El pádel profesional cierra octubre en Kuwait con un torneo que no debía ser un Major y lo es. El ascenso no se decidió por méritos deportivos, sino por la inestabilidad en Oriente Medio, que obligó a aplazar la sede que debía acogerlo.
Qué es un Major y por qué importa la categoría
El Qatar Airways Premier Padel Tour se organiza en escalones. Por debajo están los P2, luego los P1 y arriba del todo los Majors, que son los equivalentes a los Grand Slams del tenis: más dinero en premios, más puntos de ranking y cuadros más amplios.
La diferencia no es cosmética. Subir un torneo de P1 a Major cambia el peso de ese torneo en la clasificación anual y, por tanto, quién se clasifica para las Finals de diciembre. Por eso los ascensos de categoría no son habituales y casi nunca se deciden a mitad de temporada.
El torneo de Kuwait: fechas y contexto
El Kuwait Major se juega del 26 al 31 de octubre de 2026. Llega justo después del Milano P1, disputado del 12 al 18 de octubre, y del Germany P2 de Düsseldorf, del 5 al 11.
A partir de ahí el circuito encara su tramo final: el Dubai P1 del 8 al 15 de noviembre, el Mexico Major de Acapulco del 23 al 29 y las Premier Padel Finals del 10 al 13 de diciembre, que cierran la temporada con los mejores de la clasificación anual.
Kuwait no es una sede improvisada. El torneo existía ya como P1 y el país fue en 2025 sede del primer Mundial por parejas, de modo que la infraestructura y el público estaban probados mucho antes de que llegara el ascenso de categoría.
Por qué subió de categoría: el hueco que dejó Doha
La explicación está en el calendario, no en la pista. El Ooredoo Qatar Major de Doha, que tradicionalmente abre la temporada de grandes, estaba programado del 6 al 11 de abril y se aplazó por la situación de seguridad en la región. Nunca se recuperó.
Ante ese hueco, Premier Padel y la Federación Internacional de Pádel anunciaron en mayo dos cambios de categoría: el Kuwait pasó de P1 a Major y el Pretoria, disputado del 27 de julio al 2 de agosto, subió de P2 a P1. Los dos ascensos son excepcionales y valen solo para la temporada 2026.
El razonamiento oficial, trasladado a los Steering Committees del circuito, formados por 20 miembros de 11 grupos de interés, fue reequilibrar el reparto de premios y de puntos que se había descompensado al perder un Major entero, reduciendo el impacto global sobre las jugadoras y los jugadores.
Un otoño con tres grandes en seis semanas
La recolocación deja un calendario de otoño inusualmente cargado en la parte alta. Entre el Paris Major de septiembre, disputado del 7 al 13, el Kuwait Major de finales de octubre y el Mexico Major de Acapulco a finales de noviembre, el circuito concentra tres grandes en poco más de dos meses.
Para las parejas que pelean por entrar en las Finals de diciembre, eso significa que casi todo se decide en el último tercio del año. Un Major reparte más puntos que cualquier otra categoría, de modo que dos buenas semanas en octubre y noviembre pueden cambiar el orden de la clasificación anual.
La contrapartida es física. Encadenar Rotterdam, Düsseldorf, Milán y Kuwait supone cuatro torneos en cinco semanas, con viajes entre Europa y el Golfo, en la parte de la temporada en la que el desgaste acumulado es máximo.
Lo que un ascenso de categoría cambia en la práctica
Subir de P1 a Major no es solo una etiqueta. El torneo pasa a repartir más puntos de ranking y más dinero en premios, que fue exactamente el argumento con el que Premier Padel y la FIP justificaron los dos ascensos de 2026.
El efecto secundario es sobre quién juega. Un Major atrae obligatoriamente a los cuadros completos, mientras que un P1 admite más ausencias, así que el nivel del torneo sube con la categoría aunque la sede y la organización sean las mismas del año anterior.
Y hay un detalle que conviene no pasar por alto: los dos ascensos son excepcionales y solo para 2026. Kuwait volverá a ser P1 y Pretoria volverá a ser P2 en cuanto el calendario recupere su forma habitual, salvo que la organización decida otra cosa.
Lo que queda por resolver
La incógnita que arrastra el otoño del pádel no es el Kuwait Major sino el Mundial de selecciones, la FIP World Cup, programada para la semana del 2 al 7 de noviembre. Se ha celebrado en Doha las tres últimas ediciones y su sede para 2026 seguía sin aclararse cuando se anunciaron los cambios de calendario.
Ese torneo reparte una bolsa histórica para el deporte: 1,2 millones de euros a repartir a partes iguales entre cuadro masculino y femenino, con 16 selecciones por género. Es la mayor de la historia del pádel y la razón de que su sede no sea un detalle menor.
De fondo queda una lección de calendario que el pádel comparte este año con la Fórmula 1 y con el Mundial de Resistencia: la geopolítica de Oriente Medio ha reescrito temporadas enteras en 2026, y los circuitos que más habían concentrado sus sedes en la zona son los que más han tenido que improvisar.
Queda una lectura de fondo sobre el propio circuito. Que un torneo pueda subir de categoría a mitad de temporada dice mucho de lo joven que es la estructura profesional del pádel, que lleva pocos años con un calendario unificado y todavía admite ajustes que en el tenis serían impensables.
Esa flexibilidad tiene una cara buena y otra mala. La buena es que el circuito ha podido salvar la temporada sin perder puntos ni premios. La mala es que los jugadores planifican el año con una categoría y lo terminan con otra, y eso afecta a contratos, a patrocinios y a la carrera hacia las Finals.