El español Alejandro Davidovich Fokina, 48 de la ATP, sacó su mejor tenis en los instantes cruciales para vencer este viernes al canadiense Denis Shapovalov por 7-6(3), 7-6(1) y clasificarse a la final del Abierto Mexicano de tenis.

Con sangre fría en los desempates, Davidovich firmó su pase a la disputa del campeonato, este sábado contra el checo Tomas Machac, vigésimo quinto del ránking.

En el primer set, Shapovalov comenzó preciso. Quebró en el cuarto juego y mantuvo a raya al español, pero poco a poco Davidovich comenzó a descifrar las claves del saque de su rival y en el séptimo juego hizo un quiebre. No lo confirmó; sin embargo, en el noveno volvió a romper para con su servicio poner la pizarra 5-5.

Los dos fueron efectivos en el cierre, lo cual provocó un ‘tie break’, en el que el canadiense tuvo dificultades para primer servicio y perdió por 7-3. 

En la segunda manga Davidovich sacó provecho de la desesperación de Shapovalov, quien de manera reiterada le reclamó a su entrenador y perdió concentración.

El español tomó ventaja de 2-0 y aumentó el enojo del canadiense que luego se dio cuenta que iba hacia el precipicio y se calmó. No tardó en cosechar frutos; en el séptimo juego mostró muy buen juego de revés y quebró para, ya con su saque empatar 4-4.Shapovalov quebró en el undécimo ‘game’, mas no confirmó y se fueron al desempate, en el que Davidovich Fokina fue superior por margen de 7-1.

«Ha sido un partido muy duro», aseguraba el español tras la semifinal. «Pero bueno, el espíritu competitivo y la lucha estaban ahí. Sabía que luchando iba a tener mi oportunidad. Nos hemos desgastado los dos a nivel físico y mental, pero estoy contento con la batalla».

En la final de este sábado Alejandro Davidovich Fokina se enfrentará a Machac, quien derrotó por 6-4, 1-6, 6-4 al estadounidense Brandon Nakashima, colocado en el cuadragésimo segundo lugar de la ATP. El checo mostró un 70 por ciento de puntos ganados con el primer servicio en el set inicial y sacó su mejor tenis en los momentos decisivos, al salvar cuatro puntos de quiebre.