Antonelli, el líder más joven de la historia de la F1

Con 19 años y siete meses, Antonelli lidera el Mundial de F1 y ha borrado el récord de precocidad que Hamilton firmó en 2007. Así llegó hasta aquí.

El Mercedes de Kimi Antonelli rueda a fondo en la sesión de clasificación del Gran Premio de China
Foto: Liauzh / Wikimedia Commons, CC BY 4.0, recortada a 16:9.

Andrea Kimi Antonelli tiene 19 años y ya encabeza el Mundial de Fórmula 1. En su segunda temporada, el italiano ha reescrito el libro de récords de precocidad que Lewis Hamilton dominaba desde 2007, y lo ha hecho de calle.

El récord que aguantó desde 2007

El 29 de marzo de 2026, en Suzuka, Antonelli ganó el Gran Premio de Japón y se puso líder del campeonato por primera vez. Lo firmó con 19 años, siete meses y cuatro días, una cifra de precocidad que ningún piloto había rozado en 76 años de competición.

El registro anterior era de Hamilton, que asumió el liderato en el Gran Premio de España de 2007, en su cuarta carrera y siendo novato, con 22 años y cuatro meses. Antonelli le ha quitado la marca por dos años y nueve meses de diferencia.

No es un dato menor. Hablamos de un piloto que todavía no puede brindar con el champán del podio y que ya manda en la categoría reina del motor. En Suzuka lideró tras un coche de seguridad bien aprovechado, con una sangre fría impropia de su edad.

La perla que heredó el asiento de Hamilton

Conviene recordar de dónde sale. Nacido en Bolonia en 2006, subido a un kart a los siete años y captado muy pronto por la academia de Mercedes, Antonelli llegó a la F1 en 2025 para ocupar el asiento que dejó Hamilton tras su marcha a Ferrari. Toto Wolff lo definió como «un riesgo calculado».

El riesgo empezó torcido. Su año de novato tuvo un tramo duro en 2025, hasta el punto de que él mismo habló de haber tocado fondo. Por eso su segundo curso sorprende tanto: en unos meses ha pasado de las dudas a ser la sensación de la parrilla, el prodigio que en España ya comparan con Lamine Yamal.

Cómo un chaval se comió el reglamento nuevo

2026 estrenó el cambio técnico más profundo en años: unidades de potencia con mucho más peso de la parte eléctrica, combustibles sostenibles y aerodinámica activa. La revolución borró buena parte de las jerarquías anteriores y repartió las cartas de nuevo entre todos los equipos.

Mercedes acertó de pleno con ese examen, y Antonelli, la nueva joya del equipo, lo aprovechó como pocos. El nuevo motor híbrido premia gestionar la energía eléctrica en las rectas largas, y ahí el italiano exprime una ventaja que a otros les cuesta: casi nunca se queda sin batería en el momento clave.

Su virtud no es un adelantamiento imposible ni un volantazo de highlight. Es la frialdad para administrar carrera y neumáticos a un ritmo que agota a rivales con el doble de galones. A una vuelta, además, saca del coche un rendimiento que asusta en clasificación.

Esa clasificación le dio otro récord temprano: en el Gran Premio de China, en marzo de 2026, sumó su primera victoria y se convirtió en el poleman más joven de la historia, arrebatándole la marca a Sebastian Vettel, que la tenía desde Monza 2008.

De Melbourne a Spa, la cara y la cruz

El curso no empezó mandando. En el estreno de Melbourne, en marzo, terminó segundo por detrás de su propio compañero, George Russell. A partir de ahí ganó cinco veces seguidas, en China, Japón, Miami, Canadá y Mónaco, y abrió un hueco enorme en la general.

Después llegó el bajón. Un fallo de motor mientras iba segundo en Barcelona, en junio, y una avería en la cubierta de la rueda delantera izquierda en Silverstone, a principios de julio, le costaron puntos y oxígeno. Russell recortó su ventaja de más de 60 puntos a 25 en tres carreras y volvió a abrir el título de par en par.

La respuesta llegó en Spa. Antonelli ganó el Gran Premio de Bélgica del 19 de julio, su sexta victoria del año, mientras Russell se retiraba en la primera vuelta tras un toque con Hamilton. Con Russell fuera de la ecuación esa tarde, fue Hamilton quien quedó como escolta más cercano.

Mónaco, el día que lo firmó todo

Si una carrera resume su temporada, es Mónaco. El 7 de junio de 2026 salió desde la pole, lideró las 78 vueltas, marcó la vuelta rápida y ganó pese a dos coches de seguridad y una bandera roja por el asfalto roto. Un grand chelem redondo: pole, mando y vuelta rápida.

Con esa exhibición se convirtió en el ganador más joven en Montecarlo, con 19 años y nueve meses, y en el más precoz en firmar un grand chelem, un techo que hasta entonces tenía el propio Verstappen. Tras seis carreras, su ventaja era la mayor jamás vista a esas alturas de un campeonato.

Lo que viene después del verano

El calendario aún guarda muchísimo. Quedan carreras hasta diciembre y una renta no es un trofeo. Hamilton, a sus 41 años, y una Ferrari en alza han apretado en la segunda mitad, con triunfos que han recortado la distancia poco a poco. El de Bolonia ya no manda con la comodidad de la primavera.

El otro frente lo tiene en casa. Russell pelea por el título con el mismo coche, y su duelo evoca al de Hamilton y Rosberg en 2016, aquel pulso que enrareció el vestuario de Mercedes durante meses. El equipo vigila que la guerra interna no vuelva a estallar mientras Ferrari acecha.

El Gran Premio de Hungría, el 26 de julio, cerró la primera mitad del curso antes del parón de verano. Antonelli no ganó, fue tercero por detrás de Norris y Verstappen, pero ni Hamilton ni Russell aprovecharon el tropiezo: el italiano se fue de vacaciones con una ventaja que creció hasta los 50 sobre el ahora segundo, Hamilton.

Si sostiene la ventaja hasta el final, Antonelli destronaría a Vettel como el campeón más joven de la historia, que se coronó en 2010 con 23 años. De momento, el chaval de Bolonia ha convertido su segundo año en una colección de récords de precocidad, y la sensación es que apenas ha empezado.