El Manchester United ha encontrado calma en mitad de la tormenta. Michael Carrick y Bruno Fernandes se reunieron el martes en la ciudad deportiva del club para cerrar la herida abierta entre ambos, según adelantó Sky Sports News.

Fue una conversación abierta y sin rodeos: el técnico salió convencido de que la tensión con su capitán ha quedado atrás. No ha trascendido si el portugués pidió disculpas por sus críticas públicas.

El conflicto estalló tras la goleada por 4-1 ante el Como en la Champions League. Fernandes cuestionó el planteamiento del cuerpo técnico, que había renunciado a presionar hombre a hombre, y llegó a decir que la responsabilidad táctica era del entrenador, no suya.

La respuesta de Carrick fue contundente: el capitán se quedó los 90 minutos en el banquillo en el 0-3 ante el Bournemouth en Old Trafford, decisión que el técnico justificó por motivos futbolísticos.

Con la paz firmada, Bruno vuelve a entrar en los planes de Carrick para la visita del sábado a Stamford Bridge. La directiva mantendrá al entrenador en el cargo, al menos, hasta ese duelo ante el Chelsea.

La reunión entre ambos no fue la única. Toda la plantilla y el cuerpo técnico celebraron una cumbre con autocrítica general: todos admitieron que el rendimiento colectivo está muy por debajo de lo exigido y que la reacción debe ser inmediata.

El episodio también dejó ruido fuera del vestuario. Gary Neville fue muy duro con el portugués en Sky Sports y le reprochó dejar vendido a su entrenador: «Lee el ambiente, Bruno», le espetó.

Fernandes fue además el segundo jugador del United que criticó al club en octubre, después de que Lisandro Martínez apuntara a la dirección deportiva tras caer ante el Atlético de Madrid.