Cheste cierra en noviembre la era de las 1000cc
El GP de la Comunitat Valenciana, del 27 al 29 de noviembre, cierra en Cheste la era de las MotoGP de 1.000cc antes del salto a los 850cc en 2027.
El Gran Premio de la Comunitat Valenciana, del 27 al 29 de noviembre, cierra en Cheste algo más que 2026: será la última carrera de MotoGP con motores de un litro antes del salto a los 850cc.
Lo que se acaba ese domingo en Cheste
Cuando la bandera a cuadros caiga el domingo 29 de noviembre en el Circuit Ricardo Tormo, no bajará solo el telón de una temporada. Bajará el de toda una era: la de las MotoGP de 1.000cc, la cilindrada que rige la categoría reina desde 2012.
A partir de 2027, la clase reina estrenará un reglamento técnico que reduce los motores de 1.000cc a 850cc. Cheste, que lleva más de dos décadas bajando el telón del Mundial, se queda además con un papel simbólico: despedir a las motos más rápidas jamás construidas.
Para el aficionado, la despedida se juega sobre todo en los sentidos. Las 850cc serán más lentas, sonarán distinto y frenarán de otra manera. La gran incógnita es si perderán ese punto de furia que ha definido a la categoría reina durante los últimos años.
Tres cosas desaparecen a la vez
El recorte de cilindrada es el titular, pero no viaja solo. El reglamento de 2027, ratificado por la Comisión de Grandes Premios de la FIM en mayo de 2024, toca tres áreas a la vez que llevaban años inflando la potencia y el gasto de las fábricas.
- La cilindrada: los motores bajan de 1.000cc a 850cc, con el diámetro máximo del cilindro reducido de 81 a 75 milímetros.
- Los dispositivos de altura: desaparecen los sistemas holeshot y ride-height que hunden la moto en salida y curva.
- La aerodinámica: se recorta la superficie de los carenados y el morro delantero pierde 50 milímetros.
Los dispositivos de altura merecen una mención aparte. Son sistemas que hunden la moto sobre su suspensión para pegarla al suelo, primero solo en la salida y luego en cada curva. Ganan aceleración, pero han vuelto el pilotaje más artificial y difícil de leer para el aficionado.
La aerodinámica sigue el mismo camino que en la Fórmula 1. Los carenados se llenaron de apéndices y alerones para generar carga, con una escalada de costes y una guerra técnica que el reglamento de 2027 quiere frenar recortando superficies.
Los tres cambios apuntan al mismo sitio: bajar la velocidad punta. Las estimaciones de los fabricantes hablan de motos entre uno y dos segundos por vuelta más lentas en 2027, un margen enorme para una categoría donde las diferencias se miden en milésimas.
Por qué el Mundial frena sus propias motos
La pregunta es lógica: ¿por qué una categoría que vive de la velocidad decide ralentizarse? La respuesta es la seguridad. Las MotoGP habían llegado a un punto en el que la física empezaba a ir por delante de los circuitos.
El récord de velocidad de la categoría lo tiene Brad Binder, que alcanzó 366,1 km/h en Mugello en 2023. Esas cifras, sumadas a una aerodinámica cada vez más agresiva y a los dispositivos de altura, habían convertido las salidas y las frenadas en los momentos de mayor riesgo.
El argumento de la seguridad no es abstracto. Con motos rozando los 360 km/h, las escapatorias y las zonas de frenada de circuitos diseñados hace décadas se quedan cortas. Bajar un par de segundos por vuelta devuelve margen a trazados que no siempre pueden ampliarse.
Hay una segunda motivación menos visible: la sostenibilidad. Desde 2024 las MotoGP ya usan combustible al menos 40% no fósil, y en 2027 pasarán al 100%. Reducir cilindrada y depósito encaja en ese relato verde que el campeonato quiere vender a fabricantes y patrocinadores.
Reducir la potencia tampoco es una herejía en este deporte: ya ocurrió en 2007, cuando se bajó de 990cc a 800cc por idénticos motivos de seguridad. La categoría sobrevivió entonces al recorte y volvió a ofrecer carreras cerradas en apenas un par de temporadas.
Los pilotos, a favor pero con reservas
El cambio no ha generado rechazo en la parrilla, más bien lo contrario. Cuando se anunció el reglamento en 2024, los pilotos se mostraron mayoritariamente a favor de motos menos extremas. Su recelo va por otro lado: la imaginación de los ingenieros para recuperar por otras vías el rendimiento perdido.
El temor tiene fundamento histórico. Cada vez que el reglamento ha recortado potencia, las fábricas han encontrado la forma de volver a los tiempos anteriores en pocas temporadas. Las 800cc acabaron rodando tan rápido como las 990cc que sustituyeron, y nadie descarta que las 850cc repitan la jugada.
De las 500cc de dos tiempos a los 850cc
La categoría reina ha cambiado de cilindrada varias veces, siempre por el mismo pulso entre espectáculo y seguridad. Un repaso a su reglamento técnico ayuda a entender por qué 2027 no es una ruptura, sino otro capítulo de una historia que empezó con humo y dos tiempos.
| Motor | Cilindrada | Años |
|---|---|---|
| 500cc de dos tiempos | 500cc | hasta 2001 |
| Primeras MotoGP | 990cc | 2002-2006 |
| Era 800cc | 800cc | 2007-2011 |
| Era actual | 1.000cc | 2012-2026 |
| Nueva era | 850cc | desde 2027 |
El salto a los 1.000cc en 2012 devolvió a las motos parte de la potencia perdida con las 800cc y coincidió con una generación dorada. Marc Márquez ganó seis títulos de MotoGP en esa cilindrada entre 2013 y 2019, la firma más clara de la era que ahora termina.
Antes de todo eso estaban las 500cc de dos tiempos, ruidosas y difíciles de domar, que dieron paso a las 990cc de cuatro tiempos en 2002. Cada frontera técnica dejó su propia mitología, y la de las 1.000cc quedará ligada al dominio español de la última década.
Una despedida con nombre de circuito
Que la última carrera de la era 1.000cc caiga en Cheste tiene lógica histórica. El Circuit Ricardo Tormo cierra el Mundial casi cada temporada desde su estreno en 1999 y renovó con MotoGP hasta 2031, así que seguirá siendo el escenario de los grandes finales.
Quién se lleve esa última corona de la era 1.000cc es todavía una incógnita hasta que la carrera se dispute. El desenlace deportivo aún está por escribir en el asfalto de Cheste.
Lo que sí está escrito es el calendario. El 29 de noviembre, cuando el último prototipo de 1.000cc cruce la meta valenciana, MotoGP no despedirá una moto: despedirá un sonido, una potencia y una forma de correr que en 2027 pertenecen ya a la historia.