LOS PERFILES DE LA SELECCIÓN

La chilena en un Betis-Sevilla que unió los caminos de Ansu Fati y Miguelete

Empezaron como rivales, pasaron a compañeros y ahora son amigos. Miguelete es uno más en la familia de los Fati.

Ansu y Miguelete, la temporada pasada, tras un partido del Atlético Sanluqueño./Instagram
Ansu y Miguelete, la temporada pasada, tras un partido del Atlético Sanluqueño. Instagram

Empezaron como rivales, pasaron a compañeros y ahora son amigos. Miguelete es uno más en la familia de los Fati.

Albert Rogé
Marta Caparrós

Albert Rogé y Marta Caparrós

Ansu Fati cuida mucho las personas que están a su alrededor. No deja nada al azar. Huye de intereses y se apoya en los suyos, en los que han estado en las buenas, pero también en las malas. No son muchos los afortunados que le han acompañado durante todo su camino. Desde sus primeros pinitos con el balón, hasta ahora, a las puertas de su primer Mundial. Miguel Ángel Ramírez Carrasco, más conocido como Miguelete es uno de ellos.

Los 26 uno a uno: Ansu FatiMARTA CAPARRÓS

La primera vez que coincidieron fue en la Ciudad Deportiva del Sevilla. "Fui a hacer las pruebas y él ya estaba. Fue la primera cara que vi. Me acuerdo perfectamente de ese momento. En los entrenamientos ya se le veían muchas maneras", arranca Miguelete.

El destino aún no los quiso juntar y Miguelete fichó por el Betis. "Jugábamos mucho en contra, muchos Sevilla-Betis. Aún le recuerdo uno en benjamines, donde nos jugábamos la liga y yo marqué un gol de chilena en el último minuto. Le ganamos el título y siempre se lo recuerdo. Es muy competitivo, quiere ganar y ese partido aún le pica".

Ansu y Miguelete, en un derbi Sevilla - Betis de benjamines FutbolCarrasco

Sus primeros partidos juntos fue en la selección sevillana. En una final contra Granada, Ansu ya hizo de las suyas. "Íbamos perdiendo la final autonómica por tres goles y Ansu remontó el partido solo. Marcó todos los goles. Después él se fue al Barça y yo me quede en el Betis. En uno de los torneos que nos enfrentamos, ambos fuimos elegidos en el siete ideal", explica el delantero, que actualmente milita en el Atlético Baleares, de Primera RFEF.

Ansu, Take y Miguelete, en un torneo de fútbol siete.
Ansu, Take y Miguelete, en un torneo de fútbol siete.

Reencuentro en la Masia

"Él ya llevaba un año y medio en la Masia. Cuando el Barça me contactó, lo primero que me vino a la cabeza fue que Ansu sería un apoyo para mí. No me lo pensé. El primer día que llegué, Ansu ya sabía que venía y me esperó en la puerta junto con Take Kubo. Ya teníamos confianza y convivir con él fue espectacular", relata Miguelete.

Adrià Altimira, Nils Mortimer, Miguelete y Ansu, en un torneo con el Barça.
Adrià Altimira, Nils Mortimer, Miguelete y Ansu, en un torneo con el Barça.

Miguelete y Ansu se llevan un año de diferencia, pero siempre han jugado juntos, ya que el azulgrana jugaba con una generación mayor. Eso sí, a veces le reclamaban los de su edad, como ocurrió en un derbi contra el Espanyol. "Es uno de los momentos más duros que he vivido. Ansu bajó con el Infantil A y recuerdo que el día antes, en la cena, estábamos hablando de lesiones. Y en el partido, con solo escuchar su grito, no quise mirar más. Sabía que algo grave le había ocurrido", recuerda Miguelete. Las pruebas dictaron rotura de tibia y peroné para el canterano, que sufría su primer revés. 

"No nos dejaron verlo hasta que fue operado. En el momento que llegó a la Masia intentamos hacerle la lesión lo más amena posible. Cuando llegábamos del colegio íbamos a verle, pasábamos la tarde con él antes de entrenar, jugábamos a la Play...". En esa etapa hubo algo que sorprendió a Miguelete: "Me impactó mucho cómo se tomó la lesión a nivel mental, ver su actitud, no perdía la sonrisa, tenía más ganas que nunca, ya se veía que no era un jugador normal. Era muy maduro".

