Correr, saltar y lanzar, todo en dos días y contra los mejores del mundo. El decatlón es la prueba más completa del atletismo, y a su campeón olímpico se le ha llamado tradicionalmente el mejor atleta del mundo. Su equivalente femenino, el heptatlón, reúne siete pruebas con una exigencia parecida, y los dos se agrupan bajo el nombre de pruebas combinadas.

Lo que las hace únicas es que no premian ser el mejor en una disciplina, sino ser muy bueno en todas. Un decatleta tiene que ser velocista, saltador y lanzador, y además aguantar un 1.500 al final de dos jornadas agotadoras. Por eso las combinadas tienen un prestigio especial dentro del atletismo.

La fama le viene de lejos. El decatlón entró en el programa olímpico en Estocolmo 1912, donde lo ganó el estadounidense Jim Thorpe, y según la tradición fue el rey Gustavo V de Suecia quien le dijo al entregarle la medalla que era el mejor atleta del mundo, un título que desde entonces acompaña a los campeones.

Las diez pruebas del decatlón

El decatlón masculino se disputa en dos días consecutivos. La primera jornada incluye los 100 metros, el salto de longitud, el lanzamiento de peso, el salto de altura y los 400 metros. La segunda empieza con los 110 metros vallas y sigue con el disco, el salto con pértiga, la jabalina y, para cerrar, los 1.500 metros.

El orden no es casual. La primera jornada es más explosiva y termina con un 400 que exige velocidad y resistencia a la vez. La segunda combina pruebas técnicas, como la pértiga, con lanzamientos, y obliga a los atletas a gestionar el cansancio acumulado hasta el 1.500, una carrera que muchos afrontan con las piernas al límite.

Las siete pruebas del heptatlón

El heptatlón femenino también se reparte en dos días. En el primero se disputan los 100 metros vallas, el salto de altura, el lanzamiento de peso y los 200 metros, y en el segundo, el salto de longitud, la jabalina y los 800 metros. Sustituyó al pentatlón en los Juegos Olímpicos de 1984 y desde entonces es la combinada femenina de referencia.

En pista cubierta hay versiones propias. Los hombres disputan un heptatlón de 60 metros, longitud, peso, altura, 60 metros vallas, pértiga y 1.000 metros, y las mujeres un pentatlón. Son pruebas más cortas, adaptadas a las instalaciones de invierno, pero con la misma lógica de sumar puntos en disciplinas muy distintas.

Existen incluso combinadas más largas. El tetradecatlón, una competición experimental de 14 pruebas, junta todavía más disciplinas que el decatlón, aunque no forma parte de los grandes campeonatos. Las combinadas oficiales, con sus diez y siete pruebas, son las que aparecen en el programa del atletismo en Juegos y Mundiales.

Cómo se puntúa

Para comparar un tiempo de 100 metros con una marca de lanzamiento de peso, cada resultado se convierte en puntos mediante unas tablas oficiales de World Athletics, basadas en fórmulas que no son lineales. A modo de referencia, una marca de nivel olímpico en una prueba equivale aproximadamente a 1.000 puntos.

Al final, gana quien más puntos suma entre todas las pruebas. Las fórmulas premian más las mejoras en las marcas altas que en las bajas, de modo que un buen rendimiento en una disciplina fuerte puede compensar una prueba floja. La estrategia consiste en no tener ningún punto débil que hunda la puntuación.

Un fallo puede ser letal. Un decatleta que hace tres nulos en la pértiga o en un salto suma cero puntos en esa prueba, y en la práctica pierde cualquier opción de medalla. Por eso en las pruebas técnicas muchos atletas empiezan con alturas o marcas conservadoras, para asegurar una puntuación mínima antes de arriesgar.

En la práctica, los decatletas suelen tener un perfil definido: muchos son velocistas y saltadores con buena técnica que sufren en los lanzamientos o en el 1.500, y otros, más corpulentos, destacan en peso y disco. El entrenamiento de un decatleta busca precisamente equilibrar esas carencias sin perder sus puntos fuertes.

Los récords

El récord mundial del decatlón pertenece al francés Kevin Mayer, que sumó 9.126 puntos en Talence, en septiembre de 2018. Superó los 9.045 del estadounidense Ashton Eaton, que había firmado la marca en 2015. Muy pocos atletas en la historia han superado los 9.000 puntos, una barrera que funciona como la frontera de la élite absoluta.

En el heptatlón, el récord es todavía más antiguo. La estadounidense Jackie Joyner-Kersee logró 7.291 puntos en los Juegos de Seúl de 1988, y la marca sigue vigente casi cuatro décadas después. Fue la primera mujer en superar los 7.000 puntos y está considerada la mejor atleta combinada de todos los tiempos.

La belga Nafi Thiam, primera atleta de combinadas en ganar tres oros olímpicos consecutivos (Río 2016, Tokio 2020 y París 2024), ha sido la gran figura de la última década, pero ni siquiera ella ha logrado batir el récord de Joyner-Kersee. Muchos especialistas consideran esa marca una de las más difíciles de batir de todo el atletismo.

Un ritmo propio

Las combinadas tienen un ambiente particular. Durante dos días, los atletas compiten juntos, comparten los descansos y se animan entre ellos, y al terminar el 1.500 o el 800 es habitual verlos celebrar en grupo, sin importar la clasificación. Es una camaradería poco habitual en un deporte individual.

Para el aficionado, seguir un decatlón exige paciencia: la clasificación cambia prueba a prueba y no se decide hasta el final. Pero es también una de las competiciones más completas del atletismo, la que mejor muestra lo que es capaz de hacer un atleta completo en solo dos días.