Cuando Pol Toledo conoció a Paula Badosa, ninguno de los dos podía imaginar todo lo que acabarían viviendo juntos. Tenían apenas ocho años y compartían entrenamientos en el Club Tennis d’Aro, bajo la mirada de Marcelo Wieliwis, una figura que ambos recuerdan como un segundo padre.

Más de dos décadas después, aquella amistad nacida en una pista de tenis se convirtió también en una relación profesional que los llevó a recorrer el mundo, superar lesiones y celebrar el regreso de Badosa entre las diez mejores jugadoras del planeta.

Sin embargo, esa etapa ha llegado a su fin. Hace dos semanas, Badosa decidió separar sus caminos profesionales y Pol Toledo tuvo que asimilar una despedida que, como él mismo reconoce, le dolió especialmente por el vínculo personal que los une.

La nueva vida de Pol Toledo tras Paula Badosa

Ahora, a sus 31 años y después de casi cuatro temporadas de máxima exigencia, el técnico catalán vuelve a tener algo a lo que no estaba acostumbrado: tiempo para sí mismo. Desde la tranquilidad en su club, donde conoció a Paula siendo unos niños, Pol Toledo concede a Relevo su primera entrevista tras la ruptura con Badosa.

Habla sin rencor, con la satisfacción de haberlo dado todo y con la certeza de que la amistad está por encima de cualquier resultado deportivo. El futuro todavía está por escribir. Sobre la mesa ya hay nuevas propuestas, pero antes de tomar una decisión, Toledo quiere recuperar fuerzas y preguntarse qué vida desea llevar a partir de ahora.

Han pasado unas dos semanas desde que anunciaste en redes sociales que no ibas a seguir trabajando con Paula Badosa. ¿Cómo estás?

Estoy bien. Estos días estoy en casa y recuperando energías. Me he tomado un tiempo para mí, que creo que también era necesario después de todo este tiempo y la verdad que estoy bien. Ahora iré unos días de vacaciones que también me va a ayudar. Estoy tranquilo que es lo más importante.

Has pasado casi cuatro años viajando por el circuito y viviendo pendiente del calendario de otra persona. ¿Cuesta volver a tener tiempo para ti?

Se me hace extraño tener tanto tiempo libre para mis amigos, para mi familia… El día a día es parecido, voy al gimnasio como siempre, pero luego por las tardes aprovecho para estar con los míos. Y, sobre todo, estoy bastante desconectado de todo.

Es verdad que eres una persona que no está pendiente del móvil…

Cuando estoy en casa intento estar desconectado porque en competición es más difícil. Pero ahora, sobre todo, intento abstraerme de las redes sociales. El WhatsApp solo lo uso para hablar con mi gente.

En tu comunicado de despedida dijiste: «Gracias, Paula, por darme esta oportunidad». ¿Tú tenías pensado dedicarte a ser entrenador?

No, no, para nada. Cuando dejé de jugar a tenis, no quería seguir en este mundo. Si seguía era para irme a Estados Unidos a un club mucho más tranquilo. Y surgió así de repente. No era lo que esperaba en el siguiente paso de mi vida. Aun así, pues obviamente ha sido una experiencia increíble que me ha hecho aprender muchísimo a nivel laboral y personal. Siempre había soñado como jugador ir a según qué torneos y lo he podido vivir como entrenador y, al final, es el sueño cumplido que tenía de pequeño.

Eres muy joven, Pol. Tienes 31 años y colgaste la raqueta a los 28. ¿Por qué tomaste aquella decisión?

Bueno, llegué a estar 370 y algo del mundo. Y sinceramente el último año no estaba con mucha motivación. Si siento que no doy el cien por cien no sé hacerlo. Sea lo que sea. Jugué muy pocos torneos y sentía que necesitaba dar un paso. No sabía lo que me iba a venir, no tenía ni idea. Es un poco el miedo que tiene mucha gente cuando quiere dejar el tenis, porque no sabe qué le va a venir. Y sentí eso. Hasta mucha gente me decía ‘hostia, aún eres joven’, pero yo sentía que no iba a dar más.

