La Conference League vuelve el jueves 15 de octubre con la primera jornada de su fase liga. Para el aficionado español el torneo llega con una imagen todavía reciente: la del Rayo Vallecano perdiendo la final en Leipzig hace cinco meses. Fue el partido más importante de su historia.
Esta temporada solo hay un representante español en la competición, y no es el Rayo. Es el Getafe de José Bordalás, que debuta a domicilio en Rumanía. España pone un único equipo.
Lo que dejó la final de Leipzig
El 27 de mayo de 2026 el Rayo se plantó en el Red Bull Arena para jugar la final de la Conference contra el Crystal Palace. Perdió 1-0 con un gol de Jean-Philippe Mateta. El equipo de Iñigo Pérez se quedó sin título.
Para el club inglés fue el primer trofeo internacional de sus 101 años de historia. Para el vallecano, el techo de una temporada europea que nadie había previsto cuando arrancó el curso. Los dos jugaban su primera final continental.
Aquella derrota dejó al Crystal Palace en una lista corta. Antes solo habían levantado la Conference la Roma, el West Ham, el Olympiacos y el Chelsea, los cuatro campeones anteriores del torneo. El palmarés cabe en cinco nombres.
El detalle que se comentó menos es el que explica el interés del torneo. Un club que pelea por no bajar en su liga doméstica puede llegar a una final europea en mayo. La Conference reordena las jerarquías.
El Rayo llegó a Leipzig como el equipo con menos presupuesto de las cuatro semifinales, y esa desproporción fue parte del relato. En la grada, la afición desplazada colgó una pancarta pidiendo que el título viajara al barrio. La pancarta se quedó sin premio.
Deportivamente, la final se le escapó por poco. El equipo tuvo dos ocasiones claras en la primera parte y acabó sufriendo en la segunda ante un rival de Premier League con más fondo de armario. Compitió hasta el último minuto.
Seis jornadas y 36 equipos
La fase liga funciona como en la Champions y la Europa League, pero con una diferencia importante: aquí son seis jornadas y no ocho. Los 36 equipos comparten una clasificación única. Se juegan dos partidos menos.
El calendario se concentra en el último trimestre del año: J1 el 15 de octubre, J2 el 22, J3 el 5 de noviembre, J4 el 26, J5 el 10 de diciembre y J6 el 17. Todo se resuelve antes de Navidad.
Después llega el corte. Los play-off eliminatorios se disputan el 18 y el 25 de febrero de 2027, y a partir de ahí el torneo entra en octavos, cuartos y semifinales entre marzo y mayo. La eliminatoria vuelve en febrero.
La final está fijada para el 2 de junio de 2027 en el Beşiktaş Park de Estambul, el mismo estadio que acogió la final de la Europa League de 2026, en la que el Aston Villa ganó 3-0 al Friburgo. Estambul repite como sede continental.
Hay además un premio que no es solo el trofeo. El campeón de la edición 2026/27 se lleva una plaza en la fase liga de la Europa League 2027/28 si no la ha conseguido ya por vía doméstica. Ganar aquí es subir de categoría.
El Getafe, único español
El equipo de Bordalás abre el 15 de octubre en Rumanía, contra el Universitatea Craiova, a las 18:45. Es el primero de los seis partidos de su fase liga. Empieza fuera de casa.
El resto del recorrido alterna Coliseum y viaje: recibe al Lugano el 22 de octubre, al Brighton el 5 de noviembre, visita al Iberia Tiflis georgiano el 26 y vuelve a casa contra el Inter Escaldes andorrano el 10 de diciembre. Cinco rivales de cinco países distintos.
El cierre es el más exigente y el más vistoso, aunque no en casa. El 17 de diciembre el Getafe visita al Ajax en el Johan Cruijff Arena de Ámsterdam para cerrar la fase liga. El plato fuerte llega al final.
Ese sorteo dice bastante de lo que es hoy la competición. En la misma tabla conviven el Ajax, el Atalanta, el Mónaco, el Brighton, el Panathinaikos, el Friburgo, el Braga y el Estrella Roja con clubes de Andorra, Gibraltar o Lituania. El desnivel es enorme y buscado.
Bordalás llega a Europa con un estilo que encaja bien en este formato. Su Getafe ha sido siempre un equipo de partidos cerrados, y en una liguilla de seis jornadas cada empate a domicilio vale mucho. Aquí no sobra ningún punto.
El otro factor es la plantilla. Seis partidos europeos entre octubre y diciembre se suman a LaLiga y a la Copa, y obligan a rotar en un club que no maneja fondos de armario amplios. El calendario aprieta más que el rival.
Un jueves con doble competición
El 15 de octubre no solo arranca la Conference. Ese mismo jueves se juega la segunda jornada de la fase liga de la Europa League, con los equipos españoles ya metidos en faena desde septiembre. Los dos torneos comparten día.
Esa convivencia no es nueva, pero desde que las tres competiciones europeas adoptaron el formato de liga se ha vuelto más visible: hay partidos de dos torneos distintos repartidos por la tarde y la noche. El jueves europeo se ha duplicado.
Para el espectador español eso significa que la Conference compite por atención con la Europa League desde su primera jornada. La ventaja del torneo pequeño es el horario temprano de muchos de sus partidos. Se ve antes de cenar.
En total, la fase liga de la Conference reparte 108 partidos entre octubre y diciembre. Es una competición larga y con muchos equipos, pensada para dar minutos europeos a clubes que nunca los habían tenido. Ese es exactamente su propósito.
Y por eso lo del Rayo funciona como referencia. En un torneo diseñado para repartir, un club de barrio llegó hasta la última noche. El Getafe empieza donde acabó otro.