Durante años, las salidas de MotoGP tuvieron un truco escondido en la suspensión: el dispositivo holeshot, un sistema que bajaba la moto en la parrilla para arrancar más rápido. En junio de 2026, el campeonato lo prohibió de forma inmediata, adelantando una decisión que estaba prevista para 2027, y las salidas de la temporada cambiaron a mitad de curso.
El holeshot fue una de las innovaciones técnicas más influyentes de la última década en el Mundial. Nació en Ducati, se extendió a todas las marcas y abrió una carrera tecnológica que el campeonato ha ido recortando hasta su prohibición, dentro de una política para contener costes y reducir la distancia entre los prototipos y las motos de calle.
Qué era el holeshot
El nombre viene del inglés: el holeshot es llegar el primero a la primera curva. Y eso era lo que buscaba el dispositivo. En la salida, una moto de MotoGP tiende a levantar la rueda delantera por la enorme potencia del motor, el llamado caballito, y eso obliga al piloto a cortar gas y perder aceleración en los primeros metros.
Para evitarlo, el sistema permitía bajar la altura de la moto antes de la salida. Más baja y compacta, con el centro de gravedad más cerca del suelo, la moto tenía menos tendencia a levantarse y podía poner toda su potencia en el asfalto. El resultado eran arrancadas más rápidas y menos caballitos en los primeros metros de la carrera.
El reglamento de MotoGP prohíbe las suspensiones activas controladas por electrónica, pero permite los sistemas mecánicos e hidráulicos siempre que los accione directamente el piloto. Por eso el holeshot era mecánico: el piloto lo activaba manualmente en la parrilla, comprimiendo la suspensión mediante un mando situado cerca del manillar, y el sistema se desbloqueaba solo en la primera frenada fuerte, devolviendo la moto a su altura normal.
De la salida a toda la vuelta
Ducati lo estrenó entre finales de 2018 y 2019 y el resto de fabricantes lo copió enseguida, hasta convertirlo en un elemento imprescindible para ser competitivo. Pero los ingenieros se dieron cuenta pronto de que bajar la moto no solo servía en la salida: también ayudaba a la salida de las curvas, cuando el piloto acelera a fondo.
La explicación está en cómo se gana tiempo en una vuelta. Una moto de carreras pasa más tiempo frenando que rodando a su velocidad máxima, pero la mayor parte de la vuelta la dedica a acelerar. Mejorar la aceleración a la salida de cada curva es, por tanto, la clave de la velocidad en las rectas.
Con el tiempo, el sistema acabó actuando sobre las dos suspensiones, porque bajar la moto por delante y por detrás a la vez multiplicaba el efecto sobre el centro de gravedad. Cada fabricante desarrolló su propia versión, y el dispositivo se convirtió en una pieza más del reglaje de cada circuito.
Así nació el regulador de altura, una evolución del holeshot que los pilotos accionaban durante la vuelta, normalmente con un mando en el pulgar, para bajar la parte trasera de la moto al acelerar en las rectas. En las tomas laterales de las retransmisiones se veía con claridad cómo el tren trasero bajaba al salir de las curvas.
Ducati llegó a desarrollar también un regulador delantero que se podía usar en movimiento. Por motivos de seguridad y para frenar la escalada de costes de desarrollo, la Comisión de Grandes Premios decidió en marzo de 2022 prohibir su uso en carrera a partir de 2023. El delantero quedó limitado a la salida.
Por qué se prohibió en 2026
La polémica nunca desapareció, y en 2026 se cobró víctimas reales. Un choque múltiple en la salida del Gran Premio de Cataluña, en mayo, dejó a Johann Zarco con lesiones graves. Semanas después, un fallo del holeshot en la salida del Gran Premio de Hungría, en Balaton Park, provocó la caída de Jorge Martín y arrastró a otros cuatro pilotos en el momento más caótico de cada carrera.
El nuevo reglamento técnico de 2027, con motores de 850 centímetros cúbicos, ya contemplaba la prohibición de todos los dispositivos que modifican la altura de la moto. Pero la Comisión de Grandes Premios decidió adelantar la del holeshot delantero, después de que los pilotos probaran salidas sin él en unas sesiones extra en el Gran Premio de Chequia, en Brno, y dieran el visto bueno.
La retirada entró en vigor en el Gran Premio de los Países Bajos, en Assen, a finales de junio de 2026. Desde entonces, las motos salen sin el dispositivo delantero, y los pilotos han tenido que volver a gestionar el caballito con el gas y el cuerpo, como se hacía antes de la llegada del sistema.
Qué cambia en las salidas
Sin el holeshot delantero, las salidas exigen más técnica al piloto. Controlar la tendencia de la moto a levantarse depende ahora de la dosificación del gas, del embrague y de la posición del cuerpo, y una mala arrancada puede costar varias posiciones en la primera curva, como ocurría en la época anterior.
El regulador trasero, en cambio, sigue presente hasta el final de la temporada 2026. La prohibición total llegará en 2027, junto a los nuevos motores de 850 centímetros cúbicos y una reducción de la aerodinámica, un cambio de reglamento que busca motos más baratas y más parecidas entre sí.
Para el aficionado, la diferencia se nota sobre todo en los primeros segundos de cada carrera. Las salidas vuelven a ser un momento en el que el talento del piloto pesa más que la tecnología, y en el que un buen arranque puede valer tanto como una buena clasificación en los circuitos donde es difícil adelantar.