Las Leonas, a Hong Kong: el primer paso hacia 2029
España debuta en septiembre en el WXV Global Series Challenger de Hong Kong ante Fiyi, Samoa y Brasil, el primer peldaño de un camino que apunta a 2029.
Las Leonas afrontan en septiembre su primera cita del renovado WXV Global Series Challenger. Tres partidos en Hong Kong que no reparten billetes para 2029, pero sí ordenan por dónde empieza el camino.
Un estreno en Hong Kong con la mirada en 2029
El 13 de septiembre, en el Kai Tak Youth Sports Ground, España abre su participación en un torneo que estrena nombre y formato. El WXV Global Series Challenger presentado por Mitsubishi Electric reúne a seis selecciones emergentes en nueve partidos repartidos en tres jornadas de triple cartel, los días 13, 19 y 26, en una única sede.
El calendario sitúa a las Leonas frente a Fiyi el domingo 13, ante Samoa el sábado 19 y ante Brasil el sábado 26. Cada selección disputa tres encuentros de grupos cruzados: España, Hong Kong China y Países Bajos en un bloque; Brasil, Fiyi y Samoa en el otro.
El horario, eso sí, exige madrugar. Los dos primeros partidos de España arrancan a las 06:00 peninsulares y solo el último, ante Brasil, cae a una hora cómoda: las 13:00.
La sede tampoco es un detalle menor, aunque conviene no agrandarla. No se juega en el estadio de 50.000 asientos del Kai Tak Sports Park, sino en el Youth Sports Ground, un recinto más pequeño del mismo complejo. Aun así, las jornadas de tres partidos seguidos el mismo día concentran el foco sobre el segundo nivel como pocas veces.
Para la anfitriona es además una fecha señalada. Hong Kong China no juega un partido de quince en casa desde 2024 y en estas tres jornadas se mide a Brasil, Fiyi y Samoa: la sexta selección del cuadro, que completa el bloque contrario al de España.
El Challenger sustituye al antiguo WXV3, el tercer nivel donde España se coronó campeona invicta en 2024 para volver a un Mundial. Ahora es la segunda división de una estructura reducida a dos escalones y pensada para dar continuidad competitiva.
Qué es el WXV Global Series y por qué nace
World Rugby reorganizó en 2025 su calendario femenino de selecciones. El WXV Global Series reparte a las 18 mejores del mundo en dos niveles: las 12 primeras juegan una liga interregional de ida y vuelta; las clasificadas de la 13ª a la 17ª compiten en este Challenger centralizado, con Brasil como sexta invitada por haber disputado el Mundial de 2025.
Arriba, en el primer nivel, están las 12 potencias: Australia, Canadá, Inglaterra, Francia o Nueva Zelanda, entre otras. España queda un peldaño por debajo, en un grupo donde el objetivo no es ganar al mundo, sino crecer con regularidad frente a iguales.
La clave está en el dinero. World Rugby financia por completo el torneo, un salto sustancial para las federaciones modestas. España aterriza con una estructura todavía casi amateur, un déficit histórico frente a rivales que sí pagan contratos profesionales a sus jugadoras.
El nuevo ciclo trae además un detalle técnico llamativo. World Rugby ensaya un balón específico femenino de talla 4,5, algo más manejable, que ya rodó en el circuito de sietes y ahora se extiende al rugby de quince mediante estas competiciones.
El nivel real de estas Leonas ante seis emergentes
España no llega de cualquier manera. Encadena títulos continentales y volvió a ser campeona de Europa en 2024, además de regresar a un Mundial en Inglaterra 2025, ocho años después de su anterior presencia, tras perderse la cita de 2021 en Nueva Zelanda.
El estreno mundialista, sin embargo, midió la distancia con la élite. Encuadrada en un grupo con Nueva Zelanda, Irlanda y Japón, España cayó con claridad ante las Black Ferns —54-8, el 24 de agosto de 2025 en York—, aunque se llevó algo más que el marcador: en la última jugada, Inés Antolínez rompió la defensa neozelandesa y firmó el primer ensayo español de la historia ante Nueva Zelanda.
El Challenger, en cambio, la enfrenta a rivales de su misma franja. Fiyi y Samoa aportan potencia física y peligro en el contacto; Países Bajos y Brasil son viejos conocidos de la clasificación mundialista. Ninguna de las seis queda fuera del alcance español.
Brasil es quizá la amenaza más en alza: debutó en un Mundial en 2025 y crece al calor de su programa de sietes. Fiyi y Samoa arrastran el sello físico del Pacífico, un estilo de choque y potencia que obliga a España a defender con disciplina.
El patrón de las Leonas está definido desde hace tiempo. Su delantera pelea la lucha cuerpo a cuerpo pese a ceder centímetros y kilos, mientras su línea de tres cuartos corre el balón en campo abierto. Con ese guion ganó 20-0 a Países Bajos en 2024.
Ese dominio europeo, eso sí, arrastra una paradoja. España fue expulsada del Seis Naciones hace más de una década pese a competir de igual a igual, y desde entonces pelea su desarrollo por los márgenes, sin el rodaje regular que sí tienen las grandes.
Y hay un motor silencioso: el relevo generacional. En la clasificación de 2024, las jóvenes empezaron a tomar el testigo de las veteranas que sostuvieron al equipo durante años. Ese recambio es la mayor apuesta a medio plazo del rugby femenino español.
Qué se juega España camino de Australia 2029
Conviene ser preciso con lo que reparte esta edición. Durante el ciclo 2026-2028 no hay ascensos ni descensos entre los dos niveles: las posiciones quedaron fijadas al término del WXV de 2024. El Challenger de este año no entrega, por sí solo, ninguna plaza mundialista.
El billete para Australia 2029 se juega por otras vías. La anfitriona entra directa y los cuatro mejores de Inglaterra 2025 ya tienen plaza. El resto saldrá de torneos regionales disputados en 2027, del ranking mundial al cierre de ese año y de una última cita.
Esa última cita es el propio Challenger de 2028, que hará de Torneo de Clasificación Final. Allí se decidirá una plaza directa para el Mundial. Por eso Hong Kong ya cuenta: cada victoria suma puntos de ranking que pesarán dos años más tarde.
Para una selección con un presupuesto históricamente muy por debajo del de las grandes, la garantía de cuatro a seis partidos internacionales cada temporada es en sí misma una noticia. El WXV Global Series le asegura rodaje donde antes había vacíos.
Lo que ocurra en el Kai Tak todavía está por escribirse. Hasta entonces, lo medible es el contexto: un calendario estable y financiado en el que estas Leonas pueden crecer sin mirar la cartera.
El objetivo real no se firma en septiembre, sino dentro de dos años. Pero los cimientos se colocan ahora, jornada a jornada, en un torneo que por fin ofrece a España lo que siempre le faltó: un sitio fijo donde competir.