Antonio Fernández atiende a Relevo para hablar de su carrera, su pasado en el Sevilla, el Valencia o el Málaga, su actual proyecto como presidente del Brownsville de Estados Unidos o recordar el momento en el que realizó alguno de sus grandes fichajes.
Del anonimato del ojeador al Mundial de 2010
La carrera de Antonio Fernández en el mundo del fútbol ha tenido muchas aristas. No fue jugador profesional, pero con trabajo consiguió un lugar en este ecosistema tan complicado. Comenzó de ojeador (el término scout no era tan conocido entonces) y pasó por clubes muy importantes en el fútbol español hasta llegar a la RFEF, donde se proclamó campeón del mundo en 2010 siendo parte del cuerpo técnico de Vicente Del Bosque.
En los últimos años, también ha sido profesor en cursos de la Federación y de LaLiga, es presidente de un club semiprofesional en Estados Unidos, trabajó en el fútbol argentino, ha creado un centro de entrenamiento llamado 360 performance academy en Madrid y se dispone a presentar en las próximas semanas su primer libro, Táctica del silencio, con la editorial Ediciones Ruser.
Antonio, comenzamos por el final: estás inmerso en un proyecto en Estados Unidos como presidente del Brownsville, ¿cómo surgió esta posibilidad?
La verdad es que a los propietarios de la franquicia de FC Brownsville (Francisco Chávez y Rolando González) los conozco desde hace como seis años aproximadamente. Nos conocimos allí, en Brownsville, en un momento en el que yo fui para hacer unas jornadas de tecnificación con la idea de poder abrir una escuela, y desde entonces mantuvimos muy buena relación.
Se dio la circunstancia de que yo renuncié en Talleres y ellos me contactaron para preguntarme qué tenía previsto hacer. Les dije que en principio quería descansar, pero me propusieron la posibilidad de presidir el club, abanderar el proyecto de un club que es semiprofesional pero que tiene mucho interés en la formación de jóvenes jugadores y, sobre todo, en la formación de formadores. Por una parte, abandero el proyecto desde la presidencia, pero haciendo un trabajo muy directo con todos los técnicos de allí: tratar de formarles, bajar una línea metodológica para trabajar y generar un modelo de juego desde la base.
Has pasado por muchas situaciones y clubes, ¿en qué momento de tu carrera estás más allá de este proyecto en EE.UU.?
Considero que estoy en un momento de plena madurez después de 26 años prácticamente consecutivos en diferentes clubes, en diferentes roles, en proyectos con más dificultad, con más éxito, con menos, con más acierto, con menos. En este momento, me encuentro primero feliz de poder liderar el proyecto de FC Brownsville, que me parece muy interesante y con un margen de crecimiento muy amplio, y al mismo tiempo siempre uno está en el mercado ante cualquier cosa que pueda surgir.
Es cierto que, con el paso de los años, uno se va volviendo un poquito más selectivo que cuando es más joven y el abanico es mucho más amplio a la hora de poder decidir cualquier proyecto sin mirar mucho más allá. Ahora uno es un poquito más meticuloso, pero abierto a poder contribuir siempre y cuando el proyecto sea ambicioso, coherente y tenga las líneas bien marcadas y definidas.
Estuviste hasta hace poco en Talleres, un club argentino que ha hecho las cosas muy bien. ¿Qué diferencias has visto entre fútbol argentino y español en cuanto a cantera?
Los chicos desde muy jóvenes, más allá de esa pasión que tienen, son más o menos instruidos para tratar de poder llegar y, de alguna manera, poder ser la vía de escape a un entorno que en muchos casos no es nada favorable. En ese sentido, ves cómo chicos desde edades muy tempranas tienen entre ceja y ceja solamente tratar de ser futbolistas.
Esto tiene sus pros y sus contras, porque al final es un chico que está centrado al 200% en cuidarse, entrenar, alimentarse bien si el entorno se lo permite y hacer cosas para poder llegar, pero en muchos casos se deja de lado la parte formativa y no todos tienen la posibilidad de ser profesionales del fútbol, o algunos llegan a jugar pero en equipos que no le van a dar más allá de para vivir en el día a día y no para hacer una carrera en el fútbol profesional con la que poder hacer vivir a la familia.