Tú has sido jugador profesional. ¿Consideras que haber estado al otro lado de la pista es clave para ser un buen entrenador?

Realmente no te sabría responder a esta pregunta porque hay muy buenos entrenadores que no han llegado a tener muchos puntos ATP. Sí que es cierto que hay situaciones que puedes manejar porque lo has vivido, aunque no sea al más alto nivel. Yo era un jugador muy emocional en pista y puedes llegar a entenderlo mejor. Pero eso depende de cada caso. En otros aspectos seguro que también te ayudan ciertos entrenadores porque tienen más experiencia. Al final, soy un entrenador que realmente me faltaba experiencia.

Te llega la oportunidad de trabajar con Paula, pero vosotros ya os conocíais desde pequeños. ¿Cómo surge la posibilidad de empezar a trabajar juntos?

Yo conocí a Paula cuando tenía ocho años, aquí justo donde estoy ahora en el Club Tennis d’Aro. Teníamos un entrenador, bueno, como nuestro segundo padre que era Marcelo (Wieliwis), que murió hace seis o siete años. Nos unió mucho y cada uno pues siguió con sus carreras. Éramos los favoritos de Marcelo.

Me acuerdo que estuve una semana ayudando a Pere Riba. Me pidió que ayudase a Varvara Lepchenko un mes después de dejar de jugar a tenis, pero sin ningún compromiso. La llevé un mes y la última semana me pidió que fuera a Miami. Yo estaba ahí esa semana y justo era el torneo y fui a ver a Paula. Y a partir de ahí me pidió que le ayudara en Charleston como sparring, bueno, como ayudante básicamente, porque sinceramente el circuito femenino no lo dominaba. Y a partir de ahí empezó todo, y así fue hasta ahora.

Empiezas a trabajar con Paula en abril de 2023, junto a Eduard Esteve. Apenas un mes después llega la fractura por estrés en la vértebra L4, una lesión que ha condicionado su carrera desde entonces. ¿Cómo gestionaste aquella situación?

No fue fácil. Perdimos en Charleston en cuartos de final contra Jessica Pegula jugando bien. Luego, sí que es verdad que Paula venía de una época complicada. Y jugamos muchos partidos. Tras Charleston, luego fuimos a Stuttgart que perdió en cuartos contra Sabalenka que iba ganando 6-4 4-2. Luego, en Madrid hizo cuarta ronda con Sakkari y juraría que ganó a Coco. Y llegó Roma, que perdió en cuartos y es en el torneo que se hace daño, con Ostapenko. Así que fue una situación difícil porque al principio el equipo médico consideró que no iba a ser tan grave porque muscularmente parecía que estaba bien.

Luego, al hacerse la resonancia en París, justamente para ir a Roland Garros, fue cuando nos dijeron que tenía la fractura de estrés. Entonces fue una situación complicada porque es una lesión que ahora se está viendo más, pero en ese momento se veía menos y que necesitas mucho reposo, básicamente, más que mucho tratamiento. Y fue una experiencia, el hecho de luego poder volver después de tanto tiempo a nivel de confianza, a nivel de entrenamiento, a nivel de físico, todo. Fue mala suerte, pero lo cojo como un aprendizaje más.

¿Cuánto tiene de entrenador de tenis y cuánto de psicólogo un técnico en ese momento?

El entrenador de tenis pasa a ser apoyo total en esos momentos. Estar mucho con ella y hacer cosas fuera del tenis. Por suerte, con Paula lo hacíamos mucho. También tenía un equipo que estaba muy unido. Y nada, básicamente estás con ella, la apoyas, que se sienta respaldada e intentar controlar todo lo que está en tu mano a nivel de fisios, el equipo médico y ya está.

Actualmente el circuito femenino es muy exigente físicamente. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido durante estos casi cuatro años trabajando en él?

Me ha sorprendido muchísimo. No lo tenía muy visto y juegan muy bien todas. El circuito está cada vez a un nivel más alto. Está muy parejo, sinceramente, y más con el calendario tan amplio que hace que pues jugadoras del máximo nivel pues no les dé para competir todas las semanas a su máximo nivel, como es totalmente normal. Pero sí que me ha sorprendido lo rápido que juegan, el timing que tienen, cómo restan… Cualquier jugadora te puede complicar un partido. Es menos táctico que el masculino, porque juegan muy rápido. Pero me ha sorprendido mucho el nivel, la verdad.

