Rahm cierra su tercer título seguido de LIV Golf en un circuito que se queda sin su patrocinador
Jon Rahm selló su tercer campeonato individual consecutivo de LIV Golf. La temporada 2026 acaba en Indianápolis tras caerse del calendario el Team Championship.
Jon Rahm ya es campeón individual de LIV Golf por tercer año consecutivo, y lo consiguió sin necesidad de jugar la última cita. El de Barrika selló el título matemáticamente en Nueva York y llega a Indianápolis con los deberes hechos.
El torneo de The Club at Chatham Hills, del 20 al 23 de agosto, cierra la temporada 2026. No era el final previsto: el Team Championship que debía disputarse después en Michigan se ha caído del calendario, así que la temporada acaba aquí.
Un título cerrado antes de tiempo
Rahm acumula 944,54 puntos, muy por delante de Bryson DeChambeau, segundo con 726,20. La diferencia es tan amplia que ninguno de sus perseguidores podía alcanzarle con una sola prueba por delante.
El recorrido de su temporada explica el margen. Dos victorias, en Hong Kong y en Ciudad de México, y cuatro segundos puestos: no es el año de más triunfos de su carrera, pero sí el de mayor regularidad del circuito.
Con este título se convierte en el primer jugador que encadena tres campeonatos individuales consecutivos en LIV, tras los de 2024 y 2025. Ganó el primero en su año de debut, jugando además un torneo menos que sus rivales.
El propio Rahm rebajó la celebración. Reconoció que las dos últimas semanas no habían sido sus mejores y que le quedaba «un sabor algo amargo» por cómo había jugado, aunque se declaró orgulloso del arranque de temporada.
Lo que sí queda por decidir
Indianápolis reparte todavía tres cosas. La primera es el propio torneo, con 57 jugadores en cuatro jornadas de juego por golpes. La segunda, el tercer puesto de la clasificación individual: DeChambeau tiene el subcampeonato encarrilado y la pelea real es por el escalón de abajo.
Ahí la pelea es chilena y australiana. Joaquín Niemann, capitán de Torque GC, es tercero con 553,66 puntos y llega de ganar en Nueva York, su novena victoria individual en LIV, que es el récord del circuito.
Le persigue de cerca Lucas Herbert, de Ripper GC, con 541,41 puntos y dos triunfos esta temporada. Y algo más atrás aparece Tyrrell Hatton, compañero de Rahm en Legion XIII, con 453,23 puntos y la victoria de Andalucía.
La tercera cosa en juego es el título por equipos, y ahí Legion XIII no parte primero. Lidera 4Aces GC, el equipo de Dustin Johnson, con 149,50 puntos, seguido de Ripper GC con 147,25, del propio Legion XIII con 145 y de Crushers GC con 136.
El formato tampoco ayuda al equipo de Rahm, y aún no está del todo claro. Al desaparecer el Team Championship, la versión más extendida es que el campeón por equipos salga de Indianápolis sumando las tarjetas de todos los miembros durante las cuatro rondas, pero el propio circuito no ha cerrado si decidirá por esa vía o por los puntos de toda la temporada.
Lo que sí ha cambiado es la bolsa. El campeonato por equipos reparte 30 millones de dólares, frente a los 40 previstos en Michigan y los 50 de 2025, cuando Legion XIII se llevó 14 millones como campeón.
El curso español, más allá de Rahm
La temporada deja también lectura para el resto de la armada. David Puig sigue siendo el otro español fijo del circuito, y Sergio García mantiene su sitio en Fireballs, el equipo que capitanea desde la fundación de la liga.
El calendario de 2026 ha pasado además por España. LIV disputó una de sus pruebas en Andalucía, en Valderrama, donde ganó Hatton con Rahm segundo y Legion XIII campeón por equipos, uno de los mejores fines de semana del año.
Ese torneo es el que mejor resume la paradoja del circuito. Llenó Valderrama y dejó buen golf, pero se juega en un formato de 54 hoyos sin corte que el aficionado tradicional sigue sin terminar de aceptar.
