El Europeo de París no tiene waterpolo y hay un motivo
El Europeo acuático de París reúne cinco disciplinas pero no waterpolo: se jugó en invierno, con España quinta en Belgrado y Funchal.
El Campeonato de Europa de deportes acuáticos arranca en París el 31 de julio con 1.100 deportistas repartidos en cinco disciplinas, y aun así el aficionado que abra el programa buscando partidos de balón en el agua se va a topar con un hueco. En París no habrá waterpolo, y no por descuido: European Aquatics ha troceado sus torneos de selecciones a lo largo del calendario, y el del waterpolo ya se jugó en pleno invierno, meses antes de que se encienda el Centro Acuático Olímpico. Este es el mapa de un verano acuático que se ha reordenado y de dónde quedó, esta vez, la selección española.
Cinco disciplinas de seis en la misma piscina
El programa parisino, que se extiende del 31 de julio al 16 de agosto, reúne cinco de las seis disciplinas acuáticas: natación, saltos, natación artística, aguas abiertas y salto de gran altura. Falta, precisamente, la única que se juega por equipos y con marcador. Son 74 pruebas con medalla en juego, repartidas en poco más de dos semanas, en lo que supone la primera ocasión desde 1987 en que Francia organiza un Europeo de piscina grande.
La sede tampoco es un recinto cualquiera. Vuelve a rodar el escenario olímpico de 2024: el Centro Acuático Olímpico de Saint-Denis acoge la natación, los saltos y la artística, mientras las pruebas de fondo se disputan en el Sena, el mismo río que sirvió de piscina natural en los Juegos. La ausencia del waterpolo, por tanto, no responde a un problema de aforo ni de instalaciones, sino a una decisión de calendario que se tomó mucho antes de encender la antorcha.
El waterpolo se mudó al invierno
La clave está en que European Aquatics decidió sacar el waterpolo del bloque veraniego y darle una ventana propia entre enero y febrero. Cada torneo busca ahora su propio foco, sin competir por la atención con la natación o los saltos, en una apuesta declarada de la confederación por dar más visibilidad a cada especialidad. El Europeo masculino se disputó en Belgrado del 10 al 25 de enero, en la Štark Arena, donde se instaló una piscina desmontable para la ocasión.
La gran novedad de 2026 es que los dos cuadros dejaron de solaparse. Hombres y mujeres, ya nunca a la vez: el torneo femenino se trasladó a Funchal, en la isla portuguesa de Madeira, y se jugó del 26 de enero al 5 de febrero, apenas un día después de que bajara el telón en Serbia. Hasta ahora ambos solían coincidir en fechas aunque cambiaran de sede, así que la separación es un cambio de fondo, no un simple ajuste de agenda.
El nuevo reparto llegó acompañado de un formato remodelado en las dos competiciones. Más grupos y una segunda fase exigente obligan a las selecciones a rendir desde el primer partido, con menos margen para reponerse de un mal día. Es un detalle técnico que, como se verá, condicionó por completo la lectura del resultado español.
España terminó quinta en las dos citas
Para el seguidor español, el interés del waterpolo continental estaba en enero y no lo tendrá en agosto. Las dos selecciones firmaron quinta plaza, un mismo puesto que sabe muy distinto en cada caso. El combinado masculino, vigente campeón del mundo y de Europa, viajó a Belgrado a defender corona y se quedó a las puertas de las medallas, en un torneo que acabó levantando la Serbia anfitriona tras superar a Hungría en la final.
El caso femenino es el más elocuente de esta edición rara. Ganó seis de sus siete partidos y aun así terminó quinto, atrapado por un formato que penaliza un solo tropiezo: la derrota inicial ante Hungría le cerró el camino a las semifinales pese a golear después a rivales de entidad. Las de Jordi Valls, campeonas olímpicas, cerraron con un contundente 23-9 sobre Croacia en el partido por el quinto puesto, un triunfo con regusto agridulce.
El título, otra vez, cambió de manos lejos de España. Países Bajos revalidó la corona europea al doblegar a Hungría en la tanda de penaltis de una final dramática, mientras la capitana española Bea Ortiz se marchaba como máxima goleadora del campeonato. Ese contraste, el de una selección que arrolla en el marcador pero se queda sin premio, resume la trampa del calendario invernal que muchos aficionados ni siquiera llegaron a seguir.
Qué se disputa en París y cuándo
El calendario de agosto se ha ordenado para que las disciplinas casi no pisen unas sobre otras. La artística y los saltos abren el 31 de julio, la primera hasta el 5 de agosto y los segundos hasta el 6, de modo que la primera semana pertenece a las pruebas más estéticas y de plataforma. Es el arranque que estrenará el aficionado que llegue a París buscando espectáculo desde el minuto uno.
Entre medias se cuela el fondo. Las aguas abiertas ocupan los días intermedios, del 4 al 8 de agosto, aprovechando el hueco antes de que la piscina tome el mando y evitando así el atasco de pruebas simultáneas. La natación, el plato fuerte, se reserva la segunda semana entera, del 10 al 16 de agosto, sin solaparse con ninguna de las otras tres especialidades olímpicas.
Queda un fleco que conviene tener presente antes de organizar el viaje. El salto de gran altura sigue con fecha por cerrar: European Aquatics dejó esta especialidad para el final y, según el calendario difundido después, cerraría el programa junto al tramo final de las aguas abiertas. Es la única prueba cuya ubicación exacta tardó en fijarse, así que merece una comprobación de última hora en la web oficial.
Un verano sin Mundial que agranda el Europeo
Hay un motivo de fondo que explica por qué este Europeo pesa más de lo habitual. Es un año sin Mundial de piscina larga, una rareza en el calendario reciente: World Aquatics está devolviendo su gran cita a los años impares tras la secuencia atropellada que dejó la pandemia, y no habrá otra edición hasta Budapest 2027. Sí quedará un Mundial, pero de piscina corta, en Pekín a comienzos de diciembre, otra competición y otro escenario.
Sin la referencia de la piscina larga mundial, la gran cita internacional de la temporada se concentra en París, y eso realza cada final del Centro Acuático. El foco se estrecha sobre el Europeo, que pasa de ser un test hacia el Mundial a convertirse en el objetivo del curso para buena parte de las federaciones del continente. Los nadadores españoles llegan, por tanto, a la cita más determinante del año.
Así que el aficionado que sigue a España tiene el año partido en dos mitades muy distintas. El waterpolo ya pasó, la piscina llega ahora: quien quiera revivir a las Guerreras tendrá que esperar a las próximas citas de selecciones, mientras que agosto pertenece a los nadadores, los saltadores y las figuras de la artística. Dos estaciones, un mismo emblema y un calendario que conviene mirar dos veces antes de dar por hecho qué se juega y cuándo.