La España de Chus Mateo gana sin su bloque NBA

Chus Mateo encara el Mundial 2027 sin sus estrellas NBA ni de Euroliga y gana igual: así funcionan las ventanas FIBA y la España que reconstruye.

Chus Mateo atiende a los medios sentado en una sala de prensa de baloncesto
Chus Mateo, seleccionador español, en una comparecencia de la Euroliga en 2025.

España pisa la antesala del Mundial 2027 sin sus estrellas de la NBA ni de la Euroliga. Chus Mateo gana las ventanas con lo que hay y, de paso, construye una selección nueva.

Una selección que casi nunca juega con sus mejores

El sistema de ventanas de la FIBA tiene una trampa para las grandes potencias. Los partidos clasificatorios caen en mitad de la temporada de clubes, así que ni la NBA ni la Euroliga liberan a sus jugadores. España afronta el camino al Mundial 2027 con una plantilla de circunstancias.

Aun así, el balance manda. La primera fase del Grupo A —con Dinamarca, Georgia y Ucrania— se cerró con un 5-1 que dejó a los de Chus Mateo como líderes y clasificados para la ronda decisiva. El único borrón llegó en el último partido, en Georgia, cuando ya nada estaba en juego.

El contraste define a esta España. Doble campeona del mundo en 2006 y 2019, llega a la puerta de Catar sin ninguno de los nombres que sostuvieron aquella era dorada. La transición ya no es una amenaza futura: es el presente que Mateo gestiona cada ventana.

El cambio de era tiene fecha. En septiembre de 2025, Sergio Scariolo dejó el banquillo tras quince años repartidos en dos etapas (2009-2012 y 2015-2025) y el título mundial de 2019 para dirigir al Real Madrid, y Mateo hizo el camino inverso: del club blanco a la selección. Recogió una herencia enorme y el encargo de renovarla sin red.

Cómo funcionan las ventanas y por qué vacían a las potencias

La FIBA rediseñó su calendario hace una década e incrustó partidos de selecciones en noviembre y febrero. La NBA nunca ha cedido a sus jugadores durante su temporada, y la Euroliga tampoco detiene su competición salvo un parón pactado en febrero. El choque de fechas deja a las selecciones sin su élite.

La Federación Española reacciona con pragmatismo. Para no comprometer a los internacionales de Real Madrid, Barça, Baskonia o Valencia, arma convocatorias sin ellos. En la primera ventana de noviembre de 2025, el debut de Mateo, España viajó a Dinamarca prácticamente sin un solo jugador de Euroliga ni de la NBA, con una única excepción: Izan Almansa, que contó con el permiso del Real Madrid.

El sistema tiene grietas. Algunos clubes ceden a jugadores puntuales y, en verano, fuera de temporada, la puerta se abre del todo. Por eso en julio de 2026 Mateo recuperó piezas de Euroliga y de Estados Unidos, aunque el grueso del proyecto sigue anclado en la ACB y en el modelo español de cantera.

El conflicto no es nuevo. Desde que la FIBA estrenó el formato hace casi una década, las ventanas arrancaron entre amenazas de sanción que quedaron en nada y selecciones vaciadas de sus figuras. Hubo treguas puntuales, como el parón pactado de febrero, pero el pulso entre FIBA, Euroliga y NBA sigue sin cerrarse.

El nivel real: profundidad joven, dudas para cerrar

Lo mejor de esta España es su fondo de armario. Contra Dinamarca, el 2 de julio de 2026, ganó 109-81 repartiendo el peso entre doce jugadores y con un tercer cuarto de 31-24 que rompió el partido. Nadie depende de una sola estrella.

El reverso llegó tres días después. En Tiflis, el 5 de julio de 2026, España dominó por 22 puntos, se desplomó en el último cuarto (26-12) y acabó perdiendo 91-89 en la prórroga. Fue la primera derrota de la era Mateo y una advertencia: al equipo le falta un cierre fiable.

