Mónaco, el país donde viven los ciclistas, estrena La Vuelta 2026
La Vuelta 2026 sale de Mónaco con una crono de 9,6 km y no pisa España hasta la quinta etapa: el hito y el debate.
La Vuelta a España 2026 se pondrá en marcha el 22 de agosto lejos de casa: una contrarreloj individual de algo más de nueve kilómetros por las calles de Mónaco, el mismo trazado urbano donde ruge cada mayo la Fórmula 1.
Con esa crono revirada, el Principado completa un triplete histórico de salidas, con Giro, Tour y Vuelta, y devuelve al primer plano dos debates que llevan años sobrevolando el pelotón: por qué la ronda española vuelve a empezar en el extranjero y por qué media clasificación general vive en un microestado sin IRPF.
Mónaco, la primera ciudad que reúne las tres grandes salidas
El dato que la organización ha puesto en el centro de su relato es contundente: Mónaco será en 2026 la primera ciudad de la historia en acoger la salida de la etapa inaugural de las tres grandes vueltas. Ya había recibido al Tour y al Giro en el pasado, pero le faltaba la Vuelta para cerrar el círculo.
Para una carrera que persigue proyección internacional, el gesto funciona como un reclamo de marketing redondo.
No es la primera vez que el ciclismo grande arranca aquí. El Tour de Francia se estrenó en Mónaco en 2009, con una contrarreloj urbana de 15,5 kilómetros que ganó el suizo Fabian Cancellara, todo un especialista de la modalidad.
Aquel prólogo dejó una imagen que ahora la ronda española quiere heredar: el pelotón entre casinos y superyates, con las cámaras del mundo entero apuntando al Principado.
Una crono de nueve kilómetros con sabor a Gran Premio
El recorrido está diseñado para el espectáculo. La salida se dará en la Plaza del Casino y la meta en el Boulevard Albert I, después de pasar por el puerto de Fontvieille, el estadio Louis II y la mítica recta de meta del Gran Premio de Fórmula 1.
Son kilómetros revirados y técnicos, en los que las diferencias serán mínimas pero reales. El primer maillot rojo se decidirá por pequeños detalles.
No es una etapa para sentenciar la general, pero sí un aperitivo que mide piernas y sangre fría. La distancia exacta baila según la fuente: la web de La Vuelta habla de 9,4 kilómetros, otros medios manejan 9,6 y algunos lo redondean a nueve. El sábado 22 de agosto abrirá tres semanas de carrera, con la presentación de equipos dos días antes.
Mónaco repetirá como sede de salida también en la segunda etapa, ya rumbo a Francia.
El plan monegasco no se agota el sábado. El domingo 23, la segunda jornada volverá a arrancar del Principado, desde la Plaza del Palacio Princier, para encarar la etapa más larga de toda la edición: 215 kilómetros hasta Manosque, con paso por Niza y por los primeros repechos del recorrido.
Serán dos días completos en la Costa Azul antes de que la carrera piense siquiera en la frontera.
El país donde de verdad viven los ciclistas
Que la Vuelta empiece aquí no es un capricho geográfico. El Principado es, desde hace décadas, el refugio fiscal de buena parte del pelotón: sin impuesto sobre la renta para los residentes extranjeros, con clima suave y carreteras que trepan hacia los Alpes Marítimos. Allí tiene su casa Tadej Pogacar, el corredor mejor pagado del mundo y gran favorito de la temporada.
El esloveno, con un salario fijo estimado en 8,4 millones de euros por temporada, es la cara visible de una colonia que en su día compartió con Peter Sagan, Chris Froome o Nairo Quintana. Conviene contarlo sin señalar a nadie: residir en Mónaco es legal y frecuente, una elección que comparten pilotos de motor, tenistas y futbolistas de la élite mundial.
El atractivo tiene una raíz muy concreta. En Mónaco, las personas físicas residentes que no ostenten la nacionalidad francesa no tributan por la renta, las plusvalías ni el capital, un régimen que la Hacienda española vigila de cerca.
El microestado, de apenas 38.000 habitantes, combina esa fiscalidad casi nula con seguridad, servicios y un clima privilegiado, y por eso funciona como imán fiscal del deporte de élite.
Con el tiempo, parte de esa comunidad se ha desplazado a Andorra, donde el tipo máximo del IRPF ronda el 10% frente al 47% español, según los datos que ha documentado este periódico. El tráfico denso y la peligrosidad de las carreteras monegascas empujaron a muchos hacia los 21 puertos andorranos. Aun así, el Principado sigue siendo el domicilio más glamuroso del ciclismo profesional.
Tercera salida extranjera seguida: el modelo Unipublic
Que la ronda española se estrene fuera de sus fronteras ya no es la excepción, sino la norma reciente. Lisboa acogió la salida en 2024, el Piamonte italiano en 2025 y ahora Mónaco, lo que dibuja tres arranques foráneos consecutivos. La última vez que la carrera partió desde suelo español fue Barcelona, en 2023, y la afición lo tiene muy presente.
Detrás de esta deriva hay una explicación económica. Las sedes de salida pagan cifras millonarias por el escaparate, y Unipublic, la organizadora, filial de la francesa ASO, ha encontrado en esas ofertas una vía de ingresos difícil de rechazar. El debate entre los aficionados es viejo y legítimo: qué sentido tiene que la ronda de España se ponga en marcha tan lejos de España.
La baza española llega tarde, en la quinta etapa
Para el seguidor de aquí hay un matiz incómodo: la carrera no pisa territorio español hasta el quinto día. Tras la crono de Mónaco y dos etapas por Francia, el pelotón cruzará Andorra antes de entrar por Cataluña, con final en Roquetes, en las Terres de l’Ebre.
Serán cuatro países antes de llegar a casa, un preámbulo largo para una prueba que lleva España en el nombre.
Lo que gana el país, a cambio, es visibilidad global y un comienzo con relato propio. La crono monegasca no será épica, pero pondrá a los favoritos, empezando por quienes duermen a un paseo de la Plaza del Casino, frente al reloj desde el primer día. El resto lo dirán las montañas, ya con acento español, de la quinta etapa en adelante.