Carmona gana en Palma y ficha por la alemana Agon

Carmona conquistó el Intercontinental WBA del mosca en Palma con Ramírez retirado en el séptimo. Su estreno con Agon y el plan para volver al Mundial.

Samuel Carmona, con equipación roja de España, encara a Paddy Barnes en el ring durante los Juegos de Río 2016
Boxing AIBA (CC BY-SA 2.0), vía Wikimedia Commons, recortada a 16:9.

Samuel Carmona volvió a ganar en casa y a mirar hacia el Mundial. El grancanario conquistó el Intercontinental WBA del peso mosca en Palma, estrenó promotora alemana y recolocó una candidatura que ya rozó el título en dos ocasiones.

Ramírez no salió a por el séptimo

El venezolano Rodrigo Ramírez aguantó seis asaltos y no quiso un séptimo. En el Pueblo Español de Palma de Mallorca, el 1 de mayo de 2026, se quedó en su rincón tras besar la lona hasta tres veces. Carmona firmaba así una victoria por abandono y sumaba su sexto KO.

La pelea tuvo un guion nítido desde los primeros asaltos. Carmona movió mejor las manos, encontró la derecha una y otra vez y fue minando a un rival que se hizo pequeño. Las tres caídas llegaron por acumulación, no por un golpe suelto. El rincón venezolano hizo lo lógico.

El resultado dejó al canario en un registro de 14-1, con seis triunfos antes del límite. Ramírez, de 34 años y con experiencia sobrada, cayó a 21-3-2. El combate se pactó a diez asaltos, pero la superioridad del español lo resolvió mucho antes.

La velada, bautizada como Mallorca Fight Night, la organizó la promotora alemana Agon Sports. Detrás está Ingo Volckmann, presidente del Atlético Baleares, que llevó boxeo internacional a un recinto que rozó el lleno. Para Carmona, era mucho más que una noche de gala en la isla.

Para el aficionado español, el dato es sencillo de resumir. Carmona es, hoy, el púgil español más cerca del Mundial, y esta vez peleó en casa, con público y foco mediático. Ver a un aspirante mundial competir en suelo nacional no es habitual en el boxeo patrio.

Un cinturón intermedio con un valor concreto

El Intercontinental WBA no es un título mundial, y conviene decirlo claro. Es un cinturón intermedio del escalafón: sirve para sumar puntos en el ranking y sostener la posición de aspirante. Carmona llegó a Palma como número 8 del mosca de la WBA.

El propio púgil ya había ganado este cinturón en 2020, en Kaliningrado, cuando tumbó a José Antonio Jiménez por KO en el primer asalto. Recuperarlo ahora, vacante, tiene una lectura más ambiciosa que sentimental: le devuelve galones justo cuando busca un tercer asalto al Mundial.

La duda legítima es cuánto acerca realmente este triunfo a una pelea grande. Ramírez llegaba en horas bajas y el resultado nunca estuvo en juego. Fue una exhibición controlada, no una reválida ante un rival de élite. El salto de nivel sigue pendiente de demostrarse.

Para pelear de nuevo por un Mundial hace falta más que ganar a un rival descendente. El mosca es una división profunda y competitiva, con campeones asiáticos y latinoamericanos de nivel alto. Carmona necesita nombres de ranking, no solo cinturones intermedios, para forzar la conversación con la WBA.

Por qué se fue a una promotora alemana

El movimiento de fondo no fue el cinturón, sino la firma. Carmona debutó en Palma bajo el paraguas de Agon, la promotora de Volckmann que también dirige la carrera del francés Moussa Gholam. Cambiar de estructura era, para el canario, la condición para reordenar su camino.

Agon Sports no es una promotora de primera línea mundial, pero sí una plataforma seria en Alemania. La conexión con Mallorca no es casual: Volckmann preside el Atlético Baleares y ha convertido la isla en una plaza recurrente de boxeo. Esa estabilidad geográfica juega a favor del canario.

El grancanario, de 29 años, había dejado claro que quería centrarse solo en el profesionalismo. Preparó el estreno en Toulouse y afrontó la cita, según reconoció, con la motivación al máximo. Una promotora europea con calendario estable le ofrece lo que le faltaba: continuidad y peleas.

Dos finales mundiales que ya se le escaparon

La urgencia de Carmona tiene una explicación. Ya peleó por un título mundial y lo perdió: en diciembre de 2022 cedió ante el mexicano Julio César ‘Rey’ Martínez por el cinturón del CMB, en Glendale. Se rompió una mano en el segundo asalto y aguantó hasta el final.

La segunda oportunidad llegó en abril de 2024, en Tashkent. Fue el primer español en disputar un título profesional de la IBA, y volvió a caer a los puntos ante el uzbeko Hasanboy Dusmatov. Dos asaltos al Mundial, dos derrotas ajustadas.

Entre medias, el canario reconstruyó su cartel con paciencia y sumó un título europeo Silver del mosca. En 2024 estuvo a un paso del Mundial WBA, cuando se negociaba un asalto al campeón. Aquella opción se enfrió y le obligó a rehacer el plan desde otra esquina.

Antes de todo eso estuvo Río 2016, donde su nombre empezó a sonar. Carmona se quedó a las puertas de las medallas: cayó 2-1 en cuartos ante el colombiano Yurbenjen Martínez y se llevó un diploma olímpico, no una medalla. El aficionado suele recordarlo mal.

El siguiente paso pasa por Argentina

Con el cinturón recuperado, el plan mira ya al otro lado del Atlántico. Carmona tiene fecha para su próxima defensa: el 15 de agosto de 2026, en Buenos Aires, ante un rival que se ha ido perfilando. Sería su primera pelea en Argentina y otro peldaño hacia el título.

El resultado de esa cita dirá mucho más que el de Palma. Si mantiene el cinturón, Carmona reforzaría su condición de aspirante y volvería a llamar a la puerta de una final.

A sus 29 años, Carmona mantiene una candidatura mundialista viva. La foto de Palma no cambia esa realidad, pero la ordena: promotora nueva, cinturón recuperado y una hoja de ruta que, esta vez, empieza fuera de casa. El margen de error se estrecha.