A ver quién le dice que no

España tiene algo. Hasta el minuto 87 no ilusiona pero luego qué. Luis Enrique ha hecho un equipo de autor lleno de sustos pero también de sorpresas. Con la mirada puest

A ver quién le dice que no

España tiene algo. Hasta el minuto 87 no ilusiona pero luego qué. Luis Enrique ha hecho un equipo de autor lleno de sustos pero también de sorpresas. Con la mirada puesta en un Mundial que genera sospechas y esperanzas a la vez. Nadie sabe con qué puede salir esta selección de futbolistas suplentes y apariciones estelares,como la de Nico Williams hoy, quién sabe mañana. De momento, con triunfo de campeón a la Final Four.

Cuando centra Carvajal suenan las guitarras, ya es costumbre. Y en el momento justo las escuchó Morata, que anduvo peleado hasta cuando tocó: el segundo del gol. Portugal no mostró gran cosa, con unos nombres que amenazan pero con un Cristiano cárdeno. España no maravilla pero se defiende con resultados: las semifinales de la Eurocopa, su segunda Final Four.

Luis Enrique es la estrella de este equipo, aunque de vez en cuando aparezcan jugadores que piquen el billete. Un entrenador de laboratorio con un carácter irremediable, para lo bueno y para lo malo. Sus ruedas de prensa ya son más divertidas que sus partidos, y entre probeta y probeta a veces se le olvida la fórmula del gol. Pero siempre compite.

Con una defensa de defectos especiales y un centro del campo al que agarrarse, de la mano de Pedri, Gavi y Busquets. Unos atacantes con cara de perrito mojado, pero que de repente creen. El gol es lo único que se le escapa a Luis Enrique, pero se sabe ganador en los minutos finales. Y tiene don para ello: la posible vuelta de Ansu Fati, las ocurrencias anotadoras de Morata, la aparición inédita de Nico Williams. El técnico asturiano, tan cabezón, se ha empeñado en convencernos a todos. Y con estos goles al borde del descuento, a ver quién le dice que no.