La estadounidense alcanzó el número ocho del mundo mientras sufría hambre constante, mareos, agotamiento y una pérdida de peso progresiva. Su diagnóstico de deficiencia energética relativa en el deporte abre el debate sobre la nutrición, la sobrecarga de entrenamiento y la prevención.
Un nutricionista, un preparador físico, una psicóloga deportiva y un médico analizan las claves de un problema que puede pasar inadvertido incluso entre los mejores deportistas.
Un testimonio que dejó helado al mundo del tenis
«Este año he ganado algo de peso. Pero también he recuperado mi vida», así concluyó Emma Navarro uno de los testimonios más inquietantes de los últimos años en el mundo del tenis. La norteamericana se abrió en canal para contar a millones de personas el sufrimiento que ha estado pasando a pesar de tocar el cielo del éxito.
Emma llegó a ser número ocho del mundo y alcanzar unas semifinales del US Open, pero por dentro estaba viviendo un infierno: hambre constante, dolores de cabeza y pérdida de peso, que ella había interpretado como parte del camino hacia el éxito.
New York native Emma Navarro is two wins away from winning the US Open! https://t.co/ipUUalLOSi
— US Open Tennis (@usopen) September 3, 2024
«A la mayoría de deportistas que son olímpicos no les importaba fallecer a cambio de un oro«, afirma César Canales, doctor y vicepresidente de la Comisión Médica y Antidopaje de la Federación Internacional de Escalada (IFSC). «Y siempre digo que no puede haber juguetes rotos».
El peligro de la autoexigencia. La tenista incluso afirmó que «llevarme al límite siempre había sido mi manera de hacer las cosas. Y funcionó». Una realidad totalmente distorsionada.
Emma Navarro, de 25 años, el pasado mes de septiembre reveló que llevaba casi tres años alimentándose por debajo de las necesidades energéticas de su organismo. Una enfermedad por la que estaba padeciendo durante dos años sin saberlo. Sin embargo, en otoño de 2025 recibió el diagnóstico: deficiencia energética relativa en el deporte. Más conocida como RED-S.
«Cuando se diagnostica, vamos ya muy, muy, muy, muy tarde. El síndrome de deficiencia relativa de energía, lo que nos habla es de un desequilibrio bastante importante entre la carga que tolera un deportista, la recuperación y la energía que toma. Pero la clave está en ser capaz de averiguar como entrenador qué carga puede aceptar tu deportista», cuenta César sobre una enfermedad que lleva analizando desde hace años.
A ello se sumó un diagnóstico de hipotiroidismo de Hashimoto, que complicó su recuperación: «Planteaba un difícil rompecabezas entre la ingesta de energía, el gasto energético y la medicación que había que resolver», dijo Emma en su comunicado. Aunque el nutricionista Ismael Galancho, con casi medio millón de seguidores en Instagram, considera que la solución pasa por una buena nutrición.
Su testimonio no solo se centra en la enfermedad, sino también en algunas contradicciones del deporte de alto rendimiento. ¿Cómo puede una deportista estar alcanzando sus mejores resultados mientras su salud se deteriora? ¿Por qué se confunde en ocasiones estar más delgado con estar mejor preparado? ¿Y qué mecanismos deberían existir para detectar las señales antes de que sea demasiado tarde?
Los cuatro especialistas que aportan luz a las respuestas apuntan a un problema general en la élite del deporte: la falta de educación nutricional, la normalización de la sobreexigencia y la necesidad de una mayor coordinación entre los profesionales que rodean al deportista.
El error de creer que pesar menos significa rendir más
El origen del problema se remonta a 2023, su primera temporada completa en el circuito profesional. Navarro disputó la barbaridad de 88 partidos entre competiciones WTA e ITF, entrenando con intensidad incluso durante las semanas en las que no competía. Un esfuerzo que se vio recompensado. Pasó del 150 del ranking mundial a acercarse al 30 y conquistó cuatro títulos del circuito ITF. Todo el mundo empezaba a hablar de ella.
A la par que empezaba a levantar títulos, bajaba de peso. Y estaba convencida de que adelgazar formaba parte de las exigencias de una deportista profesional. «Había perdido casi 20 libras (unos 9 kilos) a lo largo de 2023, y pensaba que estaba haciendo lo que se suponía que debían hacer los deportistas profesionales: adelgazar para optimizar el rendimiento», apuntó Emma Navarro.