Es un arma de doble filo. En algunos casos se vive con demasiada intensidad, muchas veces con mucha incredulidad, y lo que sí me he encontrado es a muchos chicos que se creen, por el entorno que tienen, por lo que les dicen, mucho mejores de lo que realmente son, y eso es un problema. Luego, si lo son, pues fenomenal para ellos, pero si no llegan a serlo, la caída luego es difícilmente amortiguable para poder establecerse en un estatus de la sociedad fuera de la atmósfera del fútbol que le permita ser un hombre de bien.
Son 26 años de carrera y el mundo ha cambiado mucho. ¿Te sientes más cómodo con cómo se trabaja ahora o con cómo se hacía antes?
Quizás antes era todo mucho más cercano, mucho más piel a piel, más romántico, por llamarlo de alguna manera. Todo evoluciona y uno se tiene que ir adaptando a los tiempos. Si te paras, se te para el reloj y no puedes avanzar. Cuando empecé hace 26 años, apenas estaba arrancando Internet; hoy día todo lo que no sea manejar las últimas herramientas de nuevas tecnologías y el big data, que llegó hace unos años con nosotros, parece que estás en otro siglo ya. Con lo cual, el tiempo y la industria te obligan a transformarte y a reciclarte.
Hoy día hay gente que hace maravillas con una computadora y que te hace informes que los lees y parece que es un diseño gráfico más que otra cosa, pero que quizás en los informes no dicen tanto como tomarte un café con la gente de antaño. Hay que saber mezclar un poquito una cosa con la otra, saber extraer lo sustancial de una conversación de alguien que realmente ha vivido un vestuario de fútbol, momentos complicados o cómo ha sobrevivido a circunstancias adversas. Muchos de los que vienen hoy día están muy preparados, pero hay otros que también piensan que por hacer cosas bonitas ya significa que son buenas, y hay mucha diferencia entre lo bonito y lo bueno.
Hay muchos clubes que recortan presupuesto en la parte de dirección deportiva para ir a ver jugadores. ¿Entiendes esta situación?
Yo creo que al final nos llegamos a confundir. Hoy ya hay varios clubes que firman solamente por big data. Para mí particularmente es un error, porque el big data es una herramienta necesaria que tiene que ser acompañante del scout, que a pie de campo tiene que tener esa sensibilidad para saber trasladar lo que está viendo al contexto del club al que va a llevar al jugador.
No es normal que dentro de la estructura presupuestaria de un club profesional se recorte en el área de dirección deportiva, que quizás es donde después se pueden generar mayores plusvalías. Si tú eres capaz de detectar un joven talento y firmarlo por derechos de formación o en unas cuantías mínimas porque todavía no ha terminado de explotar o está en clubes que están necesitados de vender, y luego, a través de ponerlo un poco en el escaparate y que te dé un rendimiento a corto-medio plazo le generas plusvalía, yo creo que ahí está más que justificado que los técnicos y los scouts que pertenecen a las direcciones deportivas puedan viajar.
Al final, el dinero a medio-largo plazo está ahí. Lamentablemente, en los clubes hoy se gasta, en muchos de ellos, más dinero en campañas publicitarias que en el departamento de scouting, y eso me parece un error gravísimo.
Más allá de mi trabajo en los clubes, porque empecé siendo scout y he tenido muchos roles dentro del fútbol profesional, siempre de manera paralela fui docente: primero, en la Escuela de Entrenadores de Andalucía durante muchos años; posteriormente, en la Real Federación Española de Fútbol en el curso superior de directores deportivos; y actualmente, en uno de los másteres de LaLiga Business School.
Hoy, compartiendo experiencias con los alumnos de @laliga Fue un placer chicos. https://t.co/UyE0QmAuKm
— Antonio Fernández (@afernandez70) February 6, 2026
Muchas veces, los alumnos me decían: «Oye, me encanta tu clase, ¿por qué no compartes algo más, por qué no dices algo más?». Esto me lo vienen diciendo hace muchos años y yo nunca le di mayor importancia, hasta que una vez me lo planteé en serio y dije: «Si llevo tantos años dando clase, tengo tantos apuntes, di tantas conferencias y charlas, ¿por qué no compartirlas con gente que tiene la inquietud de tratar de hacer algo así?».
