.

El PGA Championship usa desde 2000 un playoff a tres hoyos, después de haber jugado durante años a muerte súbita. El mismo formato se aplica en el Players Championship desde 2014. La idea es que varios hoyos reflejan mejor el nivel de cada jugador y reducen el peso de un error puntual.

El US Open fue durante décadas el más exigente: los empatados jugaban 18 hoyos más el lunes. El último desempate con ese formato fue el de 2008, en Torrey Pines, cuando Tiger Woods ganó a Rocco Mediate tras 91 hoyos, con muerte súbita incluida. En 2018 el torneo lo cambió por un playoff a dos hoyos para cerrar el campeonato el domingo.

En el Players, el desempate a tres hoyos se juega en el tramo final de TPC Sawgrass e incluye el famoso hoyo 17, el del green en una isla, uno de los golpes más temidos del circuito. Y en el US Open de 2026, en Shinnecock Hills, los hoyos previstos para el playoff eran el 17 y el 18.

Desempates para el recuerdo

Algunos de los momentos más recordados del golf llegaron en hoyos extra. En el Masters de 2025, Rory McIlroy ganó a Justin Rose en el desempate y completó el Grand Slam de su carrera, una de las imágenes más emotivas de los últimos años en Augusta, decidida en el primer hoyo de muerte súbita.

El Open de España también tiene los suyos. En 2024, Ángel Hidalgo se coló en la fiesta de Jon Rahm y le ganó en el desempate en el Club de Campo, en la victoria más importante de su carrera. Un año después, el inglés Marco Penge también tuvo que alargar el torneo para ganar ante Daniel Brown.

Cómo se prepara un desempate

El desempate solo decide el título. Si hay empates en otras posiciones, los jugadores comparten el puesto y se reparten a partes iguales el dinero y los puntos que corresponden a esas plazas. Por eso es habitual ver en las clasificaciones finales a varios golfistas empatados en el mismo puesto.

A veces, la luz natural también entra en juego. Si un desempate se alarga y el sol se pone, los organizadores pueden suspenderlo y completarlo a primera hora del día siguiente, una situación poco habitual pero que obliga a los jugadores a dormir con el torneo en juego.

Los hoyos del playoff se fijan antes del torneo y figuran en las condiciones de la competición, de modo que los jugadores saben de antemano por dónde se jugaría. Los organizadores suelen elegir hoyos cercanos a la casa club y con espacio para el público, para que el desenlace se vea en el mejor escenario posible.

Para los jugadores, la clave es la gestión mental. Tras cuatro días de competición, tienen que salir de nuevo al tee con la presión de que cada golpe puede ser el último del torneo. Muchos campeones reconocen que en un desempate pesa más la cabeza que la técnica, porque el cansancio y los nervios aparecen en el peor momento.

Si este domingo vuelve a haber empate en el Club de Campo, el Open de España encadenaría tres ediciones seguidas decididas en hoyos extra. Una prueba de que, en golf, el torneo no termina hasta que alguien firma un hoyo mejor que los demás, aunque para ello haga falta volver al tee una y otra vez.