Cuando un árbitro de rugby dibuja un rectángulo con las manos en el aire, el partido se detiene y todas las miradas van a la pantalla gigante. Es la señal de que pide ayuda al TMO, el oficial de televisión del partido, el videoarbitraje que el rugby utiliza desde hace años y que se ha convertido en un modelo para otros deportes.
TMO son las siglas de Television Match Official. Es un árbitro que sigue el partido desde una sala con acceso a todas las cámaras de la retransmisión y que ayuda al árbitro principal en decisiones concretas. World Rugby, la federación internacional, actualizó su protocolo de uso en julio de 2026, con normas muy precisas sobre qué se puede revisar y hasta dónde.
Para qué sirve
Según el protocolo de World Rugby, el objetivo principal del TMO es ayudar a los árbitros a mantener la integridad del juego tomando decisiones precisas sobre infracciones claras y obvias en dos tipos de situaciones: el juego sucio grave y las jugadas de ensayo. Fuera de esos casos, el árbitro decide en el campo.
La filosofía es intervenir lo menos posible. World Rugby resume la idea en cuatro principios: proteger al jugador, aceptar la disputa, promover la continuidad y ganarse al aficionado. Por eso el TMO no está para revisar cada acción dudosa, sino para corregir los errores claros que cambian un partido o ponen en riesgo a un jugador.
Las revisiones de ensayo
La revisión más habitual es la de un ensayo. El árbitro puede pedir al TMO que compruebe si el balón se apoyó correctamente, si hubo un avant o si un jugador pisó la línea antes de anotar. Pero hay un límite claro: el TMO solo puede mirar hacia atrás las dos últimas fases antes del ensayo.
El protocolo define una fase como un ruck o un maul. En la práctica, si antes del ensayo se han producido más de dos agrupamientos, el TMO no puede revisar lo que ocurrió más allá del tercero. La norma evita que se anulen ensayos por infracciones lejanas en el tiempo y obliga a centrar la revisión en la jugada que acaba en puntos.
Cuando el árbitro pide una revisión de ensayo, suele formular una pregunta concreta, como si hay alguna razón para no conceder el ensayo o si el jugador apoyó el balón. El TMO revisa las imágenes y responde, y el público escucha muchas veces la conversación a través de la retransmisión, una transparencia poco habitual en otros deportes.
Para el juego peligroso o los avants en la jugada del ensayo, el límite es parecido: como máximo las dos últimas fases o la última vez que el equipo pasó al ataque. El protocolo detalla para cada infracción, con su artículo del reglamento, hasta qué momento se puede revisar.
El juego sucio y el búnker
La otra gran función del TMO es el juego sucio. Se puede iniciar una revisión cuando los árbitros consideran que una acción puede merecer una tarjeta amarilla o roja, sobre todo en placajes peligrosos con contacto en la cabeza, una de las grandes preocupaciones del rugby actual por la salud de los jugadores.
Para no detener el partido durante minutos, el rugby creó el búnker. Cuando una acción alcanza al menos el nivel de amarilla pero no está claro si merece roja, el árbitro muestra la amarilla, el jugador abandona el campo y un oficial especializado revisa todas las imágenes fuera del campo. En el Mundial de 2023 tenía hasta ocho minutos para decidir.
El sistema también ha tenido polémicas. En agosto de 2023, en un partido de preparación del Mundial entre Inglaterra y Gales, el búnker convirtió en roja una amarilla mostrada al inglés Owen Farrell por un placaje peligroso sobre Taine Basham.
Un primer comité disciplinario independiente anuló después la tarjeta roja, pero World Rugby recurrió la decisión y un comité de apelación la restituyó, por lo que Farrell se quedó fuera de los primeros partidos del torneo, lo que puso en cuestión el propio funcionamiento del sistema.
La roja de 20 minutos
Desde agosto de 2025, World Rugby aplica en la élite la tarjeta roja de 20 minutos. El jugador expulsado no puede volver al partido, pero su equipo puede reemplazarlo por otro jugador cuando han pasado 20 minutos de juego desde el incidente, de modo que la inferioridad numérica no dura todo el partido.
La roja permanente, sin posibilidad de reemplazo, queda para las acciones más graves y deliberadas. En los partidos sin TMO ni oficial de revisión, algo que ocurre por motivos económicos o logísticos en algunas competiciones, el árbitro y sus asistentes deciden todas las sanciones en el momento del incidente.
Llamadas en directo
El TMO no tiene que esperar a que el árbitro le pregunte. El protocolo le permite hacer llamadas en directo, igual que un juez de línea, cuando ve una infracción clara de juego peligroso en el momento en que se produce, y también informar al árbitro mientras el balón está parado para que la reanudación sea correcta.
Esa misma lógica de parar y reanudar se nota también en la retransmisión: mientras el TMO revisa un ensayo, las mejores casas de apuestas en directo suelen congelar sus mercados hasta que el árbitro confirma la decisión.
El TMO estará también presente en el Mundial de Australia 2027, el gran objetivo del rugby español, que vuelve a un Mundial 28 años después. Allí, los Leones jugarán con un sistema de revisión que la mayoría de sus jugadores ya conoce de las competiciones europeas.
El modelo del rugby se cita a menudo como ejemplo para el fútbol, sobre todo por la forma en que el público puede seguir las conversaciones entre árbitros.
Para el aficionado español, que sigue cada vez más el rugby internacional, entender el TMO ayuda a saber por qué un ensayo celebrado puede acabar anulado unos minutos después, cuando las repeticiones muestran lo que el ojo humano no pudo ver.