Al norte de Madrid, junto al circuito del Jarama, huérfano de Fórmula 1 desde 1981, Audi ha presentado este lunes su proyecto para entrar en la Fórmula 1 a partir de 2026. La marca alemana, parte del Grupo Volkswagen, al igual que Porsche, otro de los grandes interesados en sumarse a la fiesta, une su camino a la competición de automovilismo más importante del planeta como fabricante de motores.
Adam Baker, CEO y máximo responsable del proyecto de Audi en la Fórmula 1, es consciente de que el proyecto es ambicioso: «Nos encantaría ser competitivos el primer año, pero hay que ser realistas. El objetivo más factible es empezar a ganar carreras a partir del tercer año«.
Escueto y con el mensaje a transmitir muy claro, Baker ha señalado que el cambio de regulaciones es clave para este proyecto: «Es una oportunidad perfecta para nosotros como marca. La Fórmula 1 es la plataforma de comunicación más grande del mundo. Un lugar muy atractivo para nosotros«.
Todo apunta a que, en 2026, Audi ocupará la plaza de Alfa Romeo, que romperá su asociación con Sauber a finales de la próxima temporada, en 2023, allanando el camino a la marca de los cuatro anillos. No obstante, Baker reconoce que valorarán «todas las opciones» y darán a conocer su decisión «a finales de este año«.
Con todo, el gran protagonista del día es el coche. La propuesta de Audi para la Fórmula 1 es un monoplaza oscuro, con piel cebrada y tonalidades de rojo eléctrico en alerón, morro y laterales. «Esto es solo una visión, faltan todos los patrocinios y queda mucho camino por hacer», dice Baker. «Todavía es una página en blanco, pero no puedo esperar a que llegue 2025 y podamos completar los primeros tests en circuitos españoles«.
Preguntado por Porsche, Sauber y otras escuderías, presentes y futuras, Baker ha echado balones fuera: «Hoy estamos aquí para hablar del proyecto de Audi. Todavía es muy pronto para hablar de colaboraciones o de pilotos. El mercado cambiará muchísimo de aquí a 2025«.