La llegada de Mourinho generó mucha alegría a gran parte del madridismo, esperando que su efecto pudiera ser beneficioso para la realidad de un Real Madrid que necesitaba un golpe de efecto. Poco a poco, los cambios van abriendo ya el marco de avance esperado por parte del equipo merengue.
Más allá del efecto de ‘The Special One’
Y no, no es solo el efecto místico de quienes piensan en Mourinho como un técnico capaz de cambiarlo todo. De hecho, los cambios que se han ido viendo ya eran claros y necesarios en la etapa de Carlo Ancelotti.
Una mejor relación con balón, recursos para potenciar la banda derecha y una mejor relación con la presión. Parece sencillo, pero nada más lejos. En realidad, estas claves, evidentes también en la 2025/26, fagocitaron con claridad las etapas de Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa.
This is too José Mourinho. https://t.co/33jXfJqkoc
— Football Bunseki (@Footballbunseki) October 27, 2026
Las urgencias, de hecho, han acabado por obligar a la directiva a permitir que esa realidad pueda ser controlada y solventada, sabiendo que la deriva del equipo a ese respecto podría acabar consumiendo al propio equipo madridista. Con ese impulso, ahora sí, Mou está abriéndose paso.
Salida y gestión del balón
Todo empieza en la base. Desde la defensa, Mourinho también quiere un equipo protagonista que viaje a la vez con el balón. La altura de juego es importante para esta idea y la presión que pretende ejercer en campo contrario es básica para el colectivo. En este sentido, la clave es tener un perfil como el de Dean Huijsen, que ha sabido intervenir como organizador añadido.
Además, es vital entender que, desde las bandas, Fede Valverde (especialmente) y Marc Cucurella ejercen como opción de emergencia en salida, siendo jugadores con capacidad para elegir bien el destino del pase y, por supuesto, dar opciones ante la posible presión rival sobre los centrales.
En la medular, la presencia de Aurelien Tchouaméni garantiza el siguiente escalón, con Arda Güler como aliado directo para recoger ese guante en salida. Sin duda, uno de los cambios más interesantes para potenciar el juego interior y la capacidad organizativa de este Real Madrid, componiendo el juego paso a paso y escalón a escalón hasta la aceleración en ataque.
La mejora (esperada) de Fede Valverde en banda
Hablando precisamente de la figura de Valverde, clave en construcción, no deja de ser interesante entender que alejarlo del mediocampo permite mantener su implicación, su capacidad y su influencia sin los problemas que se le ven para girar y para sostener los 360 grados que hacen falta por dentro.
En banda, en cambio, tiene capacidad para ser influyente en el juego, especialmente en lo defensivo, donde siempre estará cerca de liderar aspectos destructivos sobre su par. Además, podrá ganar una altura clave en su perfil y un aura competitivo inmejorable para las necesidades del Madrid desde ese perfil diestro.
La opción del recurso extra en mediocampo
Uno de los cambios fundamentales dentro de la cabeza de Mou se ha basado de manera clara en la implementación, cuando fuera necesario, de un perfil más en la medular con el que sumar sociedades y ganar peso creativo en el mediocampo.
En este caso, Bernardo Silva es quien ejerce como elemento amortiguador cuando el Real Madrid necesita relajar la tensión y la exigencia sobre Güler y proteger al turco de las necesidades típicas en ataque y en defensa para un perfil mixto en el doble pivote.
Esta inclusión, aunque resta algo de impacto en banda derecha con un perfil como el de Güler tan creativo y solvente por dentro, sí tiene una eficacia notable para cubrir las necesidades del equipo en cuanto a la búsqueda de esa sujeción extra en el mediocampo.
Desborde, regate, peligro… y ayudas en la izquierda
No es banal saber que el rol de Vinícius Júnior y la presencia de un perfil como Kylian Mbappé son dos condicionantes evidentes para la presión. Teniendo en cuenta esa realidad, la visión de esta última semana es clave para entender que el grupo marcha mejor sin un perfil de conflicto evidente.
🤯 100 goles de @KMbappe… ¡Uno detrás de otro! https://t.co/sgfZd6MwVe
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) October 27, 2026
No solo por el nivel mostrado hasta ahora en esa faceta, muy por debajo de lo deseado, sino por su incapacidad para dotar de las ayudas necesarias a su compañero en banda zurda. En este sentido, la inclusión de Diomande está siendo crucial por su aporte en derecha, pero sobre todo ahora con su rendimiento en izquierda.
El marfileño da el nivel esperado en cuanto a desborde, peligro generado y regate que se espera de Vinícius, pero potencia también esa realidad defensiva de cobertura, apoyos y presencia que se echan de menos con el brasileño. Un punto a tener muy en cuenta y una gestión abierta tras la vuelta de Vinicius tras la sanción para un Mou que deberá recuperar en esa zona viejos fantasmas.
Banquillo, rotaciones y la bola extra de Carlos Espí
El Real Madrid ha sabido gestionar un mercado en el que ha impulsado una mejora radical en su plantilla. Efectivos como Eder Militão, todavía encaminando su regreso, Denzel Dumfries, Eduardo Camavinga o Álvaro Carreras se plantean como elementos de rotación, pudiendo ser muy útiles a corto plazo.
Otros jugadores, como Alexander-Arnold, Thiago Pitarch o Brahim Díaz, que parecen algo alejados de esa realidad constante y parecen ocupar un rol mucho más secundario, pueden ser asimismo útiles en el contexto rotacional que la exigencia física puede provocar en cualquier momento, como ha pasado con Endrick o Camavinga recientemente.
Sin embargo, el paradigma del recurso parece ser de nuevo Carlos Espí. Una bola extra que Mou sabe que puede ir unida a un jugador como Alexander-Arnold buscando esos envíos al área que, como plan A, no parecen aprovecharse con Mbappé en el campo o, al menos, parecen solo ser útiles como soluciones a balón parado.
Sabiendo esto, está claro que José Mourinho tiene capacidad para encontrar vías prometedoras para romper con la dinámica que le preocupaba al madridista medio desde hace ya dos temporadas, aunque el equilibrio todavía es frágil y requerirá tino y, ante todo, flexibilidad.