La mano de Xabi Alonso en el Chelsea está empezando a dar forma a una plantilla enorme y llena de matices. El objetivo del equipo es crecer y asimilar la pizarra del tolosarra, que debe ser clave para la subida de nivel esperada por el cuadro londinense y cuyo efecto ya se puede ver cada semana en la Premier League.
La reconstrucción de Stamford Bridge
La temporada 2025/26 fue muy convulsa para un Chelsea que terminó en una muy decepcionante 10ª posición, muy lejos en todo momento de los contenders al título para las casas de apuestas deportivas. Sin embargo, que el equipo se quedase sin Europa acabó siendo una oportunidad para definir, antes que nada, la dirección y el techo del proyecto.
Ya en su periplo por el Real Madrid y la cantera de la Real Sociedad, pero sobre todo tras su etapa en Alemania en el Bayer Leverkusen, Xabi Alonso dejó claro que estamos ante un entrenador de proyecto. Uno de esos ‘entrenadores-arquitectos’ por su forma de entender el fútbol y gestionar una plantilla hacia su idea.
🚨💙Alonso on why he joined Chelsea 🔵
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— CFCDaily (@CFCDaily) October 23, 2026
Tras su decepcionante paso por el Real Madrid en la 2025/26, aceptar el reto de la Premier League tan poco después de esa primera caída es un acto de personalidad. Xabi Alonso ha llegado a Stamford Bridge para reivindicarse, y lo hará como mejor sabe: aplicando su fórmula a la plantilla del Chelsea.
Del 1-3-4-2-1 nominal al 1-3-2-5 en fase ofensiva
El sistema base de Xabi Alonso parece haber vuelto a su origen en Londres. En Madrid, la idea de juego estructural parecía haberse adaptado al equipo blanco y no al revés, por lo que su mirada hacia la solución que planteó en Leverkusen parecía, ahora sí, una decisión lógica con la libertad que le han dado en el Chelsea.
Alonso ha recuperado, por tanto, el sello táctico de esa etapa en la Bundesliga, donde el 1-3-4-2-1 marcaba casi la presentación de su juego y de sus columnas estructurales: salida de balón en corto, defensa de tres, carrileros largos, mediapuntas y movilidad. Mucha movilidad.
En ese plan, el inicio del juego va por la línea conjunta ofensiva de cinco jugadores: con un 1-3-2-5 claro, con una línea atacante con los carrileros plenamente incorporados al ataque, una base de juego de bisagra con un doble pivote mixto y un cierre con tres centrales.
Cuando el juego se desarrolla, el «cuadrado mágico» se apodera de esa zona, ya con un 1-3-4-2-1 muy marcado, con carriles ofensivos, doble pivote y mediapuntas marcados conectando en ese cuadrado interior y con la pieza móvil de las bandas, que buscarán integrarse en zona de ataque cuando sea necesario.
De esa manera, el equipo puede alternar distintas formas de progresar según la presión que ejerza el rival. Para ello, el doble pivote se acerca a los centrales: Moisés Caicedo, Jordan Henderson o los dos a la vez, en función de cómo apriete el adversario.
Las bandas de Marco Palestra y Geovany Quenda
En el modelo de Xabi Alonso y su cuerpo técnico, los carrileros cumplen una doble función: en ataque actúan como extremos y, cuando toca defender, se repliegan junto a los tres centrales para formar una línea de cinco. Es un ida y vuelta de enorme desgaste físico.
Por el lado derecho, Quenda; por la izquierda, Palestra. Dos perfiles perfectos para ejercer esa influencia buscada, capaces de dar un punto sostenido de velocidad, regate y alto ritmo de presión. Ellos son habitualmente el punto de partida, pero Xabi también cuenta con opciones de rotación en Pep Chavarría o Pedro Neto.
Los retos de Xabi Alonso en la zaga
La eliminación en la Carabao Cup del 28 de octubre, en los penaltis ante el Liverpool de Iraola, recordó que el proyecto todavía está en construcción. Uno de los matices clave es la resolución de los desajustes defensivos en transición.
“This is the least important competition for us.” 🤔
Chelsea manager Xabi Alonso after being eliminated from the Carabao Cup 😳 https://t.co/ep7vo3wTwm
— CBS Sports Golazo ⚽️ (@CBSSportsGolazo) October 28, 2026
Uno de los matices clave es la resolución de los desajustes defensivos en transición. La necesidad de pulir esa práctica defensiva con respecto a la altura de juego exigida para una presión eficiente y la mezcla de la defensa con los perfiles de mediocampo son esenciales.
Para contrarrestar esa vulnerabilidad, Alonso recoge a veces al equipo en un 1-4-4-2 con un bloque medio con distancias más estrechas entre líneas. El objetivo es que, más allá del perfil clave en contención que es Caicedo, el dibujo pueda ser un apoyo a la necesidad de juntar esfuerzos.
Cole Palmer y Morgan Rogers compartiendo espacios
La libertad creativa para los perfiles en la mediapunta es especialmente clara. Es otro de los pilares sobre los que gira el presente táctico de Xabi Alonso. Uno de los más beneficiados de esa realidad es Cole Palmer, que está teniendo un rol bastante análogo al de Florian Wirtz en la etapa alemana del actual técnico ‘blue’.
Junto a Palmer, buscando la colaboración entre ambos y entendiendo que los perfiles son distintos, Morgan Rogers es el jugador que puede aportar potencia y asociación. El flamante (y carísimo) fichaje tiene más opciones para pisar área y dotar al equipo de un perfil organizador de marcada ida y vuelta.
La mezcla de Palmer y Rogers como actores principales en este rol ha generado algunos de los goles más llamativos y dinámicos del arranque liguero del Chelsea de Xabi Alonso. Además, conectan con la capacidad de un João Pedro esencial, que ejerce un liderazgo estructural y muy contundente como ‘9’.
Un jugador como el brasileño, un punta móvil pero al mismo tiempo referencial, le da al equipo muchas opciones para tener mucha personalidad en ataque, pudiendo incluso intercambiar rol con alguno de los mediapuntas o caer a banda.