Como técnico, ¿en qué aspectos insistes más cuando trabajas con una jugadora?

A ver, depende de qué jugadora, obviamente. En mi caso, pues con Paula intenté mucho que pudiera ser más agresiva. Es una jugadora que prácticamente te lo hace todo bien. Entonces intenté perfeccionar que fuera un poco más agresiva, que fuera un poco más a la red, que mejorara un poco más el saque. El primer tiro después del saque.

Hay jugadoras que a lo mejor les intentaría mejorar otras cosas, ¿no? Pero en mi caso intenté, en los momentos que pudimos tener continuidad, mejorarle mucho eso. Ella ha dicho muchas veces que es una jugadora muy emocional, entonces cuando ella realmente se siente grande, es prácticamente invencible y de la manera que traté que jugara, pues había momentos en que realmente pues era prácticamente ‘injugable’.

En tu etapa con Paula, ¿llegaste a cambiar algún golpe?

Sí, con el saque hubo un momento que lo cambiamos, lo hicimos un poco más corto. En la derecha también en su momento, pero es que es ella técnicamente es muy buena. Entonces, hay veces que es mejor tocar otras cosas que no tocar nada técnicamente. Intentamos mejorar un poco el saque y darle más importancia en los entrenamientos, pero era más táctico que técnico porque por suerte Marcelo era demasiado bueno. Y aparte con el talento que tiene Paula era bastante difícil de mejorar.

Tú transmites mucha tranquilidad, o al menos esa es la sensación que das desde el box. ¿Te consideras una persona tranquila también fuera de la pista?

En el partido lo paso mal (se ríe). Pero sí que es verdad que soy tranquilo. Dentro de todo lo que se sufre, pues no lo demuestro tanto.

En tu despedida destacas haber superado lesiones, haberos levantado después de momentos complicados y haber regresado al top 10. ¿Cuál fue el momento en el que más orgulloso te sentiste del trabajo realizado?

Sinceramente, no soy una persona que se dé mucho mérito, los que me conocen te lo van a decir. Lo más complicado que pudo hacer Paula, más que yo, fue el hecho de cuando se lesionó y poder volver al top 10. Lo que me hizo feliz es verle disfrutar de unas semifinales de Australia. Esos seis meses tan buenos que tuvo.

Lo que más dolió fue cuando se volvió a lesionar en Mérida, cuando tuvo la protrusión en la espalda, luego la rotura del isquio… Ahí creo que fue el momento que más sufrí como entrenador. Ver lo que le había costado estar allí y no poder demostrarse a ella misma al nivel que realmente podía llegar a estar.

Cuando llegas a estar nueve del mundo, no defendía nada en tres o cuatro meses, me hubiera gustado que ella misma pudiera tener el derecho de poder verse hasta donde podía llegar. Pero bueno, como te digo, son experiencias. Nos tocó pasar por otra así, pero sí, creo que me quedaría con ese momento. El hecho de ‘hostia, después de todo lo que pasamos en Roma y de todo lo que vino…’. Competíamos, pero el dolor en la espalda seguía. El hecho de que pudiera competir sin dolor y que pudiera disfrutar del tenis otra vez y verse donde ella realmente merece estar.

Paula es una jugadora que no tiene que demostrar nada. Tiene el nivel de las mejores del mundo. Lo ha demostrado ya no sé cuántas veces y lo va a volver a hacer porque realmente es muy buena. Y básicamente lo que me hizo feliz fue verla disfrutar dentro de la pista después de tantos sufrimientos.

¿Qué entrenador sale de esta experiencia? ¿Es el mismo Pol de aquel 2023?

Para nada. Es otra persona en todo. En el aspecto laboral, he aprendido de entrenadores muy buenos que realmente hay muchos en el circuito. Y en el personal, me ha ayudado mucho a crecer, entenderme y conocerme. Sobre todo, a priorizarme. Soy una persona que lo doy todo al cien por cien y pocas veces pienso en mí.

