India-Pakistán en el Mundial: el partido que no es solo un partido
India y Pakistán se cruzan el 19 de agosto en el Mundial de hockey, en Países Bajos. La rivalidad más política del deporte, con España compitiendo en paralelo.
El sorteo del Mundial masculino de hockey hierba de 2026, celebrado el 17 de marzo en Ámsterdam, dejó a India y Pakistán en el mismo grupo y fijó su enfrentamiento para el 19 de agosto en el estadio Wagener de Amstelveen.
Para el aficionado español, que sigue estos mismos días a su selección en el torneo, puede parecer un cruce más de una fase de grupos; en realidad es el partido con más carga política del calendario, y se juega a miles de kilómetros de los dos países que lo protagonizan.
Dos potencias que en España se asocian al críquet, no al hockey
En el imaginario deportivo español, India y Pakistán evocan sobre todo el críquet y sus estadios de más de 100.000 espectadores. En el hockey hierba, sin embargo, ninguna pareja de selecciones acumula tanta historia: suman 11 oros olímpicos entre las dos, más que cualquier país europeo.
El reparto de ese palmarés es desigual. India domina el registro con ocho títulos olímpicos, el último en 1980, y Pakistán aporta otros tres, conquistados en Roma 1960, México 1968 y Los Ángeles 1984.
Esa supremacía no fue un fogonazo. Entre 1928 y 1956, India encadenó seis oros olímpicos consecutivos sin perder un solo partido, con la figura de Dhyan Chand como emblema de una época en la que el hockey era, ante todo, un asunto del subcontinente.
Aquel fue el mayor dominio de un deporte olímpico, y solo se rompió cuando Europa y Oceanía adaptaron su juego a la hierba artificial en los años setenta.
En los Mundiales, en cambio, la jerarquía se invierte. Pakistán es el equipo más laureado de la historia del torneo, con cuatro entorchados (1971, 1978, 1982 y 1994), mientras que India solo lo ha ganado una vez, en 1975. Aquel título sigue siendo el único Mundial de una potencia histórica, y explica buena parte de la presión que arrastra la actual generación india.
Por qué el clásico asiático se disputa en los Países Bajos
Que dos selecciones del sur de Asia midan sus fuerzas en Ámsterdam no es casualidad. El Mundial de 2026 lo organizan de forma conjunta Bélgica y los Países Bajos, del 15 al 30 de agosto.
El grupo de India y Pakistán, completado por Inglaterra y Gales, disputa todos sus partidos en el Wagener de Amstelveen. El escenario neutral es la clave de todo: sin él, este partido probablemente no existiría.
India y Pakistán llevan años sin jugar partidos bilaterales por decisión de sus gobiernos. La tensión se agravó tras el atentado de Pahalgam de abril de 2025 y la posterior operación militar india.
De ahí salió una política que solo autoriza a los deportistas indios a competir contra Pakistán en torneos multinacionales. Un Mundial encaja en esa excepción, igual que ocurre en el críquet, donde ambos solo coinciden en eventos de la federación internacional.
Una rivalidad que ya casi no cabe en el calendario
La consecuencia de ese marco es que los duelos entre ambos se han vuelto excepcionales y frágiles. Pakistán renunció al Asia Cup de hockey de 2025, disputado en la India, y al Mundial júnior del mismo año, también en suelo indio, tras pedir sin éxito un cambio de sede. La geografía condiciona cada convocatoria: la selección paquistaní acepta jugar fuera de India, pero no dentro.
La frontera política también se ha colado en los gestos. En el Asia Cup de críquet de 2025, el capitán indio evitó saludar a su rival paquistaní, un episodio que trascendió el propio partido y marcó el clima de las citas posteriores.
El detalle dice bastante del momento. El apretón de manos se ha vuelto noticia, señal de hasta qué punto lo deportivo y lo diplomático se han enredado entre los dos países.
Su presencia en el Mundial tampoco estaba garantizada de antemano. Pakistán llegó a la fase final tras un camino de repesca: al perderse el Asia Cup de 2025 por fuerza mayor, tuvo que ganar un cruce contra Bangladesh solo para entrar en el clasificatorio de Egipto, donde acabó colándose en el Mundial tras caer en la final ante Inglaterra.
Confirmó su participación una vez que su gobierno le aseguró la financiación del viaje. El dinero y los visados pesan tanto como el juego: en la Pro League de este curso, su capitán se perdió la gira de Londres por problemas con el visado británico.
Cómo llegan India y Pakistán al 19 de agosto
Sobre el césped, el duelo llega con las dos selecciones lejos de su mejor versión histórica. En la Pro League 2025-26, India terminó octava de nueve equipos y Pakistán, última.
En sus dos enfrentamientos de junio en Londres, el conjunto indio se impuso con claridad, por 7-1 y 4-3. India parte como favorita pese a su bache, algo impensable en las décadas de dominio paquistaní.
India ha presentado una convocatoria dirigida por el capitán Harmanpreet Singh y el seleccionador Craig Fulton, que insiste en ir partido a partido. Antes de Pakistán, el equipo debutó ante Gales el 15 de agosto y se mide a Inglaterra el 17.
Y el grupo esconde algo más que el clásico. Inglaterra, una de las potencias del hockey europeo, puede decidir quién avanza de ronda.
El contexto histórico añade morbo a la cita. Se cumplen 51 años del único título mundial de India, logrado en 1975, y la actual generación afronta el torneo con la etiqueta de cerrar una larga travesía sin grandes trofeos. Más de medio siglo de espera pesa en el vestuario, por mucho que Fulton repita que su equipo solo mira al siguiente rival.
El partido más buscado de un Mundial con presencia española
Más allá del deporte, India-Pakistán es el gran reclamo mediático del torneo, el choque con más demanda de búsqueda a escala global de todo el Mundial. Su tirón explica que la organización lo haya reservado como plato fuerte de la primera fase, aunque ninguno de los dos figure hoy entre los favoritos al título. La expectación supera con creces a la clasificación.
Para el seguidor español hay un motivo extra para asomarse a esa quincena: la selección de España disputa su propio Mundial en el grupo C, con sede en Bélgica, mientras en Ámsterdam se ventila el partido que ningún otro deporte olímpico logra cargar de tanta política. Dos torneos que corren en paralelo y que, por una vez, colocan al hockey hierba en la conversación.