Se sabía que la reaparición del Paris FC en la élite del fútbol francés podría tener un efecto interesante en el contexto del balompié galo, aunque su comienzo de temporada ha dejado ver que puede ser todo mucho más rápido de lo esperado. Ahora mismo, es una de las grandes sorpresas en la zona alta de la tabla en la Ligue 1.

Rosenior, el técnico que lidera la metamorfosis parisina

Con una vocación muy temprana y viniendo de una familia de futbolistas (es hijo de Leroy Rosenior), la obsesión táctica de Liam Rosenior se ha acabado manifestando en muchas de las etapas en las que está dejando su poso como técnico tras despuntar en Francia, con el Estrasburgo, y más tarde probar suerte en la mayor liga del planeta.

Rosenior no se ha traicionado tras ese doloroso paso por la Premier League, pues su Chelsea, que ahora ha heredado Xabi Alonso, reflejó brevemente su ideario, aunque no con el éxito que esperaban. En su vuelta al fútbol francés, ha logrado mostrar mejor sus habilidades y sus ideas futbolísticas, con una salida clara desde el portero, en un sistema que proteja bien esa intención y la defensa.

Desde un 1-4-2-3-1 muy estructurado, con balón el Paris FC pasa más a un 1-3-2-5, que permite a los jugadores más creativos, como Pablo Pagis o Ilan Kebbal, ser parte de una línea ofensiva móvil y desgastante con balón. Por delante, una línea de tres centrales con capacidad para incorporarse en salida y potenciar la altura necesaria para llevar el juego a campo rival.

Ante esta realidad, la carrera en los banquillos de Rosenior siempre se ha caracterizado por equipos ofensivos. En este sentido, su Paris FC trata de acelerar en tres cuartos y empujar con insistencia a la defensa del equipo contrario hasta encontrar los huecos para percutir con combinaciones rápidas al tercer hombre y pases incisivos que puedan ser alimento para los carrileros, Adama Camara o Luca Koleosho.

Un equipo con ideas interesantes, divertidas, de mucha movilidad y exquisitez en la pizarra, pero con libertad para que las piezas con destreza puedan manifestarse, en lo que está siendo un Paris FC sorprendente en este inicio de campaña.

En las siete jornadas que llevamos de Ligue 1, el conjunto de Rosenior ha logrado ganar cuatro duelos, incluido el choque ante su exequipo en Francia (Estrasburgo), y solo ha perdido uno (Lorient), poniendo además las cosas muy complicadas al actual líder, el Olympique de Lyon, hace unas pocas jornadas.

De ‘Zabi Magic’ a Lassine Sinayoko

Pero no todo es pizarra e idea futbolística. Los jugadores han sido claves para el crecimiento del Paris FC de Rosenior, que ha hecho un mercado amplio sostenido por una estructura económica estable, aunque sin grandes nombres capaces de copar portadas.

Lo cierto es que este Paris FC está fabricando con habilidad una realidad competitiva muy notoria que ya tiene nombres propios como los de Pagis, Diego Coppola o Luca Koleosho, con añadidos más conocidos en Francia como Maxime Lopez o Pierre Lees-Melou, perfiles experimentados dentro de un plan más allá del corto plazo.

Por delante de esos dos últimos, está destacando uno de los futbolistas más notables por cifras, el maliense Lassine Sinayoko, de 26 años y procedente del Auxerre y que ha caído de pie en el club parisino. Con 6 goles y 3 asistencias ya en el campeonato francés, es uno de los mejores baluartes ofensivos del equipo.

En el terreno creativo, futbolistas como Maxime Lopez, actuando más en la base respecto a los inicios de su prometedora carrera; o Pablo Pagis, el jugador de 23 años que está siendo clave entre líneas para los parisinos; son capitales para entender la movilidad táctica de Rosenior y su éxito.

Patrick Zabi o ‘Zabi Magic’, como ya le conocen, es quizá la pieza más sorprendente y de futuro, pues con solo 19 años este centrocampista francés llegado del Reims debería acabar siendo ese perfil todoterreno que Rosenior necesita para generar poderío en el centro del campo además de aportar esa visión que posee el futbolista galo.

La democratización del fútbol en París

Algo está cambiando en Francia a través de la capital. Si el PSG supuso un golpe sobre la mesa enorme tras la compra por parte de Catar, haciendo que los campeonatos nacionales sean, por lo general, un monólogo, el Paris FC pisa con fuerza para intentar desestabilizar esa idea arraigada de que en la capital de Francia todo gira en torno al actual PSG de Luis Enrique.

Precios asumibles, realidad atractiva para los jóvenes y un compromiso comunitario para crear una afinidad con quienes conviven con la realidad del club. Esas son algunas de las propuestas que están haciendo grande al nuevo «opositor» en Francia. Un club que quiere atraer miradas y masa social antes de un crecimiento notable a base de fichajes.

La mudanza al Estadio Jean-Bouin fue un paso clave para entender esta transformación. El antiguo Estadio Charléty no daba ya lugar a más expectación ni era capaz de acompañar la ambición que tiene el conjunto parisino, que desde la compra de la familia Arnault no ha dejado de soñar en grande.

La ubicación, además, es clave. Justo enfrente del gran coliseo del PSG, el Parc des Princes, la mirada del Paris FC se proyecta con fuerza como una alternativa clara para el fútbol de París y de Francia, amenazando una jerarquía que parecía muy clara pero que a inicios de esta 2026/27 parece discutible.