Las aficiones que más entradas han comprado para el Mundial 2026

Tras los anfitriones, Inglaterra, Alemania, Brasil y Colombia lideran la demanda de entradas del Mundial 2026. El mapa de la pasión coincide con el de la emigración.

Parte de la afición colombiana durante su partido de octavos de final ante Suiza en el Mundial 2026.
AP Photo/Lindsey Wasson

El Mundial 2026 batió récords de demanda de entradas ya antes incluso de empezar. Detrás de las cifras de la FIFA se dibuja un mapa claro de qué aficiones se vuelcan en llenar los estadios de Norteamérica.

Una demanda que multiplicó por 30 la oferta

La FIFA presumió de números nunca vistos en la venta de un Mundial. En las dos primeras fases se vendieron casi dos millones de entradas, y a través de las tres primeras ventas la cifra rondó los tres millones, según la propia organización.

El dato más llamativo es el de la sobredemanda: las solicitudes superaron 30 veces la disponibilidad. La FIFA llegó a afirmar que las peticiones fueron 3,4 veces superiores al total de espectadores de las 22 ediciones anteriores juntas desde 1930.

Quién ha comprado más entradas

El reparto por nacionalidades tiene una lógica previsible y una sorpresa. Como era de esperar, los residentes de los tres países anfitriones —Estados Unidos, México y Canadá— encabezaron las compras, por pura cercanía y volumen de población.

Tras los anfitriones, la FIFA situó a las aficiones de Inglaterra, Alemania, Brasil y Colombia, seguidas de España, Argentina y Francia. Es decir, las grandes potencias futbolísticas con tradición viajera coparon el siguiente escalón de demanda.

Destaca el caso de Colombia. Que su afición aparezca entre las más activas hasta su eliminación en octavos de final confirma el peso de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos y el tirón histórico de la selección cafetera fuera de sus fronteras.

El reverso: precios dinámicos y polémica

No todo fueron buenas noticias. El Mundial 2026 estrenó un sistema de precios variables, en el que el coste de la entrada fluctúa según la demanda en tiempo real, al estilo de las aerolíneas o los grandes conciertos.

El resultado dejó a muchos aficionados fuera de juego por el precio. La FIFA defendió la política como reflejo de la práctica habitual del mercado del entretenimiento en Norteamérica, pero la decisión generó quejas, demandas y hasta investigaciones.

De hecho, en partidos menos atractivos los precios de reventa cayeron por debajo de su valor nominal. La avalancha de demanda se concentró en los grandes nombres, no en todos los encuentros por igual.

La lectura: el mapa de la pasión coincide con el de la emigración

Lo que revela este ranking de aficiones es doble. Por un lado, confirma la jerarquía clásica del fútbol: las potencias europeas y sudamericanas siguen moviendo más aficionados que nadie a una cita mundialista.

Por otro, el peso de los anfitriones y de Colombia apunta a un factor decisivo en este Mundial concreto: las grandes comunidades migrantes asentadas en Estados Unidos. Jugar en Norteamérica activa a millones de aficionados que ya viven allí.

Esa combinación explica por qué la FIFA da por hecho un récord de asistencia. Con 104 partidos y estadios de gran aforo, el torneo podría llenar más localidades que nunca aun dejando butacas sin vender en los choques menos taquilleros.

El Mundial 2026 confirma una idea: la geografía de la pasión por el fútbol se dibuja tanto en las banderas como en los aeropuertos.