¿Te quedas con la sensación de haber dado todo lo que tenías como entrenador?

Sí, cien por cien. Obviamente quizá ha habido situaciones que lo pudiera haber hecho mejor con más experiencia o menos, no te lo sé decir. Seguramente si lo empezara ahora me equivocaría en otras cosas. Pero el hecho de haberle dado todo al equipo, más a Paula, pues lo he dado. No he podido dar más. Lo que he hecho ha sido desde lo que sabía en ese momento y ya está.

Paula explicó públicamente que fue ella quien tomó la decisión de separar vuestros caminos. Sin entrar en cuestiones privadas, ¿cómo recibiste esa decisión?

Como bien explica, es ella quien toma la decisión y en algún momento podía pasar. Yo con Paula tengo una relación de amistad mucho más grande que en lo profesional. Obviamente duele porque es Paula. Y nada, básicamente cuando estaba aquí me llamó y me lo comunicó. Y ya está.

Son etapas de la vida. Es verdad que han sido casi cuatro años, como tú has dicho, y ha sido muy intenso porque la relación que tengo con Paula es más que una relación entrenador-jugador. Estoy seguro que le puede venir bien un cambio y aire nuevo. Siempre es necesario por mucho que puedas aportar a un jugador. Esos cambios siempre dan aire nuevo tanto al entrenador como al jugador. Y así fue.

Cuando una relación profesional termina después de tantos años, ¿qué pesa más: la tristeza por lo que se acaba o el orgullo por lo conseguido?

Después de una relación así, pasas momentos de tristeza, pero también de tranquilidad, más que de orgullo, de haberle dado todo lo que sabía. Pero después de una relación así también se necesita un poco de tiempo y ya está.

Terminaste el comunicado diciendo: «Ahora toca tomarse un tiempo para descansar, recuperar energías y mirar hacia adelante con calma e ilusión. Preparado para todo lo que esté por venir». ¿Hay ya algún proyecto sobre la mesa?

No me esperaba tener proyectos tan rápidos. Pero lo que te he dicho, necesito calma como primero de todo. Estar al cien por cien, recuperar energías y luego tomar decisiones. Ahora mismo no estoy metido en ningún proyecto nuevo y tomaré según qué decisiones una vez esté al cien por cien y me vea con fuerzas de volver a estar en el circuito.

Pero, ¿son de cara a 2027 o te tomarás un año tranquilo?

Estos proyectos son de cara al año que viene, pero no te sé decir aún si me vas a ver en el circuito o no. Es una decisión que tengo que tomar durante estos días. Y lo que sé seguro es que si lo acepto, pues es porque realmente me veo capaz de estar al cien por cien y dar todo lo que he dado al nuevo proyecto.

¿Tienes pensado seguir trabajando en el circuito femenino o tampoco cierras la puerta al masculino?

No tengo la intención, es decir, no es una prioridad estar solo en el femenino o solo en el masculino, aunque lo que tengo es más del circuito femenino, porque es donde he estado ahora. Pero pienso en el circuito masculino también, sería un aprendizaje diferente porque realmente hasta ahora he seguido mucho más el femenino que el masculino.

Si pudieras elegir, ¿qué jugador o jugadora te gustaría entrenar?

Hay muchos jugadores que me gustaría entrenar. Pero sí que es verdad que vengo malacostumbrado. He llevado a una jugadora que cada vez que he entrado en pista me ha sorprendido. A partir de aquí, hay jugadores que me gustaría entrenar, pero tampoco tengo ninguna prioridad.

Te noto tranquilo e ilusionado por lo que vendrá…

Al final tengo que decir qué quiero con mi vida. Si quiero estar como hasta ahora que era prácticamente todo el año fuera de casa, o hacer menos semanas y estar más estable en casa, pero estoy tranquilo. No es una cosa que me estrese porque es una época del año donde normalmente hay cambios y hay oportunidades. Veremos qué pasa.

Gracias, Pol. Y suerte en lo que vendrá.

A vosotros.