Evidentemente, yo no voy a mostrar la fórmula de la Coca-Cola, ni sé más ni menos que nadie; simplemente hablo de mi experiencia, que creo que tengo una trayectoria que al menos es respetable. Lo que hago es tratar de trasladar o despertar el interés de jóvenes chicos que sueñan con ser scout en un club de fútbol profesional o semiprofesional o que sueñan con ser directores deportivos.
Hay mucha gente que piensa que por no haber sido futbolista profesional nunca va a tener la oportunidad de entrar en el fútbol profesional, y yo creo que soy un claro ejemplo de que esa barrera sí se puede romper. Lo que hago es abrir una pequeña ventana a través de las redes sociales, porque posteriormente sí abriré una plataforma e-learning para que la gente que quiera aprender pueda tener, desde mi perspectiva, diferentes cursos a través de apuntes de autor basados en mi experiencia.
Uno de los nombres propios de los que te quería hablar era de Martín Demichelis. Lo llevaste al Málaga, fue importante con Pellegrini y ahora está en un club Champions de entrenador. ¿Cómo lo ves?
A mí Martín me parece para empezar un caballero fuera del fútbol, todo un señor. A nivel futbolístico, durante su etapa como jugador ya demostró y ganó todo lo que tenía que ganar, y como entrenador lo está demostrando: River, su paso por México, ahora en Alemania… Lo veo muy bien: un entrenador bien formado, bien preparado, con las ideas claras, con influencia de técnicos que ha tenido muy importantes dentro de su carrera, un tipo que se ha adaptado a los tiempos.
¿Lo veías de entrenador? ¿Te ocurrió con algún otro futbolista?
Sí lo veía, por supuesto que lo veía. Hay jugadores que tú los ves en la cancha y le dices al de al lado: «Este va a ser técnico sí o sí». Me pasó con Enzo Maresca también, pero no en su última etapa conmigo en el Málaga, sino cuando llegó al Sevilla con 24 o 25 años. El primer día que llega en el entrenamiento de pretemporada se sabía el nombre hasta de los chicos del filial. Era un tipo que desde el primer día lideraba, mandaba, ordenaba, y tenía 24 años y acababa de llegar. Decías tú: «¿Pero este tipo de dónde salió?».
A Martín le pasa un poco igual: es un líder por naturaleza, un tipo que en el vestuario siempre tuvo un peso importantísimo, que siempre se interesó mucho por cómo juegan los rivales, cómo jugamos nosotros, cómo podemos solucionar este problema, cómo nos atacan, cómo tenemos que defender… Se veía claramente que eran gente que posteriormente iban a ser entrenadores.
En el caso de Martín, yo creo que va a ser un entrenador de éxito porque es muy trabajador, un tipo honrado que lo fue como jugador y ahora como técnico lo está demostrando. Le deseo el mayor de los éxitos. La relación que tengo con él es muy buena. De hecho, hace como un mes más o menos nos estuvimos mensajeando y hablando un poco. Aquí en Madrid, en uno de los últimos viajes que él hizo, también nos vimos. La relación siempre fue excelente cuando fue jugador y yo director deportivo, y ahora que cada uno andamos por derroteros diferentes también la relación es muy buena.
Otro nombre propio: Banega fue fichaje tuyo en el Valencia. ¿Cómo fue esa situación?
Sí. Yo llego al Valencia en la temporada 2007/08 y él llega en enero de 2008 procedente de Boca. Yo estaba entonces como secretario técnico, con Miguel Ángel Ruiz como director deportivo, y en ese momento necesitábamos un mediocentro. Éver no tenía muchos partidos con Boca y nos pedían un dinero importante, pero entendíamos que tenía un futuro promisorio y así lo demostró después. Más allá de que los comienzos no fueron fáciles, su proceso de adaptación, sus quilombos como decís vosotros los argentinos en su llegada y cuatro cosas que después supo ir salvando con el tiempo, al final demostró ser quien ha sido en su carrera.
En el momento en que empieza a entrenar, se suelta, está liberado y empieza a demostrar quién es, da igual de dónde venga, la edad que tenga y qué color de piel tenga; al final el jugador es bueno, es regular o es malo. Banega, cuando empezó a destaparse y a liberarse un poco de «estoy recién llegado a España», la gente se miraba a su alrededor y decía: «Wow, este chico promete». Después necesitó un tiempo, un par de cesiones, Atlético de Madrid, ida, vuelta, pero después demostró que era el jugador que nosotros vimos.
