Cuando un combate de la UFC llega al final sin KO ni sumisión, el resultado queda en manos de tres jueces sentados junto a la jaula. Es lo que puede ocurrir este sábado en la velada UFC 333 de Abu Dabi, donde Alexander Volkanovski defiende el título del peso pluma ante Movsar Evloev en un combate a cinco asaltos.
Las tarjetas de los jueces generan muchas polémicas, en parte porque el sistema de puntuación es menos conocido de lo que parece. Las artes marciales mixtas usan el llamado sistema de diez puntos, el mismo del boxeo, con unos criterios que se revisaron en 2017 para dejar más claro qué se valora en cada asalto.
Diez puntos para el ganador de cada asalto
Cada uno de los tres jueces puntúa cada asalto por separado, sin tener en cuenta lo que ocurrió en los anteriores. El ganador del asalto recibe 10 puntos y el perdedor, 9 o menos. Un asalto igualado se resuelve con un 10-9, que es la puntuación más habitual en los combates de la UFC.
Si un luchador domina claramente el asalto, el juez puede darle un 10-8, y en casos extremos, un 10-7. Al final del combate se suman las puntuaciones de cada juez. En un combate a tres asaltos, quien gana dos por 10-9 y pierde uno por 9-10 se impone por 29-28 en esa tarjeta.
Los combates normales duran tres asaltos de cinco minutos, con un minuto de descanso entre ellos. Los combates por el título, como el de Volkanovski y Evloev, y los combates estelares de cada velada se disputan a cinco asaltos. En ese caso, una victoria clara en todos los asaltos se traduce en un 50-45 en la tarjeta del juez.
Qué miran los jueces, y en qué orden
Las reglas unificadas de las artes marciales mixtas, que la Asociación de Comisiones de Boxeo de Estados Unidos adoptó en 2009, establecen tres criterios con un orden de prioridad muy claro. El primero, y el que decide casi todos los asaltos, es el golpeo y el grappling efectivos, es decir, el daño causado y las técnicas que ponen en peligro al rival.
Ese primer criterio incluye los golpes que hacen daño, los derribos que llevan a algo, los cambios de posición en el suelo y los intentos de sumisión que amenazan de verdad. No cuenta el volumen por sí solo: un codazo que abre una brecha y cambia el combate puede pesar más que muchos golpes sin efecto.
Solo si el asalto está igualado en ese apartado entran en juego los otros dos criterios. El segundo es la agresividad efectiva, que premia al luchador que busca terminar el combate, no al que simplemente avanza. El tercero, el control del área de combate, valora quién dicta dónde y cómo se pelea, y solo se usa cuando todo lo demás está empatado.
Esa jerarquía no siempre se ha explicado bien. Durante años, muchos aficionados creyeron que controlar la jaula o tener más tiempo la iniciativa era decisivo, y la UFC no empezó a presentar los criterios con su orden de importancia hasta 2016. Desde entonces, la regla es clara: el daño manda por encima de todo lo demás.
Cuándo hay un 10-8
La revisión de 2017 dio a los jueces tres pautas para decidir si un asalto merece un 10-8: el impacto de los golpes, el dominio del combate y la duración de ese dominio. Si un luchador hace daño claro, controla la acción y lo mantiene durante buena parte del asalto, el juez debe considerar esa puntuación más amplia.
La idea era corregir una tendencia de los jueces a dar 10-9 casi siempre, incluso en asaltos muy desiguales. La propia asociación pidió a sus jueces que no tuvieran miedo a usar el 10-8, porque es esencial para premiar de forma justa a quien domina de verdad un asalto.
Además de los jueces, el árbitro también puede influir en la tarjeta. Si un luchador comete una falta, como un golpe ilegal o agarrarse a la valla, el árbitro puede restarle un punto, y esa deducción se aplica en las tres tarjetas. Una sola falta puede convertir una victoria en un empate en un combate muy igualado.
Unánime, dividida o por mayoría
Al sumar las tres tarjetas aparecen los distintos tipos de decisión. Si los tres jueces dan ganador al mismo luchador, es una decisión unánime. Si dos eligen a uno y el tercero al otro, es una decisión dividida, y si dos dan ganador a un luchador y el tercero ve un empate, es una decisión por mayoría.
Los empates también tienen sus variantes. Hay empate unánime cuando los tres jueces puntúan igualado el combate, empate por mayoría cuando lo hacen dos de ellos y empate dividido cuando un juez ve empate y los otros dos dan ganadores distintos. En combates por el título, un empate deja el cinturón en manos del campeón.
Las reglas las redacta la asociación estadounidense, pero no las impone: cada comisión atlética decide qué adopta y cuándo. Por eso pueden existir pequeñas diferencias entre veladas, aunque el sistema de diez puntos y el orden de los criterios son comunes en toda la UFC, también en las veladas que organiza fuera de Estados Unidos.
Volkanovski conoce bien ese sistema: ha ganado combates por el título a los puntos y también ha perdido antes del límite, como en 2024, cuando cayó por KO en el combate en el que Topuria le arrebató el cinturón. Para los aficionados españoles, que pueden ver la velada en televisión y en plataformas, conocer las reglas ayuda a entender cada tarjeta del sábado.