Andrea Fuentes y el equipo que puso a Rosalía en la piscina
Andrea Fuentes montó las rutinas de España sobre música de Rosalía y arrasó en Pontevedra. Así se elige la banda sonora rumbo al Europeo de París.
La selección española de natación artística viaja al Europeo de París con una banda sonora inesperada: la música de Rosalía. La seleccionadora Andrea Fuentes montó sobre canciones de la artista catalana las dos rutinas que más miradas se llevan —el solo técnico de Iris Tió y el ejercicio acrobático por equipos—, una decisión que parecía un guiño pop y acabó siendo una jugada de puntuación. En la Copa del Mundo de Pontevedra, a finales de mayo, esa apuesta se tradujo en cinco oros y en una impresión artística que dejó atrás a Italia. La música no es decorado, es nota.
Qué mide realmente la impresión artística
Desde el cambio de reglamento que siguió a los Juegos de París 2024, cada rutina se juzga por tres bloques: la dificultad que el equipo declara antes de saltar, la ejecución de cada elemento y la impresión artística. Ese tercer apartado premia la coreografía, la conexión con la música y el relato que cuenta el ejercicio. Es la parte más subjetiva de todas, y también donde España lleva años sacando ventaja a sus rivales.
El nuevo sistema recompensa el riesgo, pero castiga sin piedad. El conjunto debe anunciar cada híbrido y cada acrobacia con antelación, y cualquier desviación respecto a lo declarado activa una penalización llamada base mark. Un fallo mínimo hunde la nota. Por eso la banda sonora pesa tanto: sostiene la narrativa que los jueces valoran cuando todo lo técnico ya está sobre la mesa y las décimas se juegan en el terreno de la interpretación.
Cómo se elige la banda sonora de una rutina
Escoger la música de un ejercicio no es cuestión de gusto ni de moda. Fuentes definió la temporada 2026 como un año de investigación y desarrollo, un curso entero recluida con el equipo en el CAR de Barcelona para repensar cada elemento de la disciplina. La canción llega antes que la coreografía: marca el tempo, el carácter y las emociones que después habrá que traducir en movimientos dentro del agua.
La irrupción de Rosalía cambió la hoja de ruta prevista. Según relató la propia seleccionadora, el fenómeno planetario de la cantante trastocó el plan trazado hacia los Juegos de Los Ángeles 2028 y empujó al equipo a construir sus rutinas sobre su repertorio. Una apuesta arriesgada y sin red: piezas densas, oscuras y casi operísticas que exigen un cuerpo capaz de interpretar, y no solo de contar compases y aguantar la respiración.
Los números que le dieron la razón
Pontevedra, del 29 al 31 de mayo, fue el examen. Iris Tió estrenó en el solo técnico el ‘Mio Cristo piange diamanti’ de Rosalía y se llevó el oro con 262,8650 puntos, con una nota de impresión artística de 113,9000 que ninguna rival se acercó a igualar. La interpretación marcó la diferencia decisiva, por encima incluso del grado de dificultad puro que declararon las demás candidatas.
El equipo firmó la misma lección en la final técnica, y ahí sin Rosalía de por medio: las ocho españolas nadaron ‘Locura’ y se impusieron a Italia con una impresión artística de 137,8750 pese a arrastrar una penalización de base mark, un margen que su rival no alcanzó ni con una ejecución sin tachas. España cerró la cita con nueve medallas, cinco de ellas de oro, en una piscina gallega que colgó el cartel de completo.
La imagen del fin de semana fue la rutina acrobática sobre el ‘Berghain’ de Rosalía, una pieza épica que mezcla ópera, rock y trap. El ejercicio declaró un grado de dificultad de 23,9490 puntos, con acrobacias reservadas hasta entonces a chinas y rusas, y solo un fallo en la última figura relegó a España a la plata. La federación presentó incluso un segundo equipo, con la misma coreografía rebajada de dificultad, para tener a todas las nadadoras listas por si hacían falta como reservas. Las entradas se agotaron en minutos en cuanto se difundió el vídeo del montaje.
Y en la idea España no está sola. La italiana Enrica Piccoli, dos veces olímpica, ha montado su nuevo solo libre sobre ese mismo ‘Berghain’, y la maltesa Zea Monfort ha hecho lo propio con su solo técnico. Rosalía es la elección de la temporada en media Europa, lo que le quita a España la exclusiva y le deja algo bastante más difícil de copiar: ganar a todas en impresión artística nadando la misma canción.
Dennis González, la revolución dentro de la revolución
La apuesta artística viene acompañada de otra ruptura de fondo. Dennis González, catalán de Rubí, se convirtió en Singapur 2025 en el primer nadador que sube a un podio mundialista en una prueba por equipos, con el bronce del ejercicio acrobático. Rompió una barrera histórica del deporte, en una modalidad que hasta hace nada era territorio exclusivamente femenino en el imaginario colectivo.
Conviene, eso sí, situarlo en el ejercicio correcto. González nada en el conjunto acrobático —fue uno de los ocho del ‘Berghain’ de Pontevedra, todavía renqueante de una cirugía de hombro— y no en el equipo técnico que ganó el oro con ‘Locura’, una alineación exclusivamente femenina. La barrera que ha roto es la del podio, no la de un oro por equipos que todavía no ha llegado.
El reglamento olímpico permite hasta dos hombres por equipo desde París 2024, aunque ninguna selección se había atrevido a incluirlos. España sí, y González aporta al conjunto una física distinta y una presencia escénica que encaja con el tono de las rutinas de Fuentes. Su historia trasciende el marcador deportivo: llegó a esta disciplina tras convivir con el acoso escolar por dedicarse a un deporte considerado impropio de un chico.
Rumbo al Europeo de París
Con esa base, España se planta en el Europeo con galones de favorita. La cita se disputa del 31 de julio al 5 de agosto en el Centro Acuático Olímpico de Saint-Denis, el mismo escenario del bronce olímpico de 2024, y Andrea Fuentes ha convocado a 13 deportistas. El equipo defiende un reinado continental reciente levantado sobre esta ola creativa que ha revolucionado la disciplina en apenas un ciclo.
La federación ya ha confirmado que las rutinas de Pontevedra viajan intactas a la capital francesa: el ‘Mio Cristo piange diamanti’ de Tió y el ‘Berghain’ por equipos siguen en el guion, y González repite en el libre, el acrobático y el solo técnico masculino. Tió vuelve a asumir el liderato en los solos y compartirá los dúos con Lilou Lluís, mientras el bloque sevillano de Sincro Sevilla sostiene el conjunto. Nada de reservar las mejores cartas para un futuro que la selección prefiere no esperar.
Queda por ver si los jueces europeos premian el mismo relato que enamoró a Pontevedra. Lo que ya no admite discusión es el método: en la natación artística de 2026, elegir bien la canción vale tanto como clavar la acrobacia más imposible. Rosalía se ha metido en la piscina, y de momento nadie tiene prisa por sacarla.