China arrasa y España mira hacia otro lado: los Juegos Para Asiáticos que dibujan Los Ángeles 2028
Nagoya reúne del 18 al 24 de octubre a 44 comités paralímpicos. China ganó 221 medallas en París y España fue decimoctava: así está el ciclo a LA2028.
Del 18 al 24 de octubre, Nagoya acoge los Juegos Para Asiáticos de Aichi-Nagoya. Es la quinta edición de la mayor cita paralímpica después de los propios Juegos, y en España pasará prácticamente inadvertida.
Debería no pasarla. Ahí compite el bloque que domina el paralimpismo mundial, y lo hace en las mismas instalaciones que unas semanas antes habrán usado los Juegos Asiáticos, del 19 de septiembre al 4 de octubre.
Lo que se ve en Nagoya y no se ve en Madrid
El comité organizador espera entre 3.600 y 4.000 atletas y oficiales de los 44 comités paralímpicos nacionales de Asia, repartidos en 18 deportes, entre ellos para atletismo y para natación.
Esa es la escala de un torneo continental que en España no aparece en ningún calendario. Asia mueve en una semana lo que a otras regiones les cuesta reunir en un ciclo entero, y lo hace cada cuatro años sin interrupción desde 2010.
Y no es un ensayo menor: la edición anterior, Hangzhou 2022, se disputó a diez meses de París y sirvió a media Asia como test de clasificación paralímpica. Nagoya cumplirá el mismo papel camino de Los Ángeles 2028.
El número que ordena el paralimpismo
China ganó en París 221 medallas: 94 oros, 76 platas y 51 bronces. La segunda del medallero, Gran Bretaña, se quedó en 124 con 49 oros. Estados Unidos, tercero, sumó 105 con 36 títulos.
No fue un pico. China encabeza el medallero paralímpico desde hace seis ediciones consecutivas, y siempre con una distancia larga sobre el segundo. Su ascenso histórico es igual de brusco: ya es tercera en el medallero de todos los tiempos.
En el medallero histórico, antes de París, China ya era tercera con 1.229 metales, solo por detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña. España es duodécima, con 683, y la mayoría de ellos son antiguos.
El detalle que lo explica: cuando China empezó a ganar, España retrocedía. Fue quinta en Barcelona 92, con 107 medallas, y quinta también en Atlanta 96, con 106. Después llegó la caída.
La secuencia posterior es un tobogán: cuarta en Sídney 2000 con 106 medallas, séptima en Atenas 2004 con 71, décima en Pekín 2008 con 58 y decimoséptima en Londres 2012 con 42. La explosión china coincide punto por punto con ese descenso.
España, decimoctava y en su mejor momento reciente
El equipo español cerró París con 40 medallas: 7 oros, 11 platas y 22 bronces. Fue decimoctavo en el medallero por metales dorados, y mejoró los 31 de Río 2016 y los 36 de Tokio 2020.
Es una tendencia al alza que rompe la caída que arrancó en Atlanta 96. Nueve deportes aportaron medallas y ocho federaciones distintas, una más que en Tokio: el reparto es más ancho que hace una década.
La lectura interna, sin embargo, fue autocrítica. El propio Comité Paralímpico Español señaló el desequilibrio del botín: siete oros frente a veintidós bronces. Convertir presencias en finales en victorias sigue siendo la asignatura.
El talón de Aquiles tiene una cifra: 33,2 años
La delegación española en París tenía una media de edad de 33,2 años. Gran Bretaña, Francia y Países Bajos, tres de los países que la superan en el medallero, viajaron con expediciones más jóvenes.
El CPE ya está actuando sobre eso. El 35% de los medallistas españoles de París pertenecía o había pertenecido a los programas de promesas creados después de Río 2016, frente al 20% de Tokio. La cantera funciona, pero llega tarde para 2028.
Hay otro dato que conviene mirar: el 38% de los deportistas españoles en París eran mujeres, y las pruebas femeninas aportaron el 37% de las medallas. El margen de crecimiento está identificado y es grande.
Dieciocho deportes y un espejo incómodo
El programa de Nagoya incluye 18 deportes, con para atletismo y para natación como columna vertebral. Son las dos disciplinas que más medallas reparten en unos Juegos y donde China acumula su ventaja más grande.
España, en cambio, repartió sus 40 medallas de París entre nueve deportes, con la federación de discapacidad física y la de ciegos aportando once cada una y el ciclismo ocho. Es un reparto sano, pero corto en las pruebas de mayor volumen.
Por qué Nagoya importa para Los Ángeles
La distancia entre China y el resto no se explica por talento, sino por sistema: detección temprana, red de centros y un circuito continental que da competición de máximo nivel sin salir de casa. Los Juegos Para Asiáticos son la punta visible de esa maquinaria.
En octubre, mientras el calendario español mira a otras cosas, en Nagoya se verá el estado real de forma de las potencias asiáticas a menos de dos años de Los Ángeles. Japón y Corea del Sur también miden ahí a sus generaciones nuevas.
España no compite en esos Juegos, pero se juega algo en ellos: saber contra quién va a pelear en 2028. La expedición que viajó a París hablando de becas y de avances tiene por delante un ciclo corto y un rival que no descansa.
El paralimpismo español ha subido tres ediciones seguidas. El problema es que el listón sube más rápido, y en Nagoya se verá cuánto.
Hay una diferencia de fondo entre las dos historias. España recuperó terreno ensanchando la base, con más deportes y más federaciones aportando medallas; China lo hizo concentrando recursos en un programa de alto rendimiento sostenido durante dos décadas.
Los dos caminos funcionan, pero no al mismo ritmo. Uno da estabilidad y el otro da oros, y el medallero de Los Ángeles se ordenará, como siempre, por la segunda columna.