Esa noche resumió el reto de fondo. Georgia, que ya había tumbado a la España de Scariolo en el estreno del Eurobasket 2025 (83-69, antes de que Grecia la eliminara 86-90 en la última jornada del grupo), apretó desde el triple y encontró a una selección joven sin galones para gestionar la ventaja. Era, además, la misma Georgia a la que Mateo había arrollado en noviembre en La Laguna, por 90-61, lo que hace el tropiezo más elocuente. La inexperiencia es el precio de rejuvenecer sobre la marcha.

La receta ofensiva, en cambio, ilusiona. Ante Dinamarca, España corrió el balón, dominó el rebote y firmó un baloncesto coral y vertiginoso, con un alley-oop entre Saint-Supéry y Hugo González como postal del cambio. Cuando el acierto exterior acompaña, este equipo joven vuela; cuando falla, como en Tiflis, se atasca.

La nueva generación que Mateo pone a rodar

El relevo tiene nombres concretos. Mario Saint-Supéry, base malagueño de 20 años que en julio dejó la NCAA de Gonzaga para firmar cuatro temporadas por el Valencia Basket, dirige el ritmo; Álvaro Cárdenas reparte asistencias a raudales; Izan Almansa aporta físico en la pintura. Son la hornada que debe llevar a España al Mundial y más allá.

Junto a ellos, la NBA asomó de la mano de Hugo González, que firmó 16 puntos ante Dinamarca tras su primer año en los Boston Celtics. Pero el verdadero pegamento fue un veterano: Pierre Oriola, máximo anotador con 20 puntos, puro oficio desde el poste bajo.

El contraste generacional es la clave de lectura. Un base que aún no ha debutado en la NBA convive con un interior veterano curtido en la ACB. Mateo no espera a tener a los mejores: pone a competir a los disponibles y saca rédito de cada ventana.

Detrás empuja aún más gente. Mateo ha reunido en concentraciones a la oleada de españoles repartidos por las universidades de Estados Unidos, un vivero que la NBA ya vigila de cerca. La sensación es que a España no le faltan jugadores, sino tiempo para ensamblar tanto talento suelto.

Lo que se juega en la segunda fase

El billete a Catar aún no está sellado. La segunda fase arranca en la ventana del 24 al 31 de agosto de 2026, con el 5-1 arrastrado desde la primera ronda. España se cruza con Portugal, Grecia y Montenegro; los tres primeros de cada grupo van al Mundial.

Para esos partidos, Mateo anunció el 22 de julio de 2026 una lista de quince con cinco jugadores NBA y seis campeones de Europa. España recibe a Portugal el viernes 28 de agosto en el Príncipe Felipe de Zaragoza y visita a Grecia en Atenas el lunes 31, ya con un equipo más parecido al que aspira a viajar a Catar.

La lista se quedó en catorce sobre la marcha. El 19 de agosto la FEB descartó a Santi Aldama, el nombre más asentado de la convocatoria, para no forzar su vuelta tras pasar por el quirófano antes de estrenarse en los Dallas Mavericks, y Mateo decidió no sustituirlo.

Quedan así Álvaro Cárdenas, Baba Miller, Sergio de Larrea, Jaime Pradilla, Saint-Supéry, Darío Brizuela, Alberto Díaz, Hugo González, Izan Almansa, Willy Hernangómez, Aday Mara, Santi Yusta, Juancho Hernangómez y Joel Parra. En Atenas la ausencia es mutua: Grecia tampoco tendrá a Giannis Antetokounmpo, a petición de los Miami Heat.

El baloncesto español lleva años demostrando que gana torneos donde otros ven transición. Mateo hereda esa costumbre y la lleva al extremo: clasificar para un Mundial casi sin sus mejores hombres y, mientras tanto, dejar rodada a la generación que mandará en Catar 2027. La verdadera prueba llega después.