Un pívot salta, pone un tapón espectacular y la grada lo celebra, pero el árbitro concede la canasta al rival. Es el goaltending, o interposición, la infracción que convierte un tapón en dos o tres puntos para el equipo atacante, y una de las reglas en las que la NBA y el baloncesto FIBA todavía se diferencian.

En castellano se conoce también como tapón ilegal. La regla existe para proteger los tiros que ya van camino de entrar: sin ella, los jugadores más altos podrían quedarse bajo el aro y desviar cualquier lanzamiento en su caída, algo que haría casi imposible anotar desde lejos contra un buen protector del aro.

Qué es exactamente

Hay goaltending cuando un jugador toca el balón durante un lanzamiento mientras este está en su trayectoria descendente, por encima de la altura del aro y sin haber tocado todavía el aro. En ese momento, el tiro se considera en camino a la canasta, y nadie puede interferir con él.

Si quien comete la infracción es un defensor, la canasta se concede como si hubiera entrado: dos o tres puntos, según desde dónde se lanzara. Si la comete un atacante, ocurre lo contrario y la canasta no vale, aunque el balón termine dentro. En los dos casos, el árbitro señala la infracción en el mismo momento en que se produce el contacto.

La regla se complementa con la interferencia sobre la canasta, una infracción relacionada que se produce cuando un jugador toca el aro, la red o el balón mientras este está dentro del aro o directamente sobre él durante un lanzamiento. A menudo se confunden, pero el principio es el mismo: no se puede alterar un tiro que ya va a entrar.

La gran diferencia: el cilindro de la NBA

Aquí aparece la diferencia más importante entre las dos grandes reglamentaciones. En la NBA existe un cilindro imaginario que sube verticalmente desde el aro: mientras el balón esté dentro de ese cilindro durante un lanzamiento, nadie puede tocarlo, tanto si ha tocado ya el aro como si no, siempre que tenga opciones de entrar.

En el baloncesto FIBA, el que se juega en Europa, en la Liga Endesa, en la Euroliga y en los torneos de selecciones, la norma es más permisiva. Una vez que el balón toca el aro, cualquier jugador puede tocarlo, para sacarlo o para empujarlo hacia dentro, aunque siga sobre el cilindro. Por eso en Europa se ven palmeos que en la NBA serían ilegales.

La norma FIBA actual procede de la reforma del reglamento de 2010, que acercó varios aspectos del juego internacional al estadounidense, como la distancia del triple o la forma de la zona, pero mantuvo esta diferencia sobre el aro. Desde entonces, el balón que toca el aro queda libre en las competiciones FIBA.

Esa diferencia obliga a los jugadores que alternan las dos competiciones a adaptarse. Un pívot de la NBA que llega a un torneo FIBA puede palmear rebotes que en su liga estarían prohibidos, y un jugador europeo que da el salto a Estados Unidos tiene que aprender a no tocar el balón sobre el aro, una costumbre muy arraigada en el baloncesto FIBA.

Hay otro matiz con el tablero. En la NBA y en el baloncesto universitario estadounidense también se considera goaltending tocar el balón después de que haya golpeado el tablero por encima de la altura del aro, tanto si sube como si baja. Para muchos defensores, el tiro a tablero es una trampa habitual en los intentos de tapón.

El arte de taponar sin infracción

Los grandes taponadores viven en el límite de esta regla. Para poner un tapón legal tienen que llegar al balón en su trayectoria ascendente, antes de que alcance el punto más alto y empiece a caer, o bien desviarlo desde la mano del tirador. Por eso los mejores protectores del aro destacan por su capacidad de anticipación y su timing.

Las bandejas a tablero son las más peligrosas para los defensores. El balón sube, golpea el cristal y empieza a caer hacia el aro, y cualquier contacto en esa fase es ilegal en la NBA. Muchos tapones que parecen limpios en directo terminan anulados al revisar la jugada, porque el defensor llegó una fracción de segundo tarde.

En la NBA, el goaltending es una de las jugadas que los entrenadores pueden discutir mediante el challenge o instant replay durante casi todo el partido, salvo en los dos últimos minutos del cuarto periodo o de cualquier prórroga, cuando son los árbitros quienes pueden revisar la jugada por su cuenta. En partidos igualados, una revisión puede cambiar dos puntos decisivos en el marcador.

Un detalle estadístico ayuda a entender su peso: cuando el árbitro señala goaltending, el tapón no cuenta en la estadística del defensor y la canasta se anota al tirador como si hubiera entrado. Para los jugadores que compiten por liderar la liga en tapones, cada interposición es un tapón perdido y dos puntos regalados.

Una regla nacida de los gigantes

La interposición se introdujo en el baloncesto universitario estadounidense en los años 40, cuando los primeros jugadores muy altos empezaron a dominar los partidos desviando los tiros rivales bajo el aro. Desde entonces, la regla ha acompañado la evolución del juego y la llegada de pívots cada vez más altos y atléticos.

Hoy, con jugadores como Victor Wembanyama, capaces de cubrir enormes espacios en defensa, la regla sigue siendo clave. Para el aficionado, saber distinguir un tapón legal de un goaltending ayuda a entender por qué una jugada que parece perfecta acaba sumando puntos al rival en el marcador, y por qué los árbitros miran con lupa cada tapón cerca del aro.