El balonmano español se queda sin televisión y monta su propio canal

El cierre de LaLiga+ dejó a la Liga ASOBAL y a sus 16 clubes sin escaparate. La patronal responde montando su propia plataforma de streaming.

Jugadores de balonmano calientan sobre la pista antes de un partido, con la grada a medio llenar
Foto: Vanbasten 23 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), recortada a 16:9.

El balonmano español empieza la temporada 2026/27 con una pregunta sin respuesta clara: dónde se verán sus partidos. El cierre de LaLiga+ dejó a la Liga ASOBAL sin su gran escaparate, y la patronal ha decidido construir el suyo propio.

Qué se llevó por delante el cierre de LaLiga+

El 4 de mayo de 2026, LaLiga anunció que su plataforma de pago cerraba el 30 de junio. La decisión dejó en el aire los derechos de cinco competiciones que compartían escaparate: la Primera RFEF de fútbol, la Primera y Segunda FEB de baloncesto, la LNFS de fútbol sala y la propia Liga ASOBAL.

Para el balonmano, el golpe fue directo. Los 16 clubes de la máxima categoría concentraban en esa OTT casi toda su visibilidad nacional, con un acuerdo firmado en 2023 que debía prolongarse hasta la temporada 2027/28. El cierre anticipado rompió de golpe esa hoja de ruta.

No es un escenario menor para conjuntos como el Abanca Ademar León, el Irudek Bidasoa Irun o el Frigoríficos del Morrazo, cuya prensa regional vivía de ese escaparate. La ventana nacional desaparece justo cuando la competición presume de las mejores cifras de su historia reciente.

La paradoja es que el apagón llega en el mejor momento televisivo del balonmano. La temporada 2025/26 se cerró con 8,3 millones de espectadores acumulados y 459 partidos retransmitidos entre LaLiga+, Teledeporte/RTVE Play y las autonómicas, muy por encima de los 6,5 millones del curso anterior.

La respuesta de ASOBAL: montar en vez de vender

La reacción fue casi inmediata. En lugar de buscar un operador que comprara la señal, ASOBAL lanzó una Solicitud de Propuestas para desarrollar su propia plataforma. La patronal enmarcó el paso como una apuesta por gestionar sus derechos con criterio propio.

El argumento de fondo es de negocio. La Liga reúne 240 partidos por temporada y una base de suscriptores heredada, y aspira a convertir ese activo en ingresos propios. Su director general, Fernando Corral, lo definió como una estrategia de sostenibilidad a medio y largo plazo.

El crecimiento no es solo de pantalla. La asistencia a los pabellones ha crecido un 33,49% desde que la competición fue declarada profesional en 2022/23, casi 100.000 espectadores más, hasta rozar los 395.780 aficionados en directo la pasada temporada. La Liga sostiene que su producto está en plena expansión.

Quién dirige la jugada entre bambalinas

Para pilotar el cambio, ASOBAL incorporó a Zenon Sports Consulting como asesor estratégico en lo audiovisual. La firma está liderada por Julio Fariñas, fundador de la desaparecida Footters y exdirector de negocio audiovisual B2C en LaLiga. Su perfil no es casual en este movimiento.

Fariñas conoce por dentro el negocio de las plataformas deportivas de nicho, precisamente el terreno donde LaLiga+ acabó encallando. Su llegada busca que ASOBAL no repita los errores de un modelo que no cuajó como negocio para las ligas intermedias españolas.

El encargo va más allá de elegir un proveedor tecnológico. Incluye decidir cómo se empaqueta el producto, a qué precio se vende y con qué socios se distribuye. Es la diferencia entre alquilar una señal y construir un negocio audiovisual propio.

Un modelo híbrido y una cifra que nadie confirma

El diseño que ASOBAL ha esbozado es híbrido. Combinaría contenido en abierto no exclusivo, pensado para ganar alcance, con partidos de pago bajo suscripción y pago por evento. La idea es que la visibilidad y la monetización convivan en la misma plataforma.

La distribución a terceros es la pieza más ambiciosa. ASOBAL quiere vender sus partidos a telecos y plataformas de fuera de España, de modo que la OTT propia conviva con acuerdos de mayorista. El objetivo declarado es multiplicar las vías de ingreso.

La cifra que circula como referencia conviene tomarla con pinzas. Fuentes del sector valoran el antiguo acuerdo con LaLiga+ en torno a un millón de euros anuales, repartidos entre la Asociación y los clubes. No hay comunicado oficial que confirme ese importe.

Ese dinero explica la urgencia. La televisión sostiene buena parte del salto profesional reciente que la Liga vive desde 2022, cuando fue declarada competición profesional. Perder ese ingreso sin sustituto pondría en riesgo inversiones recientes en iluminación, producción y espectáculo en los pabellones.

La plataforma llega a tiempo para el pistoletazo de salida

El calendario ya está cerrado. La Liga Nexus Energía ASOBAL 2026/27 arranca el fin de semana del 12 y 13 de septiembre, con un Logroño-Barça y el regreso de la Copa ASOBAL en la primera jornada. La plataforma para verlo también está lista.

ASOBAL TV, la plataforma propia de la patronal, se puso en marcha el 13 de agosto sobre la infraestructura StreamWay+ de HiWay Media (operada por NVP), con cobertura en España y Andorra.

Ya tiene nombre, proveedor y precio: 5,99 euros al mes o 49,99 al año, con una oferta de lanzamiento de 29,99 euros (código ASOBALTV2627) hasta el 10 de septiembre, y 23,99 euros para los abonados de los clubes.

Montar una plataforma desde cero no está exenta de riesgo. Exige inversión tecnológica, captación de abonados y una producción estable jornada tras jornada, justo lo que hundió a operadores anteriores. El verdadero examen llega ahora, con la competición en marcha: si la producción falla en algún encuentro, la retransmisión podría quedar reducida a canales locales.

El aficionado que teclee dónde ver la Liga ASOBAL ya tiene respuesta. ASOBAL TV emite todos los partidos de la temporada, mientras que la ventana en abierto de RTVE sigue reservando su partido de la jornada en Teledeporte, en paralelo y sin coste. Si el modelo cuaja, el balonmano habrá convertido un apagón en una palanca de control sobre su producto.