Yamaha ficha a Jorge Martín y Ai Ogura para 2027

Yamaha oficializó a Jorge Martín y Ai Ogura para 2027 y 2028: el líder del Mundial y el japonés de moda se suben a una moto en reconstrucción.

Ai Ogura posa en el centro del podio con Raúl Fernández a su izquierda y Jorge Martín, tras la carrera de Assen
Ai Ogura, en el centro, tras ganar el Gran Premio de los Países Bajos en Assen, junto a Raúl Fernández, a la izquierda, y Jorge Martín, el 28 de junio de 2026. AP Photo/Patrick Post

Jorge Martín cambiará de moto por tercera vez en cuatro años. El campeón de 2024 encabezará el proyecto oficial de Yamaha a partir de 2027, con la marca japonesa en plena reconstrucción y un cambio de reglamento a la vuelta de la esquina.

Un anuncio que se veía venir

Yamaha hizo oficial el fichaje el 1 de julio de 2026, un día después de confirmar que Fabio Quartararo y Álex Rins dejaban la marca al término de la temporada. La marca de Iwata firmó a Martín y a Ai Ogura para las temporadas 2027 y 2028, una renovación total de su equipo oficial.

La operación se cocinó durante meses. Según medios del paddock, el acuerdo estaba cerrado desde el invierno, pero los anuncios quedaron congelados hasta que la asociación de fabricantes y el promotor del Mundial firmaron el nuevo marco comercial. Solo entonces empezaron a caer las fichas, una tras otra.

El anuncio tuvo hasta puesta en escena. Yamaha desveló a sus pilotos con un vídeo inspirado en el juego ‘¿Quién es quién?’, la misma fórmula que Ducati había usado días antes para presentar a Pedro Acosta. La marca eligió el 71 aniversario de Yamaha Motor para poner las cartas sobre la mesa.

El fichaje no llegó aislado. Fue una ficha más en el efecto dominó del mercado de 2027: Ducati había renovado a Márquez y sumado a Pedro Acosta, Aprilia ató a Marco Bezzecchi y a Pecco Bagnaia, y solo entonces le tocó mover a Yamaha. Cada anuncio destapaba el siguiente.

Por qué Yamaha, por qué ahora

La pregunta se responde mirando al calendario técnico. En 2027 MotoGP estrena un reglamento que lo cambia casi todo: motores de 850cc en lugar de 1.000, neumáticos Pirelli, menos aerodinámica y adiós a los dispositivos de altura. Ese borrón y cuenta nueva es la gran baza de Yamaha.

Hoy la M1 es colista del Mundial de constructores, un dato que Yamaha no esconde. La apuesta consiste en que la revolución de 2027 iguale la parrilla y borre la ventaja acumulada por Ducati. Contratar al líder del campeonato para pilotar esa moto en construcción es, a la vez, una declaración de ambición y un riesgo enorme.

Yamaha lo vende como el arranque de una nueva era. En su comunicado, el director de Yamaha Motor Racing, Paolo Pavesio, presumió de fichar a pilotos de este calibre como prueba de la ambición del proyecto y subrayó que espera que Martín aporte rendimiento desde el primer día.

La decisión, además, se tomó a ciegas. Cuando Martín firmó, nadie había rodado con los prototipos de 850cc, así que ni él ni Yamaha sabían cuán competitiva sería la moto de 2027. Es una apuesta a futuro sin red, sostenida sobre la fe en un cambio de reglas todavía sin estrenar.

El error de leerlo como una fuga a mitad de contrato

Conviene aclarar un matiz. Martín no rompe su vínculo con Aprilia: cumple su contrato hasta final de 2026 y cambia de aires cuando expira, no antes. La imagen de fuga viene de 2025, cuando pidió salir un año antes rumbo a Honda y la marca de Noale se lo bloqueó por contrato.

Aun así, el movimiento encaja con su historia. El madrileño se proclamó campeón en 2024 con la Ducati satélite del Pramac, después de que la marca italiana le cerrara el equipo oficial para fichar a Marc Márquez. De ahí saltó a Aprilia y ahora a Yamaha: tres marcas en cuatro años.

El propio Martín ha defendido su elección. Recordó que también le dijeron que fichar por Ducati o por Aprilia era un error, y en ambas acabó peleando por títulos. Yamaha es un gigante que invierte fuerte para volver arriba, y descartarlo antes de rodar en 2027 sería, como poco, precipitado.

Ogura, la apuesta japonesa que completa el garaje

El segundo fichaje llega con una carga simbólica evidente. Ai Ogura será el primer piloto japonés del equipo oficial de Yamaha en MotoGP, un guiño de la marca de Iwata a su propia casa. Campeón de Moto2 en 2024, el mismo año que Martín ganó en la categoría reina, aterrizó en la élite con Trackhouse.

El momento no pudo ser mejor. El 28 de junio de 2026, en Assen, Ogura logró su primera victoria en MotoGP y se convirtió en el primer japonés en ganar un gran premio de la categoría desde Makoto Tamada en Motegi, en 2004. Una sequía nipona de 22 años rota justo antes del anuncio.

Ogura, además, encaja en un plan de perfiles complementarios. Yamaha se lleva a un piloto contrastado, Martín, y a un talento joven en plena progresión, capaz de aportar referencias distintas en el desarrollo de la nueva moto. Curiosamente, el japonés se formó en el programa de Honda antes de romper con la marca en 2024.

Lo que se juega Yamaha con esta pareja

El contraste con la salida es evidente en lo simbólico. Yamaha se despide de Fabio Quartararo, que le dio el título de 2021 y llevaba en la marca desde su debut en 2019, y lo sustituye por otro campeón del mundo. El relevo mide el tamaño de la reconstrucción emprendida.

No es un problema nuevo. Yamaha lleva temporadas atrapada en un callejón sin salidas fáciles, con una moto que no rinde y un liderazgo frustrado dentro del box. Por eso la marca ha apostado por un giro radical de plantilla, en vez de retocar lo que ya tenía sobre la mesa.

El calendario de desarrollo será exigente. Ingenieros y pilotos afrontan meses de trabajo para llegar preparados al mayor cambio técnico en décadas, con una moto que aún deja más dudas que certezas. Los primeros ensayos, según la marca, dejaron sensaciones positivas, pero la distancia hasta 2027 sigue siendo grande.

Queda por ver si la moto responderá a la altura de sus dos pilotos. Yamaha ha comprado el mejor escaparate posible para 2027: el líder del Mundial y el japonés de moda. El proyecto ya tiene rostro; ahora le falta lo más difícil, que la M1 de 850cc esté a la altura del fichaje.