Hugo González lidera a una España sin Weiler ni Carles Coll
España va al Europeo de París sin Coll ni Weiler: Hugo González lidera a un equipo que ya no busca medallas, sino finales.
La selección española de natación llega al Europeo de París sin sus dos campeones continentales de piscina corta.
Del 10 al 16 de agosto, en el Centro Acuático Olímpico de Saint-Denis, un equipo de 28 nadadores competirá con las bajas de Carles Coll y Carmen Weiler y con un objetivo rebajado sobre el papel: ya no se habla de subir al podio, sino de meterse en las finales.
No es resignación, sino la lectura realista de un vestuario al que le faltan, de golpe, dos de sus tres oros más recientes.
Un objetivo que ha cambiado de nombre
El director técnico, Santi Veiga, resumió el nuevo listón al presentar la convocatoria: tener buena presencia en las finales. La frase no es de circunstancias. La natación española venía de firmar en el Europeo de piscina corta de Lublin, en diciembre de 2025, uno de sus mejores campeonatos continentales en pileta de 25 metros, con seis medallas y tres oros.
Que ahora el discurso baje de las medallas a las finales se explica, casi por completo, por quiénes no viajan a la capital francesa.
La lista definitiva reúne a 14 hombres y 14 mujeres, con 18 clasificados directos por mínima y cinco plazas más añadidas para completar los relevos. Es una convocatoria ancha, de las más numerosas en años, que Veiga aprovechó para reivindicar el fondo de armario generacional del equipo.
El grueso sale de dos clubes que se han comido el calendario, el Terrassa y el Sant Andreu, y España tirará los nueve relevos posibles, incluidos los mixtos, una señal de profundidad que hace unas temporadas no existía.
Coll y Weiler, las dos ausencias que pesan
Carles Coll es campeón del mundo de 200 braza en piscina corta, un título que conquistó en Budapest en 2024 al convertirse en el primer español en ganar un oro mundial individual masculino en pileta de 25 metros.
No estará en París por un problema de visado: reside y entrena en Virginia Tech, donde ya se ha graduado, su visado de estudiante ha expirado y la transición al permiso de posgrado le deja atrapado en Estados Unidos, sin margen para volver a competir a mediados de agosto.
El propio nadador tarraconense confirmó la renuncia en sus redes: sin poder disputar el clasificatorio de Palma, tampoco cumpliría los criterios de selección de la RFEN. Su horizonte inmediato se traslada a diciembre, a los Mundiales de piscina corta de Pekín, donde defenderá el oro de los 200 braza.
Es el consuelo de una temporada larga que, en el gran objetivo del verano europeo, se le ha quedado en blanco por un trámite administrativo.
Carmen Weiler, campeona continental de 200 espalda en corta, se cae por una lesión de hombro aún sin resolver. Comparte grupo de entrenamiento con Coll en Virginia Tech, a las órdenes de Sergi López, aunque sus bajas obedecen a motivos distintos. La federación llegó a estudiar repescarla con marcas ajenas a los criterios, pero la lesión ha cerrado esa vía.
Dos de los tres oros de Lublin, por tanto, se quedan sin defender corona en un escenario ideal para la natación española.
Hugo González, el líder que sostiene el podio
Con esas dos ausencias, la responsabilidad de pelear por metales recae sobre Hugo González, la gran referencia del equipo. El balear, de 27 años y finalista olímpico de 200 espalda en París 2024, firmó en el Open de Palma un 1:55.95 que es su cuarta mejor marca de siempre y la tercera mejor europea de la temporada en la distancia.
Llega, además, tras un curso de piscina corta brillante en el que fue oro en 200 estilos en Lublin.
González ensayó en Mallorca varias pruebas en las que ha progresado, de los 100 y 200 braza a los 50 y 100 mariposa, pero su programa en París apunta a lo de siempre: los 200 espalda y los 200 estilos, sus dos carreras fetiche.
Es el único español que se planta en la cita con opciones nítidas de medalla, y buena parte del balance final del equipo dependerá de cómo gestione ese doble reto en cuatro días de competición.
Una ola joven que empuja desde atrás
Si hay un motivo para el optimismo, se llama Luca Hoek. El librista del Terrassa, de 18 años, protagonizó el Open con dos récords de España en dos días: 47.72 en los 100 libre, con lo que se convirtió en el primer español en bajar de los 48 segundos, y 1:46.10 en los 200.
Su marca en el hectómetro lo colocó como tercer europeo más rápido del año, solo por detrás de David Popovici y Matthew Richards. Es velocidad de podio, no de promesa.
A su lado emerge Nil Cadevall, el nuevo rey de la braza española. El nadador del Sant Andreu batió en Palma los récords nacionales de 50 y 100 braza, con 27.30 y 1:00.30, y hereda parte del foco que dejó libre la ausencia de Coll en su especialidad.
Entre Hoek y Cadevall sumaron cuatro plusmarcas nacionales en un solo fin de semana, la mejor noticia posible para un equipo que necesitaba nombres nuevos a los que agarrarse.
Debutantes con acento de futuro
La convocatoria incluye seis debutantes en el equipo absoluto, y ninguno concentra tanta expectación como Irene Ciércoles. La turolense de Andorra (Teruel), de 16 años recién cumplidos, llega a su primera gran cita internacional después de un Europeo júnior de Múnich en el que se colgó cuatro medallas, entre ellas el oro de 100 espalda con 1:00.06.
En París nadará los 50 y 100 espalda y podría entrar en los relevos, un estreno absoluto a una edad en la que casi nadie asoma.
El equipo que aterriza en la capital francesa no es el que brilló en Lublin, pero tampoco es una expedición de relleno. Coll y Weiler mirarán desde fuera mientras una generación nueva reclama su sitio en la élite continental. Que el listón esté puesto en las finales no rebaja la ambición del grupo: la mide.
París dirá cuántos de estos nombres están listos para dar el salto que la natación española lleva tiempo esperando en piscina larga.