Ismael Galancho, nutricionista clínico y deportivo que ha trabajado con deportistas de primer nivel como Leo Messi, cuestiona que la pérdida de peso deba interpretarse automáticamente como una mejora de la condición física. «La mayoría de deportistas piensan que a menor grasa corporal o mientras más definidos estén o mientras más delgados estén, es mejor para el rendimiento y esto no es así».
El especialista apuntala ausencia de una preparación nutricional adecuada incluso en determinados entornos del deporte de élite. «Yo no he visto más aberraciones y no he visto más cosas mal hechas como en el deporte de élite. Jamás», comenta. Incluso afirma que «hay jugadores top ten que no tienen nutricionista».
Un pensamiento que también comparte el doctor César Canales calificando esta situación de «secta» entre los equipos de competición: «Si no lo conoce, no lo puede diagnosticar. ¿Qué ocurre? Que la mayor parte de círculos de deportistas son círculos cerrados, donde no entra nadie». Por tanto, es necesario poner el foco en la dificultad de resolver estos casos antes de que sea tarde y no dejarse engañar por vendehumos y gurús.
Moisés Benavente, preparador físico de deportistas de élite como la tenista española Jessica Bouzas, coincide en que la báscula, por sí sola, no permite determinar si un deportista se encuentra en condiciones óptimas.
«No puedes medir solo por una báscula», advierte. Una frase que incluso la propia Emma llegó a escribir al final del testimonio como aprendizaje por lo vivido: «No hay ningún número en la báscula ni ningún grado de delgadez en tus extremidades que sea más valioso que tu salud o tu bienestar».
El rendimiento depende de numerosos factores, entre ellos la fuerza, la resistencia, la recuperación y la disponibilidad de energía. Un deportista puede reducir su peso corporal sin que ello implique necesariamente una mejora de sus capacidades físicas. Pero Emma llegó a sufrir mucha hambre.
Emma Navarro shares that she’s been struggling with a condition called RED-S (Relative Energy Deficiency in Sport) as well as Hashimoto’s hypothyroidism.
In her full IG post, she opens up about the struggles she’s faced for 3 years.
“So yeah. I gained some weight this year. But I also gained my life back. I have enough energy to seize every day, to train or compete as hard as I want to, and to live a life outside of tennis. To laugh, to be curious, to be spontaneous, to spend time with the people I care about, to feel joy, hope and positivity, and to appreciate the incredible gift of life. And I have learned that there is no weight on the scale or leanness in your limbs that is more valuable than your health or your well-being. All that being said, I am taking the rest of this year to work on dialing in my medication and fueling protocols so that I can hopefully feel back to 100% again. I will not be competing in Asia this year, but I plan to be back on the road starting in Australia 2027.”
You never know what someone’s going through… big respect to her for navigating all of this with strength and with the right priorities. Health and happiness always come first.
Keep going, Emma. ❤️
— The Tennis Letter (@TheTennisLetter) September 30, 2026
«A todas horas del día tenía hambre», confesó Navarro en sus redes sociales. Un hecho que el experto nutricionista califica como «un error». Alude que el problema viene de que vivimos en una epidemia de obesidad: «Se ha extendido la idea de que los carbohidratos engordan o te hacen enfermar cuando no es así. Y ahí empiezan a aparecer todos los problemas, entre ellos síndrome de deficiencia energética», afirma Ismael que también es profesor en diferentes universidades.
«Mi cerebro se sentía lento y cansado, igual que mi cuerpo»
Emma Navarro no podía más. A todo lo que estaba siendo en su cuerpo, empezó a padecerlo a nivel de emociones: irritabilidad, frustración, perfeccionismo, preocupación y, algo que para ella fue muy extraño, ira.
También enfermaba con más frecuencia, sufría mareos y dolores de cabeza y se despertaba cansada después de noches de sueño poco reparador. Pero los resultados seguían llegando y estaba en el mejor momento de su carrera. La propia tenista reconoce que utilizaba aquellos éxitos como argumento para convencerse de que estaba haciendo las cosas correctamente.
Para la psicóloga deportiva Teresa Messia, especializada en tenis y pádel, esa contradicción puede explicarse mediante un mecanismo de reforzamiento positivo. Cuando determinadas conductas coinciden con resultados satisfactorios, la persona tiende a interpretarlas como eficaces, aunque puedan estar teniendo consecuencias perjudiciales a largo plazo.
