No eran pocas las dudas que surgieron cuando se supo que Gennaro Gattuso iba a ser el nuevo técnico de la Lazio. Tras un comienzo arrollador, las dudas ahora versan sobre si será capaz de aguantar o no el pulso en la zona alta de la Serie A y poder hacer una campaña histórica con el equipo ‘biancoceleste’.

De las dudas previas a un arranque récord

No es un inicio cualquiera, pues el temperamental ‘Rino’ Gattuso ha logrado el mejor inicio para la Lazio en sus 126 años de historia, superando cualquiera de las expectativas puestas en la 2026/27. En lo que va de torneo, ha logrado 22 puntos en las primeras ocho jornadas de Serie A, con siete victorias y un empate, e invicto en este primer tramo.

Un récord que supera el de la temporada 1999/2000 y que, de alguna manera, recompone al equipo tras el mal trago que supuso haber caído en Coppa en primera ronda ante un rival como el Mantova. La madurez con la que han sabido volver a competir y encadenar esta racha en liga es encomiable y define el gran trabajo de Gattuso en estos pocos meses.

De hecho, parece ya un clásico, pero contar con una sola competición en liza puede beneficiar el proyecto, ya que les permite centrarse en Serie A y olvidar la carga que supone multiplicar los frentes para un equipo que necesita tomar aire y reencontrar su rumbo tras varios años complejos.

Del ideario de Sarri a la pizarra de Gattuso

El golpe de autoridad ante la Juventus fue clave. Un soberbio 0-3 que hizo sonar las alarmas para los turineses y que empezó a hacer tomar en serio la dinámica positiva de los laziali, con un marco táctico que hablaba a las claras del techo objetivo del equipo.

Tácticamente, la evolución ha ido de la inclinación casi religiosa de Sarri hacia un juego ofensivo y asociativo a una propuesta de juego, con Gennaro Gattuso, mucho más flexible en lo aparente pero con columnas firmes en lo estructural hacia un esquema más sobrio.

La apuesta, sin embargo, sigue siendo ofensiva y el 4-3-3 se mantiene, pero la visión vertical y amenazante que quiere darle también su espacio a la creatividad está siendo más rápida de lo que Sarri estimaba oportuno. El juego tranquilo y asociativo se ha cambiado por un juego más fulgurante y vertical, con la banda izquierda como zona de mayor influencia.

Lo que sí parece claro es que Gattuso no quiere problemas en la presión. La ocupación de espacios y la altura de juego es importante. Sobre todo porque la Lazio presiona de manera categórica a los iniciadores de juego, forzando los envíos en largo, saboteando el primer plan rival y potenciando su recuperación.

Si la Lazio consigue consolidar esta propuesta, donde el ritmo y el físico parece vitales para afianzar esta línea de juego y resultados, no solo será un proyecto atractivo por imprimir una intensidad de juego superior a la media de la Serie A, sino también por poder opositar a las cotas más altas.

Bloque agresivo y marcajes individuales

Como pasa en la moda, todo vuelve; y el fútbol no quiere ser menos. Defensivamente, la Lazio es un equipo consolidado en esa presión alta mencionada, pero que más allá de la salida rival pretende también activar una forma moderna de aplicar el marcaje al hombre.

Una tendencia cada vez más aceptada en grandes equipos y que en la Lazio tiene otro representante destacado, con la figura clave de Oliver Provstgaard como elemento que representa mejor esa presión al hombre e, incluso, también a la hora de marcar los tiempos para la trampa del fuera de juego.

El mediocentro y los interiores ejercen una contrapresión inmediata tras perder el balón, que corta los contragolpes enemigos antes de que se organicen. Esa presión individual, la basculación defensiva coordinada y la recuperación tras pérdida en zonas clave pueden suponer una realidad interesante para el futuro. Al menos a corto plazo.

Las claves de la reconstrucción ‘biancoceleste’

Hay muchas zonas en las que merece posar la mirada en esta Lazio. Especialmente la banda izquierda, donde la presencia de Mattia Zaccagni y Nuno Tavares es capital para el juego ofensivo de este equipo. Ese costado zurdo es el motor de todo su caudal ofensivo.

La combinación por banda izquierda es el principal canal de ataque laziale, ya que ahí nacen gran parte de las jugadas ofensivas prometedoras. El despliegue desde ese perfil es crucial, sobre todo a través de la presencia del capitán Zaccagni por dentro, dejando espacio a Tavares por fuera.

Por dentro, el que da sentido a todo ese caudal es Kenneth Taylor. El neerlandés marca el ritmo de la circulación y acelera las asociaciones entre salida, construcción y ataque. Su ventaja no es física: la saca de las paredes, los cambios de ritmo y la libertad para aparecer a distintas alturas del campo.

Oposición en la cumbre

El pulso en la zona alta de la tabla está siendo muy interesante en Italia. Actualmente, solo la Lazio es capaz de aguantar el ritmo de este renovado Inter de Milán, vigente campeón y actual líder de la Serie A, aunque con los mismos puntos que el conjunto romano. Y es que solo la diferencia de goles hace que el equipo de Cristian Chivu se mantenga líder.

Tras vencer a la Juve, el Inter es el equipo que va a marcar el futuro de esta Lazio, en un pulso que obligará a medirse a los campeones en una carrera paralela que tendrá su primer envite directo ya en 2027, precisamente en el Día de Reyes. donde se puede llegar a contar si esta Lazio de Gattuso es capaz de afianzarse como opositor real al título.

El pulso en la zona alta de la tabla está siendo muy interesante en Italia. Hoy por hoy, solo la Lazio aguanta el ritmo de este renovado Inter de Milán, vigente campeón y líder de la Serie A con los mismos puntos que el conjunto romano. Solo la diferencia de goles (+13 frente a +11) mantiene al equipo de Cristian Chivu en lo más alto.

Superada la prueba de la Juve, la Lazio tiene en el Inter la referencia que medirá su techo. Ambos equipos corren en paralelo hacia un primer cara a cara que llegará el Día de Reyes. Esa noche quizá sepamos ya si el regalo para la Lazio de Gattuso es consagrarse como aspirante real al título o si lo suyo solo ha sido solamente una ilusión de la que despertar.