Osasuna necesita mucho más y el elegido es un viejo conocido. La vuelta de Jagoba Arrasate tras su primera etapa de 2018 a 2024 es una nueva prueba para el técnico de Berriatua, que tiene como objetivo revertir las malas sensaciones que estaba dejando el equipo desde la llegada de Ramis este verano.
Relevo en el banquillo tras un bache deportivo
La marcha de Osasuna ha provocado que la medida sea radical. No solo por prescindir de Luis Miguel Ramis tras un comienzo de temporada complejo, sino por recurrir a un entrenador de sobra conocido en la capital navarra, el cual ha empezado con buen pie.
Los 8 puntos cosechados en las 8 primeras jornadas hablaban de necesidad y de no alcanzar el nivel que se esperaba con Ramis. Aun así, la realidad es compleja, con una plantilla que no ha crecido tanto como se quería y a la que se espera que Arrasate dé su toque definitivo para crecer.
La última derrota de Ramis ante el Betis por 5-2 dejó un poso de incertidumbre difícil de manejar y ese bache deportivo obligaba a un movimiento decisivo. El club miró de inmediato hacia la figura del técnico vasco, que comenzó su nueva andadura con una victoria importante en casa ante el Racing.
Arrasate se reencuentra con 15 futbolistas de su anterior etapa
La elección de Arrasate, un técnico muy valorado en el mercado hace no tanto tiempo, no es la de un apagafuegos que pueda sofocar los problemas actuales, sino que está basada en la voluntad de reiniciar la temporada de la mano del entrenador con más partidos dirigidos de la historia del club. Por ello, ha firmado hasta el verano de 2029, con el objetivo de reasfaltar el camino de Osasuna.
Solo Pedro María Zabalza (277) ha dirigido más partidos a @Osasuna en LaLiga que Jagoba Arrasate (190).
Arrasate es, además, el segundo con más victorias con el equipo navarro en la competición (63) tras Zabalza (94).
Regreso. https://t.co/41DRy8aV04
— OptaJose (@OptaJose) October 12, 2026
No se sabe todavía hacia dónde camina esta nueva versión del Osasuna de Arrasate; lo que sí conocemos es su primera etapa: 256 encuentros, el ascenso en 2019, la final de Copa del Rey en 2023 y una histórica clasificación a la Conference League ese mismo año.
Hay que decir que Arrasate no es cualquiera. Llega de nuevas y a mitad de temporada, pero conoce la casa como nadie. De hecho, vuelve con Bittor Alkiza, segundo entrenador ya clave en su anterior etapa en Pamplona, y se reencontrará con hasta 15 futbolistas conocidos. Una circunstancia que agilizará drásticamente la asimilación de conceptos tácticos y dinámicas de grupo.
Muchos de ellos, además, fueron jugadores fundamentales en su momento y, teóricamente, también lo serán en esta. Casos como los de Ante Budimir, Aimar Oroz, Jon Moncayola, Lucas Torró, Rubén García y Moi Gómez son claros y ya conocen los procedimientos y la exigencia de su ‘nuevo’ entrenador.
El dilema entre Herrera y Aitor en portería
Una de las tareas más complejas que tiene actualmente el nuevo staff de Arrasate es elegir la mejor pieza para la portería del equipo. Aunque Sergio Herrera fue el que partió como titular en LaLiga con Ramis y tenía a priori ese estatus, Aitor Fernández ha ido ganando protagonismo en estas últimas semanas.
Con la sensación de que Arrasate confía en las cualidades de ambos, la necesidad de afianzar esa primera pieza defensiva será el primer paso para construir un bloque asentado. Una portería fiable y una defensa de garantías, con Alejandro Catena y Enzo Boyomo como máximos jerarcas, son dos aspectos prioritarios para revertir la situación deportiva.
La presión, el rombo y el dibujo de Arrasate
Son muchos los detalles que se quieren tomar de la etapa anterior de Arrasate en Pamplona, pero la sensación es que pueden cambiar muchas de las realidades respecto a lo conocido anteriormente del libreto táctico del entrenador vizcaíno.
A pesar de eso, sí hay cuestiones que pueden darse la mano con esa etapa previa. La presión alta es una de ellas, pues fue uno de los grandes rasgos distintivos de Osasuna, añadiendo la pieza del mediapunta a ese contexto defensivo en campo contrario para presionar la salida rival.
🎙️ RUEDA DE PRENSA | Jagoba Arrasate: “Tengo muchas ganas de ver al equipo fuera de casa ante un rival que está muy bien”.
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— C. A. OSASUNA (@Osasuna) October 25, 2026
A mayores, se puede llegar a ver un rombo en la construcción del equipo. Aunque se llegó a ver un 1-4-3-3, la realidad es que parece que el 1-4-4-2 o el 1-4-2-3-1 puede estar más cerca de lo deseado y de lo necesario en esta ocasión.
Dejando a un solo pivote y contando con una pieza claramente ofensiva y dos interiores, el rombo es clave para la construcción del juego a través de cuatro centrocampistas. Además, la verticalidad y las bandas pueden ser cruciales y posiciones a recuperar para volver a identificar la estructura de Osasuna como 100% reconocible.
Budimir y Oroz, piedras angulares
De todos los jugadores que pueden ser capitales dentro del marco táctico de Arrasate, hay dos que por estructura táctica, nivel y potencialidad deben elevar el techo de este equipo y sobresalir respecto al resto: Ante Budimir y Aimar Oroz.
El croata es un paradgima de lo que significa ser un delantero centro referencial en LaLiga, más si cabe en un equipo como Osasuna. Sobre todo, tras la llegada de Arrasate, pensando en la potenciación del juego exterior y los balones al área, así como del juego a balón parado, donde la capacidad de remate de Budimir es crucial.
En el caso de Oroz, con la figura del mediapunta en rombo siempre en mente, puede ser uno de los nombres más importantes tácticamente, pero también para poder crecer en la presión, influencia en pasillos interiores y llegada desde segunda línea. El mejor nivel de Oroz es clave y Arrasate debe recuperarlo.