Ansu, en la habitación de la Masia junto a sus compañeros.
Ansu, en la habitación de la Masia junto a sus compañeros.

Sonrisas y lágrimas

"Jugar con Ansu es sinónimo de alegría. Soy de los que piensa que si tienes feeling fuera, eso se ve reflejado en el césped. Nuestra relación era de felicidad. Y siempre intentábamos asociarnos. Nos mirábamos y nos salía una sonrisa. Fue un honor jugar a su lado", detalla. Miguelete y Ansu compartieron varias temporadas en el fútbol base del Barcelona, hasta que sus caminos se separaron.

"Nos mirábamos y nos salía una sonrisa. Fue un honor jugar a su lado"

Miguelete Amigo de Ansu Fati

 Al finalizar la temporada con el Cadete A, Ansu ascendió al Juvenil B y Miguelete regresó al Real Betis. Ese momento aún permanece en el recuerdo de nuestro protagonista "Fue una despedida muy sentimental. El grupo de la Masia molaba mucho. Son muchos años con Ansu, compartiendo vestuario, compartiendo vida. Duele, pero me abrazó y me dijo 'nos volveremos a ver las cara', refiriéndose a compartir equipo otra vez. Esa frase me marcó y aún sueño en que se haga realidad".

Ansu y Miguelete, celebrando un gol.
Ansu y Miguelete, celebrando un gol.

Una unión perfecta

De las conversaciones diarias en las instalaciones de la Ciutat Esportiva Joan Gamper, se pasó a las videollamadas. Una pantalla les separaba, pero a la vez les unía. Se contaban todo. También los goles, dónde había lucha por quién marcaba más. Ambos querían lo mejor para el otro y el destino quiso que el día más especial de Ansu, tuviera el Betis de Miguelete como protagonista.

El 25 de agosto de 2019, Ansu Fati realizaba su debut con el primer equipo del Barcelona. Con tan solo 16 años, rompía todos los esquemas e irrumpía con fuerza en un conjunto que lideraba Leo Messi. "Lo viví como uno más de la familia, ellos siempre me han dado a entender eso. Me siento uno más. Verlo en la convocatoria fue una alegría inmensa y verlo debutar ante mi Betis, en el Camp Nou, imagínate. Tenía el corazón dividido [ríe], pero quería que marcara. Tanto yo como mi familia nos alegramos muchísimo".

Dos hombres y varios destinos

Cualquier excusa es buena para ver a un amigo. También un Sabadell-Atlético Sanluqueño de Primera RFEF. Ese partido lo vio en directo Ansu Fati. En el césped, Miguelete. Se intercambiaban los papeles. Y es que así es el azulgrana, un chico humilde, al que no le importa el lugar, le importa las personas.

Su último encuentro fue este verano en Herrera, donde Ansu pasó su infancia. En un verano que no ha sido sencillo para el azulgrana, Miguelete quería estar a su lado. "Estuvimos entrenando juntos unos días. Lo considero una de las personas más importantes de mi vida. Sabía que le iría bien tenerme cerca".

Ansu y Miguelete, entrenando este verano en Herrera. Instagram
Ansu y Miguelete, entrenando este verano en Herrera. Instagram

Miguelete resumía a Ansu de la mejor manera posible. "Ansu sigue siendo ese niño que conocí en la Ciudad Deportiva del Sevilla, esa persona de la que me despedí en la Masia y la misma con la que hicimos videollamada tras su debut ante el Betis. Sigue siendo muy cercano. Pocos saben lo que trabaja. Lo ha pasado muy mal con la lesión, pero su sonrisa ya brilla de nuevo. Estoy convencido que nos traerá el segundo Mundial para España", aseguraba. Dicho queda.

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Este reportaje es un contenido editorial de Relevo, al que HONOR, una marca de tecnología que comparte los mismos valores, ha querido vincularse.

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