Bagnaia se va a Aprilia y deja a Ducati sin italianos
Bagnaia deja Ducati tras dos títulos y firma cuatro años con Aprilia. Borgo Panigale se queda sin piloto italiano oficial por primera vez desde 2010.
Pecco Bagnaia deja Ducati tras dos títulos de MotoGP y ficha por Aprilia desde 2027. Su marcha deja al equipo oficial de Borgo Panigale sin ningún piloto italiano por primera vez en 17 años.
Un adiós confirmado en Assen
La noticia se cocinó en apenas 48 horas. El 25 de junio de 2026, Ducati anunció que Bagnaia no seguiría al final de curso; un día después, en la previa del Gran Premio de los Países Bajos, Aprilia oficializó su fichaje. El bicampeón firma cuatro años, de 2027 a 2030.
En Noale, Bagnaia compartirá box con Marco Bezzecchi, su amigo desde la academia de Valentino Rossi. Aprilia contará por primera vez en la clase reina con una dupla íntegramente italiana, un reclamo que el CEO Massimo Rivola vendió como orgullo para el motociclismo transalpino.
El contraste con su presente es cruel. Bagnaia afronta su última temporada en rojo instalado en la zona media de la general, lejos de su mejor versión, y pasó este verano por el quirófano para operarse el antebrazo derecho. Quiere despedirse de Ducati con la cabeza alta.
Qué gana Aprilia y qué pierde Ducati
El movimiento reordena el mercado con una fuerza que no se veía en años. Aprilia se lleva a un piloto que ha ganado 31 carreras y dos Mundiales; Ducati pierde al hombre más laureado de su historia justo cuando estrena un ciclo técnico nuevo. Nadie sale indemne.
Para Aprilia, la lógica es doble. Suma experiencia y método a un proyecto que ya lidera Bezzecchi, y gana atractivo mediático de cara a 2027, cuando el reglamento estrene motores de 850 cc y recorte la aerodinámica. Un bicampeón no llega todos los años a Noale.
El riesgo también es de Aprilia. El contrato de cuatro años, insólito en un paddock que se mueve por acuerdos de dos, ata a la marca a un rendimiento que hoy nadie garantiza. Si Bagnaia no rinde, la factura será larga y Bezzecchi podría tomar el mando.
Ducati, por su parte, no improvisa. Blindó a Marc Márquez hasta 2028 tras su séptima corona y sumó a Pedro Acosta, la joven perla que llega desde KTM. La marca de Borgo Panigale renuncia al relato italiano a cambio de la que juzga la mejor pareja posible.
Por qué se rompió una relación de ocho años
Bagnaia no se va enfadado, pero sí desencantado. En su carta de despedida habló de valores que cambiaron dentro de Ducati. La llegada de Márquez en 2025 alteró el equilibrio del box y el turinés dejó de ser el número uno indiscutible de Borgo Panigale.
La decisión, contó él mismo, empezó a fraguarse tras el Gran Premio de Japón del año anterior, cuando su rendimiento se torció y las dudas aparecieron. Aprilia apareció entonces con un proyecto estable y una apuesta a largo plazo que le convenció más que el dinero.
Porque hubo dinero, y más en otro sitio. Bagnaia rechazó una oferta de Yamaha que, según la prensa italiana, superaba los 5 millones de euros frente a los 3 de Aprilia. Prefirió el banco de Noale y un contrato hasta 2030 antes que empezar de cero con la marca japonesa.
Su decisión provocó un efecto dominó en toda la parrilla. Al liberar Bagnaia el asiento de Aprilia, dejó sin sitio a Jorge Martín, campeón de 2024 y entonces líder del Mundial, que acabó recalando en Yamaha para 2027. Un solo movimiento reescribió el mapa de fichajes de la categoría reina.
Rivola no ocultó el trasfondo. El CEO de Aprilia sugirió que Bagnaia ficha para demostrar su valía a quienes prefirieron a otros pilotos pese a ser él quien devolvió el título a Ducati. Hay revancha deportiva en el subtexto de este contrato tan largo.
Borgo Panigale se queda sin acento italiano
Aquí está el efecto colateral más llamativo. Al marcharse Bagnaia, Ducati reconstruye su equipo oficial con Márquez y Acosta, dos españoles. Será la primera vez desde 2010 que la fábrica más italiana de la parrilla no alinee a ningún piloto italiano en su box de fábrica.
La última fue justamente entonces, en 2010, con el australiano Casey Stoner y el estadounidense Nicky Hayden compartiendo garaje. 17 años después, Ducati rompe con décadas de tradición y confía su moto de fábrica a dos pilotos españoles. El paddock y buena parte de la afición reaccionaron con ruido.
El detalle no es menor en una marca que ha hecho de su italianidad una bandera. Ducati, Bezzecchi, Bagnaia, la Desmosedici: durante años, el equipo rojo fue sinónimo de orgullo transalpino sobre el asfalto. Ese relato se apaga justo cuando la moto vive su mejor momento.
El propio Gigi Dall’Igna salió a defender la elección y tildó las críticas de disparate. Su argumento es frío y competitivo: Ducati quiere las mejores manos posibles sobre su Desmosedici, y Márquez y Acosta representan, hoy, talento puro sin pasaporte que valga.
Los dos títulos que Ducati no olvidará
Conviene recordar de dónde viene esta ruptura. En 2022, Bagnaia devolvió a Ducati el título de pilotos 15 años después de Casey Stoner, tras firmar la mayor remontada de la historia de MotoGP: 91 puntos recuperados desde la mitad de temporada.
Un año después llegó la reválida. En 2023, resistió el asalto de Martín y selló su segundo Mundial en Valencia, después de una temporada de tú a tú con la Ducati satélite del español. Aquel doblete lo consolidó como el piloto más exitoso en la historia de Ducati.
Por eso su marcha duele más allá de los números. Bagnaia encarnó el sueño cumplido de una marca que llevaba desde 2007 sin campeón y que vivió con él su año más redondo. Ducati despide a su piloto más ganador con 31 victorias a cuestas.
La temporada 2027 lo iguala casi todo: motos nuevas, aerodinámica recortada, un tablero por rehacer. Ahí se juega Bagnaia si la RS-GP es la herramienta para volver a pelear por lo que perdió. Ducati, mientras, apostará a que el talento no entiende de banderas.