El PSG volvió a demostrar la capacidad que tiene para manejar tiempos con una goleada severa. Pese a ello, los de Flick demostraron ser un gran equipo, con intención y soltura, pero sin las herramientas para sostener a un cuadro parisino que supo doblegar al Barça con contundencia por 4-2.

Joan Garcia salvó los muebles en la primera parte

El PSG y el Barça dieron un partido a la altura de lo esperado, repartiéndose goles e incluso tiempo de dominio. Y es que, si en la primera mitad fueron los locales los que supieron encontrar una mayor ventaja y superioridad, la segunda parte dejó ver un Barcelona más inspirado y controlador a través del balón y del ritmo, a pesar del resultado final.

El Barça quiso siempre el control, pero las transiciones del PSG y los errores del equipo azulgrana en los primeros 45′ llegaron a dar sensación de incapacidad culé para asentar su ambición y para mostrar, con presencia y ocasiones, su intención de mandar. Acercamientos sí hubo, pero sin el peligro que sí llevaron al área de Joan Garcia los parisinos.

El gol, de hecho, nació de un error visitante: un pase defectuoso de Lamine Yamal acabó en los pies de Désiré Doué, que condujo hacia dentro, se perfiló en la frontal y definió con calidad ante Joan Garcia con un disparo cruzado.

Aunque llegaba al partido como uno más de la ristra de jugadores esenciales de este PSG, Doué no se olvida de demostrar en cada ocasión la calidad que tiene pese a su juventud. Por dentro, por fuera, en construcción o en finalización, la aptitud del galo muestra su altísimo techo e importancia para los de Luis Enrique.

El más destacado por parte azulgrana en esos compases fue Joan Garcia. Aunque acabó recibiendo el gol de Doué, fue el encargado de evitar una goleada mayor antes de que los equipos regresasen al vestuario tras los primeros 45 minutos de partido.

Una segunda parte más repartida

Tras el descanso, el Barça creció, y mucho, y la remontada culé ante los parisinos empezó a parecer posible. Dio la impresión, de hecho, de que el PSG era incapaz de igualar fuerzas, incluso antes de que Rodri entrara al campo en el 59′ para tratar de incorporar calma con balón. El empate de Xavi Espart, además, dio un flujo de aire muy necesario.

El canterano fue uno de los mejores futbolistas del FC Barcelona. Sin duda, uno de los más destacados desde que entró en juego en el Parque de los Príncipes. Espart volvió a ser clave para los suyos, tanto en defensa, sosteniendo bien siempre a su par, como proyectándose en ataque.

La segunda mitad siguió mostrando un choque total de ritmos, potencial y entendimiento ofensivo, con un PSG que quiso dominar a través de la verticalidad y la velocidad. El Barça vio cómo un tanto de Lucas Hernández volvía a exigirle un poco más de presencia y control. Esa diana tuvo como contestación un gran gol de Lamine Yamal, muy desaparecido y errático en la primera parte y que mejoró en la segunda.

Antes de que diera tiempo a celebrar e incluso potenciar las opciones de querer ir a por el partido, el Barça recibió de nuevo un severo correctivo. El gol del 3-2 de Vitinha demostraría que el conjunto parisino se activa a placer cuando lo necesita y que, además, tenía ese fuelle extra, fruto de las rotaciones de ‘Lucho’, para apretar al final.

En esos minutos finales, una gran jugada por derecha finalizada por el lado contrario por Fabián, que remató solo en el segundo palo, puso el cuarto gol del PSG ante los culés. De esta forma, los de Flick perdieron su primer encuentro de la 2026/27 ante el vigente bicampeón de Europa.

Las rotaciones de Flick

Una de las claves, incluso antes del partido, versaba sobre la decisión a tomar por Flick para gestionar en la misma semana este duelo ante el PSG y El Clásico del próximo fin de semana. La sorpresa llegó con la suplencia de Rodri, que parecía ser uno de los intocables.

El mediocentro español había sido capital en este inicio de temporada por el paso adelante, reconocido por su míster, en partidos de gran exigencia, sin embargo, Flick optó por Bernal de inicio. Esta es la gran razón por la que muchos no habrán entendido la decisión, incluso sabiendo que el partido contra el Real Madrid es clave. Un lujo extraño y, quizá, demasiado arriesgado.

Más allá de sentar a Rodri, Flick escogió tener a Raphinha de inicio, que dio muestras en alguna ocasión de rigidez, pese a ser uno de los grandes animadores del juego ofensivo. También eligió a Espart como lateral diestro, confiando en el canterano para parar a un extremo de riesgo absoluto como Khvicha Kvaratskhelia.

Halloween se adelanta para ‘Lucho’ y Flick

Quizá por la proximidad de Halloween, para Luis Enrique y Hansi Flick hubo algún susto que otro dentro de uno de esos encuentros marcados en rojo en el calendario. Las lesiones acabaron por hacerse realidad para infortunio de ambos equipos en este duelo que es ya todo un clásico moderno de la Champions League.

Por parte parisina, un tirón de Ousmane Dembélé en lo que parecía un mal apoyo y, más tarde, la lesión de un Kvaratskhelia que, tras una presión legal de Espart, no fue capaz de guardar el equilibrio y se hizo daño en la caída. Dos lesiones que pueden ser vitales para las semanas que le llegan al PSG.

En el bando azulgrana, fue la salida de Dani Olmo tras notar unas molestias musculares en una disputa la que hace que Flick deba cuidar al internacional español. Por Olmo tuvo que meter a Fermín, una circunstancia que puede condicionar el once del técnico alemán ante el Madrid el próximo domingo.