La última oportunidad de Jack Grealish
Seis asistencias y dos goles antes de romperse el pie: el inglés vuelve al club donde recuperó su buenaversión más reciente, ahora sin margen de error.
Jack Grealish jugará cedido en el Everton por segunda temporada consecutiva después de que una lesión truncase su primer préstamo. El inglés de 30 años afronta su último año de contrato con el Manchester City, donde antes no contaba para Guardiola y ahora tampoco para Maresca, pero Moyes quiere darle una última oportunidad.
Muchos meses de interrogantes
Todo se torció el pasado mes de febrero. Una lesión en el pie cortó de golpe la buena temporada de Grealish, que tuvo que pasar por quirófano y dijo adiós al fútbol durante unos cuantos meses… hasta este verano, cuando incluso se volvió a poner la camiseta del City.
Su elevado salario y el poco protagonismo que tenía en los planes de Enzo Maresca, nuevo entrenador de los citizens, invitaban a pensar en una salida.
Sin embargo, Grealish disputó 45 minutos de la Community Shield ante el Arsenal y en la primera jornada jugó otros 8 minutos ante el Bournemouth. Mientras se terminaban de confeccionar todas las plantillas, el extremo seguía estando ahí.
Hasta que no llegó el Deadline Day, no se desbloqueó toda la situación. El fichaje de Ndiaye por el Manchester City, por quien han pagado más de 60 millones de euros, desencadenó movimientos paralelos en las dos plantillas. Y así es como se abrió un hueco en el ataque del Everton para permitir la salida de Grealish de Mánchester.
El Everton vuelve a aparecer en el horizonte
Aunque no todo ha sido tan sencillo. Para empezar, por la situación salarial de Grealish, que en el verano de 2021 se convirtió en el fichaje más caro de la historia del City: 117 millones de euros. Y, como tal, tenía una nómina muy elevada. Si quería salir cedido a cualquier sitio, el club que se lo llevara tenía que asumir gran parte de su sueldo.
El Everton ya hizo una operación muy similar hace justo un año. Los toffees confiaban en recuperar la mejor versión de Grealish cuando no muchos apostaban por él… y de hecho lo estaban logrando: fue nombrado mejor futbolista de la Premier League en el mes de agosto y hasta su lesión en febrero registró seis asistencias y marcó dos goles.
Además, se había hecho dueño y señor de la banda izquierda, su conexión con Dewsbury-Hall había hecho las delicias de los aficionados y su magnífico rendimiento había desencadenado otros movimientos de fichas en el frente de ataque, como que el mencionado Ndiaye tuviera que jugar por la banda derecha.
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— Everton (@Everton) September 1, 2026
Pero la lesión terminó con su temporada y, poco después, con su cesión. La recuperación ha sido larga, con muchos días de gimnasio y, aunque había rumores de su regreso al Aston Villa, el club que le catapultó a la élite, en el último día del mercado de fichajes ha encontrado acomodo en el sitio donde recuperó su felicidad hace un año.
«Estoy muy feliz, cuando me siento querido alcanzo mi mejor versión en todos los sentidos, no solo en el fútbol. Y eso es lo que me da el Everton», explicó Grealish tras aceptar un nuevo préstamo en la ciudad de Liverpool.
Este domingo, después de un empate y una victoria en las primeras dos jornadas de la Premier, el Everton recibe al Manchester United en el Hill Dickinson Stadium, momento en el que Grealish volverá a la que fue su casa durante varios meses.
«He estado haciendo todo lo que ha estado en mis manos en estos últimos meses para tener este momento. Hoy me voy a dormir con una sonrisa en mi cara», añadió el inglés, listo para entrar en los planes de David Moyes desde el primer día.
El personaje detrás del futbolista
La figura de Grealish siempre ha ido mucho más allá del fútbol. Su personalidad carismática, sus conocidos y repetidos excesos y salidas nocturnas y también la comodidad que siempre ha sentido cuando se pone delante de una cámara nos dibujan al Grealish más real.
Hace varios años, como reconocían fuentes del club, en el Manchester City siempre tenían que gestionar la gran demanda de peticiones de los patrocinadores para poder interactuar con él. Desataba más interés que cualquier otro futbolista de la plantilla a excepción de Haaland. El noruego era la estrella mundial, pero había otro gran reclamo.
Si había que hacer una activación publicitaria o si había que ponerse delante de una cámara para interactuar con alguien más, Grealish siempre era el preferido de las marcas. Agradable, educado, divertido y familiar, con la conocida historia de su hermana Hollie, que padece parálisis cerebral.
Los números daban resultado en las campañas de marketing: sus vídeos tenían más engagement que los del resto de sus compañeros. El hecho de poner a Jack funcionaba y él estaba más cómodo que nadie haciendo ese tipo de contenidos.
Este curso, a punto de cumplir 31 años, Grealish está subiéndose a otro proyecto de la Premier League, de nuevo a préstamo, en lo que será su última temporada de contrato con el Manchester City.
El talento sigue ahí. Lo ha demostrado en diferentes momentos de su carrera y también durante su primer tramo en el Everton. Lo que falta por descubrir es si todavía puede recuperar la regularidad para mantenerlo cada fin de semana y qué será de su carrera a partir del próximo año. ¿Cuánto tiempo tiene para demostrar el fútbol que le queda?