El torneo que se cayó del calendario
La caída del Team Championship no es un ajuste menor. Era la traca final de la temporada, del 27 al 30 de agosto en The Cardinal at Saint John’s, con 40 millones en juego, y el torneo que Legion XIII ganó el año pasado en ese mismo campo, en un desempate a dos hoyos contra Crushers GC.
La forma de comunicarlo dice casi tanto como la decisión. LIV avisó primero a los jugadores y las entradas siguieron a la venta en su propia web sin anuncio público; cuando llegó el comunicado, el circuito no habló de cancelación, sino de un torneo que «no se celebrará», con devolución del importe a quien tuviera entrada.
Es además el segundo torneo que cae en pocos meses: antes se quedó por el camino la prueba de Nueva Orleans, prevista del 25 al 28 de junio y dotada con 30 millones. La causa es la misma en los dos casos. El Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí anunció que deja de patrocinar LIV Golf cuando termine esta temporada.
Ese anuncio cambia la conversación entera sobre el circuito. LIV nació apoyado en dinero saudí prácticamente ilimitado, y su argumento comercial hacia los jugadores fueron contratos que el PGA Tour no podía igualar ni de lejos.
Sin ese respaldo, la pregunta deja de ser deportiva. Un circuito que recorta torneos sobre la marcha en agosto tiene un problema de calendario, pero también uno de credibilidad ante sus fichajes.
Los jugadores llevan meses preguntando en privado lo mismo que se pregunta fuera: cuántos torneos habrá en 2027 y con qué bolsas. La respuesta llegó a medias en agosto, cuando el consejero delegado, Scott O’Neil, anunció un acuerdo con un inversor principal que permitiría al circuito seguir existiendo a partir de 2027.
El circuito no ha dicho quién es. Varios medios apuntan a BC Partners, la firma londinense de capital riesgo, y O’Neil, que se negó a confirmarlo en Indianápolis, dijo que espera cerrar la operación el mes que viene. El martes presentó al inversor a los jugadores en el propio club de Chatham Hills.
Los números de esta semana explican por qué nadie se fía del todo. Rahm cobra 6 millones por el título individual, cuando en 2024 y en 2025 se llevó 18 por lo mismo; el ganador de Indianápolis se llevará 2,02 millones frente a los 4 de Nueva York, de una bolsa individual recortada a la mitad, 10,1 millones.
El recorte se ve igual de claro un escalón más abajo: el segundo de la general se lleva 3 millones y el tercero, uno. Y el calendario se ha encogido en paralelo, porque de los 14 torneos previstos se han jugado 12, el curso más corto desde el año fundacional de 2022, que tuvo ocho.
Qué significa para Rahm
El vasco firmó en diciembre de 2023 por una cifra que nunca se ha confirmado —las estimaciones publicadas van de los 350 a los 550 millones de dólares en cinco años—, y una de las condiciones que más valoró fue tener equipo propio, algo que comparó con su afición al Athletic.
Deportivamente, el balance del contrato es difícil de discutir. Tres campeonatos individuales consecutivos en tres temporadas completas es el mejor registro que ha logrado nadie desde que existe el circuito.
El debate que le persigue es otro: el del prestigio. Con LIV fuera del sistema de puntos del ranking mundial, la vía de Rahm a los grandes pasa por invitaciones y exenciones, y esa tensión entre dinero y reconocimiento no se ha resuelto.
Por eso Indianápolis se lee raro. Es el cierre de la temporada más redonda de su etapa saudí y, a la vez, el último torneo de LIV Golf tal y como se ha conocido hasta ahora, con el patrocinador saliendo por la puerta.
Y su propio futuro es la gran incógnita del cierre. The Telegraph publicó que en la cúpula de LIV están «casi resignados» a que Rahm no siga en lo que venga después, y que el circuito le debe todavía unos 150 millones de dólares del contrato original. Golf Digest, eso sí, desmiente que tenga ya cerrado un regreso al PGA Tour.
Lo que venga después está sin escribir. El inversor todavía no tiene nombre público, los jugadores esperan a ver qué contratos siguen en pie y el golf mundial lleva cuatro años sin encontrar el punto de equilibrio.