«Su cabeza aprende que si hago todo esto, obtengo el éxito», explica la experta. En otras palabras, ganar podía reforzar la convicción de Navarro de que entrenar al máximo, mantener sus rutinas y seguir perdiendo peso eran decisiones acertadas. A finales de 2025, su cuerpo le dijo basta. «Mi cuerpo estaba defendiéndose de la única manera que sabía. Llevaba años gritándome y yo lo había ignorado», dijo Emma.
Y tiene una explicación a nivel cerebral. «Una situación de estrés durante tanta intensidad lleva a que se produzcan productos metabólicos de desechos entre las neuronas que eso lo que se hace es que ocurra la fatiga neuronal. Así que tu cuerpo te está diciendo que tienes que descansar. No te voy a permitir que tu cabeza de para más», explica Teresa como el mecanismo de defensa que justo cuenta la tenista estadounidense.
Navarro admite que interpretaba muchos de sus síntomas como parte de lo que significaba convertirse en una verdadera profesional. Estaba cansada, irritable y desconcertada, pero creía que los grandes deportistas debían aprender a convivir con esas sensaciones.
Desde la psicología deportiva, esta normalización puede dificultar que el atleta identifique sus propios límites. La fortaleza mental es necesaria para competir, pero no debería confundirse con ignorar sistemáticamente las señales de alarma.
El cuerpo también necesita recuperarse
La alimentación es solo una parte de la ecuación. La otra es la energía que exige la actividad deportiva y la capacidad del organismo para recuperarse. Y Navarro no paraba de machacarse. Siempre un entrenamiento más.
En un deporte como el tenis, esta relación adquiere una complejidad particular. Los jugadores afrontan calendarios prolongados, viajes constantes, cambios horarios, entrenamientos y partidos cuya duración resulta difícil de prever. Navarro explica que aprovechaba las semanas sin competición para entrenar tan duro como podía. Su filosofía era llevarse siempre al límite.
Moisés Benavente recuerda que el gasto energético de un deportista no termina cuando abandona la pista o el gimnasio. El organismo necesita energía para recuperarse del esfuerzo, mantener sus funciones fisiológicas y afrontar las exigencias de la vida cotidiana. «Hay ese trabajo con el deportista de ajustar las cargas y tener, sobre todo el ir midiendo para ir viendo cómo va respondiendo a tanta carga», explica el preparador físico.
Después de terminar 2024 agotada y con nuevos episodios de enfermedad durante la gira asiática, decidió descansar dos semanas. Posteriormente, regresó a los entrenamientos y realizó, según su propio relato, la pretemporada más exigente de su carrera. Y eso fue un error porque llegaron los problemas musculares. Incluso su cuádriceps empezó a fallar.
Eso llevó a la frustración porque ya no podía hacer los ejercicios que hacía antes. Esa necesidad de los deportistas a no saber parar por no mostrar la vulnerabilidad: «No pienses que eres un superhéroe, o sea, si yo estoy para ayudarte«, comenta el especialista.
Incluso Moisés advierte que los deportistas mienten cuando les pregunta si están cansados. Un sinsentido porque es parte del trabajo. Cuenta que tiene medidores para saber si está fatigado o no. Y gracias a esos números puede saber cuanta carga de trabajo puede exigirle en un entrenamiento las diferentes cargas.
El RED-S, un problema que afecta a todo el organismo
Los síntomas que describe Navarro no se limitaban al cansancio o a la pérdida de fuerza. También experimentó problemas de memoria, dificultades para expresar sus pensamientos, alteraciones emocionales, trastornos del sueño y enfermedades frecuentes.
El RED-S aparece cuando la energía disponible es insuficiente para sostener adecuadamente las funciones fisiológicas y las demandas del ejercicio. Sumado al hipotiroidismo de Hashimoto, Emma empezó a experimentar cansancio. Una sensación normal cuando padeces todo lo de la tenista. Y saber que el deportista necesita combustible para rendir.
«Cada mujer tiene una constitución, una genética y unas necesidades de grasa corporal diferentes. Si una tenista necesita un 14 % de grasa para mantener su equilibrio hormonal, desarrollar músculo y regenerar tejidos, no hay que obligarla a alcanzar el 11,8 % habitual en la élite. Hay que adaptar la preparación física a las características de cada deportista, y no al revés», explica el doctor César Canales.