¿Cuándo fue la primera vez que viste a Isco? Fue uno de tus grandes fichajes en el Málaga.
La primera vez fue en un entrenamiento con la sub-17. Yo estaba en la absoluta y cada vez que venían a entrenar los chicos de la sub-16, sub-17, sub-19 y demás, normalmente el cuerpo técnico de la absoluta, si no estábamos muy complicados de tiempo, solíamos bajar a ver entrenamientos, una parte específica o cuando los técnicos hacían fútbol. Ahí es cuando ya lo vi y me empezaron a hablar de él Fernando Hierro, los seleccionadores, Aitor Karanka y demás.
A partir de ahí, me llamó mucho la atención, veía que era un jugador totalmente diferente en aquella generación. Claro que son chicos todavía demasiado jóvenes y no sabes qué va a pasar con ellos; muchos de los que pasan por esa categoría son internacionales y de repente cinco o seis años más tarde juegan en Tercera División o se aburrieron y no jugaron más. A partir de ahí, le vi algún partido con el filial del Valencia, y cuando ya voy al Málaga es cuando juego con cierta ventaja respecto a otra gente porque tenía esa información.
Isco Alarcón – Partiendo la Pana (Estopa).
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— Málaga CF (@MalagaCF) September 13, 2024
Normalmente, los scouts o los directores deportivos no suelen venir a entrenamientos de las selecciones inferiores; van a torneos finales y de repente le ven ahí dos partidos, pero no le ven durante todo el año cada vez que vienen a los microciclos de entrenamiento. Yo ahí tenía lecciones aventajadas, no por ser más listo que nadie, sino porque tenía el privilegio de poderlo ver.
¿Cómo convenciste a la propiedad del Málaga y a Manuel Pellegrini?
Cuando firmas a un técnico como Pellegrini y ves a un jugador como Isco, dices tú: «Anillo y dedo». Al final, es un técnico cuyo modelo de juego se basa principalmente en el juego asociativo, de meter a mucha gente por dentro, prescindir de los jugadores en extremos, incluso utilizaba a Joaquín de segundo punta y demás. Con Santi Cazorla, con Toulalan o con Joaquín, Isco va a ir a la perfección.
En ese sentido, buscábamos un jugador de esas características, es cierto que era muy joven y una apuesta arriesgada, pero yo lo tuve muy claro. ¿Riesgo? Pellegrini no lo conocía, la propiedad no lo conocía; les puse un vídeo, traté de defender como pude y supe que era el jugador que teníamos que traer, proteger y esperar un poco para después que nos diera rendimiento y generar plusvalía. Y afortunadamente así fue.
El primer año de Isco en el Málaga estuvo bastante protegido, incluso hasta para hablar con la prensa. Tratábamos de que no saliera de la atmósfera del trabajo, la rutina, el día a día y que estuviera centrado en lo suyo. El primer año, Pellegrini lo cuidó muchísimo: le dio los minutos que le tenía que dar, titularidad cuando la tenía que dar, pero siempre quitándole presión y haciéndole sentir importante. El segundo año, se destapó y a partir de ahí ya fue vendido por una cantidad que multiplicó por mucho lo que pagamos.
¿Fue complicado proteger a Isco de todas estas situaciones extradeportivas?
No, con Isco no fue nada difícil. En ese sentido, él lo tenía muy claro. Yo me pongo primero en contacto con él, luego hablo con su padre y luego hablo con la gente de IMG, que eran los que lo representaban en aquel momento. Su entorno tenía clarísimo que querían salir, que era una oportunidad buenísima.
A mí Isco directamente me dice: «Me voy corriendo, Antonio». Ya tenía el beneplácito de que el jugador quiere; cuando un jugador quiere, todo es mucho más sencillo. El Valencia, en principio, no quería venderlo, más allá de que Unai Emery no contaba con él para el primer equipo, pero tenía una cláusula de rescisión de cuatro millones. Cuatro millones para la propiedad en el Málaga en ese momento no era una cantidad como para declinar la operación, y fuimos a por él a través de la cláusula.
