Portsmouth, Sassnitz, Valencia y Ginebra: el verano de Los Gallos
Guía de la gira europea de SailGP: cuatro Grandes Premios, uno en Valencia, y qué necesitan Los Gallos para llegar a la gran final.
El equipo español Los Gallos ha abierto el verano europeo del Rolex SailGP Championship ganando en Portsmouth, su segunda victoria consecutiva, y lo ha hecho con una certeza incómoda: el título se decide en la gran final, no en la regularidad de cada fin de semana. Por delante quedan cuatro Grandes Premios —Portsmouth, Sassnitz, Valencia y Ginebra—, uno de ellos en aguas de la Malva-rosa, que dibujan el tramo en el que el barco de Diego Botín debe asegurarse un asiento entre los tres que pelearán por el trofeo en noviembre. Esta es la guía para entender qué se juega y cómo se llega hasta ahí.
Un verano europeo con premio al fondo
La sexta temporada de SailGP reparte sus Grandes Premios por 13 sedes de todo el mundo, y el bloque europeo llega justo cuando la clasificación empieza a apretar. Europa concentra cuatro citas casi seguidas: Portsmouth el 25 y 26 de julio, Sassnitz el 22 y 23 de agosto, Valencia el 5 y 6 de septiembre y Ginebra el 19 y 20 de septiembre. Son ocho semanas de competición en las que ningún aspirante al título puede permitirse un tropiezo caro.
El formato premia tanto la constancia como el golpe de efecto en el momento justo. Cada Gran Premio dura un fin de semana, con mangas de flota que ordenan la parrilla y una final a varios barcos que reparte los puntos gordos. Sumar de forma estable a lo largo del año vale tanto como firmar una victoria suelta, porque el objetivo no es ganar aquí o allá, sino llegar arriba a la última cita del calendario.
Cómo se entra en la gran final
Aquí está la clave que a menudo se le escapa a quien descubre este deporte por el cartel de Valencia. Solo los tres mejores disputan la final: al término de la temporada, los tres equipos con más puntos en la general se citan en una única regata a cara de perro que corona al campeón y reparte el premio en metálico. Todo lo acumulado desde enero sirve, en el fondo, para asegurar uno de esos tres asientos.
Esa regata decisiva se navegará en Abu Dabi los días 28 y 29 de noviembre, cierre de un calendario que aún guarda paradas en Oriente Medio. La gran final funciona a todo o nada: no importa cuántos Grandes Premios hayas ganado antes si fallas en esa manga, ni cuántos hayas perdido si llegas fino al último día. Por eso el verano europeo pesa tanto, porque es donde se ganan o se dilapidan los puntos que dan acceso al desenlace.
Los Gallos, segundos y con galones
El equipo que pilota Diego Botín no llegó a esta gira como comparsa, y de su primera parada ha salido reforzado. A Portsmouth viajaba empatado a 44 puntos con Gran Bretaña, segundo por el desempate y no por renta; se marchó segundo con 54, a doce de los australianos Bonds Flying Roos, que mandan con 66. Detrás quedan Artemis, que dio el salto al tercer puesto con 47, Estados Unidos con 46 y una Gran Bretaña descolgada hasta la quinta plaza en su propia casa.
El historial reciente respalda esa posición de privilegio. Su balance dice mucho: podio en cinco de las siete citas previas —dos terceros puestos, dos segundos y la victoria de Halifax—, con solo dos borrones, sendos duodécimos en Perth y en Nueva York. El núcleo del equipo —con Florian Trittel, Joel Rodríguez, Joan Cardona, Nicole van der Velden y Bernardo Freitas— ya sabe lo que es ganar el campeonato, que conquistó en la Temporada 4.
Portsmouth y Sassnitz: puntuar lejos de casa
El arranque europeo se jugaba fuera y España aprobó con nota. Portsmouth, evento 8 del calendario, se disputó el 25 y el 26 de julio en una bahía inglesa de viento cambiante y gradas a pie de agua, y Los Gallos ganaron una final a cuatro por delante de Artemis, NorthStar y el suizo Explora Journeys, pese a haber cruzado la línea de salida en última posición.
La victoria encadenó con la de Halifax, en junio. «Un fin de semana increíble, con las condiciones que tuvimos: mucho viento y con el ala pequeña, que nos encanta. Fue increíble ganar dos veces seguidas después de Halifax; sentimos que el equipo encajaba en todos los aspectos», resumió Botín. Hubo diez ganadores distintos en las diez mangas de flota del fin de semana, y a los neozelandeses Black Foils, vencedores aquí el año pasado, una penalización por salida adelantada les dejó fuera del desenlace.
Tres semanas después, el calendario vira hacia el Báltico. Sassnitz recibe a la flota en agosto, los días 22 y 23, en la costa alemana, un escenario de aguas frías y brisa exigente donde la lectura del viento suele marcar diferencias. Es la última parada antes de Valencia, así que el equipo español llegará a casa con los deberes de agosto ya hechos, para bien o para mal.
Valencia, el examen en casa
El plato fuerte para la afición española llega el primer fin de semana de septiembre. Valencia estrena el SailGP en septiembre, el 5 y 6, en un campo de regatas frente a la playa de la Malva-rosa que promete carreras a menos de 300 metros de la orilla. Es la única parada del circuito en España y la primera vez que la ciudad acoge la competición, después de que las ediciones anteriores se disputaran en Cádiz.
Para Los Gallos, competir ante su público es a la vez un impulso y una presión añadida. Nunca han disputado la final en España, ni siquiera en los años de Cádiz, así que Valencia se les presenta como la ocasión de saldar esa cuenta pendiente delante de los suyos. Un buen resultado aquí, con la general tan ajustada, valdría doble en la carrera por meterse entre los tres de noviembre.
Ginebra y la cuenta atrás hacia Abu Dabi
La gira europea se despide en un escenario insólito para un deporte de mar. Ginebra cierra el bloque europeo en septiembre, el 19 y 20, sobre las aguas dulces del lago Lemán, un marco de viento térmico donde los F50 vuelan casi sin oleaje. Será la última oportunidad del continente para ajustar posiciones antes del tramo final del campeonato.
Después de Ginebra, el calendario se marcha a Oriente Medio para las dos citas del Golfo y el desenlace en Abu Dabi. El verano europeo dirá cuánto vale la ambición de un equipo que ya fue campeón y que, por primera vez en mucho tiempo, mira la clasificación desde arriba. Si mantiene el pulso entre Portsmouth y Ginebra, la afición española tendrá un motivo real para seguir cada manga hasta el último fin de semana de noviembre.