El médico insiste en la importancia de no analizar cada síntoma de forma aislada. La alimentación, el entrenamiento, el descanso, los resultados de las pruebas médicas y las sensaciones del deportista deben valorarse conjuntamente para identificar posibles problemas. En el caso de Navarro, la situación se complicó además por el hipotiroidismo de Hashimoto, una enfermedad autoinmune que afecta al funcionamiento de la glándula tiroides y que puede producir síntomas que coinciden con algunos de los descritos por la tenista.
La solución al RED-S e hipotiroidismo de Hashimoto
La estadounidense explica que no fue hasta noviembre de 2025, después de consultar a médicos, nutricionistas y otros especialistas, cuando comprendió que llevaba casi tres años proporcionando a su cuerpo menos energía de la que necesitaba.
Una solución que el propio César apunta como primera medida el normalizar la función tiroidea. Después, la sustitución hormonal con hormona tiroidea para conseguir un balance hormonal correcto. Una vez llegado a ese punto, evaluar mi actividad física para que lo que se gaste se ingrese y que los tiempos de recuperación sean correctos. Tras ello, ver la confianza del deportista. Y después, la lucha por conseguir el peso ideal, que «es aquel que te permite rendir más, no es el que más esquelético estés», incide el doctor.
En 2026 empezó a coger peso, incluso fue diana de numerosos comentarios crueles en redes sociales. Una situación insostenible en la que tuvo que parar durante varios meses. Pero, el cuerpo sano es el de ahora y no el de hace tres años. «Si no has competido en tu vida, si no sabes lo que es retorcerte para un objetivo y no sabes lo que es ciertas situaciones que se dan, hombre, no critiques al físico de un deportista porque insisto, no sabes lo que hay detrás», comenta el doctor César.
Su experiencia muestra una de las dificultades del alto rendimiento: cuando una deportista está acostumbrada a progresar mediante el esfuerzo, puede interpretar una pérdida de capacidad como una invitación a exigirse todavía más.
Su relato deja una pregunta que afecta al conjunto del deporte profesional: ¿por qué señales tan persistentes pueden pasar inadvertidas durante tanto tiempo?
¿Qué falla en la prevención del deporte de élite?
Para los especialistas, una de las claves está en la necesidad de mejorar la educación nutricional y la comunicación entre los distintos profesionales que trabajan con los deportistas.
Players who have already ended their 2026 seasons early:
Jack Draper 🇬🇧 Amanda Anisimova 🇺🇸 Emma Navarro 🇺🇸 Ajla Tomljanovic 🇦🇺 Anastasia Potapova 🇦🇹 Hailey Baptiste 🇺🇸 Victoria Mboko 🇨🇦 Karolina Pliskova 🇨🇿
And counting… https://t.co/KlgvTlYt96
— Callum (@daviescallum42) October 5, 2026
Ismael Galancho, en la parte de la nutrición, pone el acento en que el conocimiento sobre nutrición deportiva no siempre está suficientemente integrado en los equipos de alto rendimiento. Contar con profesionales de diferentes disciplinas no significa necesariamente que exista una supervisión adecuada de todas las necesidades del atleta.
Moisés Benavente, en el lado de la preparación física, destaca la importancia de adaptar las cargas al estado real del deportista, y no únicamente a los objetivos competitivos o a los resultados obtenidos.
Teresa Messia, en la parte psicológica, aporta otro elemento: escuchar cómo se encuentra el atleta y evitar que la autoexigencia le lleve a ocultar o minimizar sus dificultades.
Y desde el ámbito médico, se insiste en la necesidad de una evaluación integral y protocolos para poder regular el RED-S y, así, prevenir a los deportistas de élite a través de la educación.
«Cuando un deportista no rinde como se espera, muchas veces se le exige entrenar más, sin detectar que el problema puede estar en una mala recuperación, una alimentación insuficiente o la presión por alcanzar un determinado físico», explica el doctor Canales. «Esta presión sobre la imagen corporal afecta especialmente a las mujeres, en quienes la desaparición de la regla suele ser una de las primeras señales de alerta».
«Si no se detecta a tiempo, se entra en un círculo de sobreentrenamiento y desgaste que puede provocar alteraciones hormonales, cardiovasculares y pérdida de masa ósea. Es un proceso de autoconsumo que, en muchos casos, se diagnostica demasiado tarde», concluye.