Seguramente tuviste muchos fichajes frustrados. ¿Cuál es el fichaje que más te dolió que no se hiciera?
Te voy a dar dos en lugar de un nombre. El primero fue Nigel de Jong, que después triunfó en el Manchester City y anteriormente en Hamburgo. Justo cuando va al Hamburgo, nosotros lo teníamos hecho. Él terminaba contrato con el Ajax, lo teníamos sumamente seguido, controlado; era un fichaje para el Sevilla en mi primera época. Hasta el punto de que yo lo traigo a Sevilla un fin de semana con su novia, le enseño la ciudad, incluso se pasea a caballo, entra al estadio vacío para que lo viera, lo llevo a la zona donde viven los jugadores y el chico estaba totalmente convencido; era un acuerdo ya cerrado.
Luego se complica porque a la madre le diagnostican un problema, la tienen que dializar, y ante esta circunstancia él decide irse a Hamburgo, que iba a estar por carretera mucho más cerca de la madre y poder ir y volver prácticamente cada semana para estar cerca. Eso fue lo único que le hizo cambiar de opinión. Me dio mucha rabia no poder hacerlo porque ya estaba hecho.
¿Y el segundo?
El segundo fue también otro holandés: Robin van Persie. Cuando terminó su periplo en el Feyenoord, también quedaba libre en ese momento. Claro, estamos hablando de hace 20 años atrás, eran otras circunstancias, otros valores de jugadores, otro modelo de mercado.
Quedaba libre y, cuando lo teníamos todo cerrado, me voy a Holanda, tenemos dos días de conversaciones con el entorno del jugador, con la persona que nos puso la operación encima de la mesa que era un portugués, lo teníamos todo prácticamente cerrado y ya cuando Monchi se disponía a volar, de hecho le pilla volando, el abogado del jugador llama a Inglaterra, dice que el jugador va a firmar por el Sevilla y de manera totalmente intencionada y mirando por sus propios intereses filtra cómo iba a ser la operación.
Van Persie sobre su anécdota con el #SevillaFC: «Hablé con Monchi hace años. Al final, no fue una decisión fácil, pero en aquel momento elegí el Arsenal. Me sentí increíblemente halagado de que el Sevilla me quisiera siendo un jugador joven en aquel entonces»
@SevillaActual https://t.co/TbFdfu5SOq
— Máximo de la Cruz Ramírez Ramírez (@ramirezmaximodc) January 28, 2026
Evidentemente, el Arsenal ahí pone mucho más dinero encima de la mesa en todos los sentidos y nosotros quedamos fuera. Fue una operación que truncó el mismo abogado del jugador por intereses propios y a lo mejor también entendía que el Arsenal era mejor opción para Robin que el Sevilla.
Lo teníamos todo hecho hasta el punto de que la última noche de reuniones en un hotel queda patente que filtra la noticia, porque teníamos el hotel rodeado de prensa de Holanda porque estaban diciendo que se estaba cociendo el fichaje de Van Persie por el Sevilla. Nos tuvimos que cambiar de hotel, fue todo un cacao que se montó allí porque lo filtraron de manera intencionada, y a Monchi le pilló ya volando porque venía para la firma final. Yo en los dos días previos que estuve le iba radiando a Monchi un poco cómo iba todo, él me iba dando el ok por aquí o por allí, y ya en el último momento se nos frustró.
Con toda esta carrera hecha, ¿qué reto te gustaría afrontar en el futuro?
Siempre me llamó mucho la atención, después de mi paso por la selección española de tres años, poder vivir y saborear lo que es ganar un Mundial con una selección fuera de España, vivir desde dentro todo eso, procesos de las inferiores, la absoluta en el día a día… A lo mejor poder formar parte del staff técnico como director deportivo, como ayudante o ya se vería el rol, con una selección que de alguna manera, incluso aunque no aspirase a ser campeona del mundo pero que sí necesite un poco del método, de la infraestructura, de la parte organizativa y que diga: «Un perfil como el de Antonio nos puede ayudar». Es una de las cosas que realmente me llama la atención, pero evidentemente soy hombre de fútbol y cualquier proyecto siempre lo miro de la mejor manera porque soy un apasionado de esto.