El Maratón de Fráncfort del Meno se corre el domingo 25 de octubre y cierra un mes cargado de grandes citas en ruta. Es una carrera con una seña de identidad única: la meta está dentro de un pabellón, la Festhalle, donde los corredores terminan los 42,195 kilómetros sobre una alfombra roja.

La prueba presume de ser el maratón urbano más antiguo de Alemania, con su primera edición en 1981, y de un recorrido llano que ha dado marcas de primer nivel mundial. Su récord masculino sigue siendo uno de los más rápidos del calendario.

Una meta bajo techo

La llegada a la Festhalle es el momento que define la carrera. Tras cruzar la ciudad, los corredores entran en el recinto ferial de Fráncfort y recorren los últimos metros bajo los focos, con música y el público en las gradas. Para muchos populares es la meta soñada de un maratón.

El pabellón, construido a principios del siglo XX, forma parte del recinto de la feria de Fráncfort, que durante el fin de semana acoge también la feria del corredor y la recogida de dorsales. Todo el evento gira en torno a un mismo espacio.

El recorrido

El trazado es llano y rápido. Sale del entorno de la feria, atraviesa el centro financiero, con sus rascacielos, cruza el río Meno hacia el barrio de Sachsenhausen y se aleja hasta la zona de Höchst antes de volver por la Mainzer Landstrasse hacia el centro y la llegada a la Festhalle.

Por el camino, los corredores pasan junto a lugares conocidos de la ciudad, como la plaza del Römer, la orilla de los museos o el puente de hierro sobre el Meno. Es un recorrido que combina la parte moderna de Fráncfort con su casco histórico.

La fecha también ayuda. A finales de octubre, las temperaturas suelen ser frescas en Fráncfort, con medias que rondan los 12 grados, una condición favorable para correr rápido. El riesgo, como en todo el otoño centroeuropeo, está en el viento y la lluvia.

Los récords del circuito

El récord masculino de Fráncfort es del keniano Wilson Kipsang, que ganó en 2011 con 2:03:42. La organización destaca que esa marca sitúa a su prueba entre las ciudades con los maratones más rápidos del mundo, y la cifra ha resistido ya casi quince años.

Kipsang estuvo muy cerca del récord del mundo aquella mañana. Su marca quedó a solo cuatro segundos del récord mundial de entonces, y dos años después lo batió en Berlín con 2:03:23. Fráncfort fue, en la práctica, el ensayo de aquel récord.

El récord femenino es mucho más reciente. La etíope Hawi Feysa lo estableció en 2024, con 2:17:25, en una edición que confirmó la capacidad de la carrera para atraer a atletas de primer nivel. Es la marca que tendrán que buscar las favoritas de este año.

Una carrera con historia

El Maratón de Fráncfort nació en 1981 y se ha mantenido como una de las grandes citas del otoño europeo. Como casi todas las grandes carreras, tuvo que suspenderse durante la pandemia antes de recuperar su sitio en el calendario.

Durante estos años ha sido escenario de grandes marcas y de debuts en la distancia. Su recorrido rápido y su fecha, alejada de las grandes citas de primavera, la convierten en una opción habitual para atletas que buscan una marca en la segunda mitad del año.

La carrera tiene también un programa para todos los niveles. Además del maratón, el fin de semana incluye pruebas para niños y relevos por equipos, que permiten a grupos de amigos o compañeros de trabajo repartirse la distancia y vivir la llegada a la Festhalle.

La competencia de las Majors

Fráncfort no forma parte de las Majors, el circuito que agrupa a los maratones de Tokio, Boston, Londres, Sídney, Berlín, Chicago y Nueva York. Esa ausencia la obliga a competir con esas carreras por los mejores atletas, que solo corren dos maratones al año como máximo.

Su posición en el calendario es delicada. Llega pocas semanas después de Berlín y Chicago, una semana después de Ámsterdam y siete días antes de Nueva York, la gran cita de noviembre. Para atraer a la élite, Fráncfort apuesta por un recorrido rápido y una buena organización.

Un día de récords en ruta

El domingo 25 de octubre es una fecha cargada para el atletismo en ruta. El mismo día se corre en España el Medio Maratón de Valencia, que presume de ser el más rápido del mundo, y los aficionados podrán seguir a la vez dos grandes citas con atletas de primer nivel.

Para los corredores populares, Fráncfort es también un destino atractivo. Su recorrido llano, la facilidad para llegar a la ciudad y la experiencia de terminar en la Festhalle atraen cada año a participantes de decenas de países, muchos de ellos en busca de su mejor marca.

La ciudad vive además el maratón como una fiesta. A lo largo del recorrido se instalan puntos de animación con música, y los barrios por los que pasa la carrera se llenan de vecinos que acompañan a los corredores durante toda la mañana.

Cómo seguir la carrera

La salida del maratón está prevista para la mañana del domingo, y los atletas de élite llegarán a la Festhalle algo más de dos horas después. La organización publica los resultados en su web y la carrera suele contar con emisión en directo en Alemania.

Con el maratón de Fráncfort se cierra, además, el gran octubre del maratón europeo. Después de Berlín, Ámsterdam y la cita alemana, el foco del calendario se traslada a Nueva York y, ya en diciembre, a Valencia, donde el año en ruta termina con el maratón más rápido de España.