Audi llegó a la Fórmula 1 en 2026 con un plan a cinco años y una advertencia repetida desde el primer día: el objetivo es luchar por el título en 2030, no ahora. Su primera temporada está confirmando esa prudencia, con el R26, un coche que ha tenido que superar muchos problemas de fiabilidad antes de empezar a sumar.
El proyecto es uno de los más ambiciosos de la parrilla. Audi no se limita a poner su nombre en un equipo ya existente: fabrica su propio motor en Alemania, ha comprado el antiguo Sauber y ha reorganizado su dirección en plena temporada. Tras el Gran Premio de Estados Unidos, decimonovena cita del año, Audi es octava en el Mundial de constructores con 23 puntos.
Del Sauber al Audi
El origen del equipo está en Hinwil, en Suiza, donde Sauber compitió en la Fórmula 1 durante décadas con distintos nombres y socios. Audi anunció en 2022 que entraría en el campeonato como fabricante de motores cuando llegara el reglamento de 2026, y poco después decidió comprar la escudería suiza para tener un equipo propio.
La transición fue gradual. En diciembre de 2025, la marca presentó el nombre oficial del equipo y su logotipo, y la sociedad de Sauber pasó a llamarse Audi Motorsport. El fondo soberano de Catar entró además en el accionariado con una participación minoritaria, destinada a ampliar la plantilla y las instalaciones de cara al debut de 2026.
Un motor hecho en casa
La gran diferencia de Audi con otros equipos es el motor. La marca alemana lo diseña y lo fabrica en Neuburg, en Baviera, y lo estrenó con el reglamento de 2026, que cambió por completo las unidades de potencia: más peso de la parte eléctrica y un combustible totalmente sostenible.
Ser fabricante desde cero tiene un precio. Los motoristas con experiencia en la Fórmula 1 partían con años de ventaja en el desarrollo, y los primeros meses de Audi se vieron marcados por averías y abandonos. En las dos primeras carreras, solo uno de sus coches pudo tomar la salida en cada una, un arranque que el equipo definió como un periodo complicado.
Los pilotos
Audi apostó por una pareja que ya conocía el equipo. Nico Hülkenberg, el veterano alemán, y Gabriel Bortoleto, el joven brasileño campeón de Fórmula 2 en 2024, firmaron con Sauber contratos de varios años que los convirtieron en la primera alineación de Audi.
La combinación busca equilibrio. Hülkenberg aporta experiencia en el desarrollo y en la gestión de carreras; Bortoleto, velocidad y proyección. En el debut en Australia, se clasificaron en décima y undécima posición, un resultado que dio una primera pista de el potencial del coche.
Tras el Gran Premio de Estados Unidos, Hülkenberg es decimocuarto en el Mundial de pilotos con trece puntos, tras un tramo final de temporada más sólido. Bortoleto, que llegó a liderar la comparativa interna, es ahora decimoquinto con diez.
Son cifras modestas, pero reflejan un año en el que el equipo ha perdido muchos puntos por abandonos y en el que la fiabilidad ha marcado el ritmo.
Audi ya ha resuelto la continuidad de la pareja. En septiembre, el equipo confirmó que Hülkenberg y Bortoleto seguirán siendo sus pilotos en 2027, ejerciendo las opciones ya incluidas en sus contratos.
Un cambio de mando
La temporada trajo también cambios en la dirección. Jonathan Wheatley, que había llegado desde Red Bull como primer jefe de equipo del proyecto, salió en marzo de 2026, y Mattia Binotto, responsable de todo el programa de Audi en la Fórmula 1, asumió también el puesto de jefe de equipo.
Binotto, antiguo director de Ferrari, concentra desde entonces el mando técnico y deportivo. A su lado trabaja Allan McNish, director de competición y antiguo piloto de Audi en las carreras de resistencia, que ha sido una de las voces del equipo para explicar los altibajos del primer año.
La fiabilidad, primero
Según el propio equipo, los problemas técnicos empezaron a quedar bajo control hacia las carreras de Miami y Montreal. Desde entonces, los coches terminan con más regularidad, aunque todavía ha habido abandonos, como los de Hülkenberg en Barcelona y Silverstone, que costaron puntos importantes.
McNish ha defendido que la clasificación no refleja el potencial real del coche, porque buena parte de los puntos se perdieron en la primera parte del año. Es un argumento habitual en un equipo nuevo, y el objetivo ahora es demostrar en la pista que la segunda mitad del año puede ser más estable que la primera.
El contexto de un año nuevo
Audi no es el único recién llegado. Cadillac también debutó en 2026 como undécimo equipo, y la comparación entre ambos ha sido constante. La diferencia es que Audi partía de una estructura con décadas de experiencia en Hinwil, mientras que Cadillac tuvo que montar un equipo desde cero.
El reglamento de 2026, además, ha cambiado el orden de la parrilla. Con coches y motores nuevos para todos, el campeonato ha premiado a los equipos que acertaron antes con el concepto, y los fabricantes con más experiencia han sacado ventaja. En ese escenario, Audi ha jugado una temporada de aprendizaje.
El plan hasta 2030
La marca presentó en Berlín, en enero de 2026, su hoja de ruta: cinco años para convertirse en aspirante al título. El plan incluye crecer en personal, invertir en las instalaciones de Hinwil y de Neuburg y aprovechar la estabilidad del reglamento para acortar distancias con los equipos de cabeza.
El resto de 2026 servirá para seguir sumando datos. Con las últimas carreras del año por delante, el objetivo del equipo es consolidar su posición en la mitad de la tabla y llegar a 2027 con un coche más fiable y con un motor que ya ha superado su primer año de competición.
La historia de la Fórmula 1 muestra que los proyectos de fábrica necesitan tiempo. Mercedes tardó varios años en ganar tras su regreso como equipo propio, y Audi ha asumido desde el principio que su primer curso sería de construcción. El examen de verdad llegará en las próximas temporadas.