Los suplentes más decisivos del Mundial 2026

Lukaku persigue el récord de Roger Milla y Merino echó a Cristiano: los suplentes que más cambiaron partidos en el Mundial 2026 desde el banquillo.

Romelu Lukaku sonríe en una rueda de prensa de Bélgica antes de los cuartos del Mundial 2026 ante España
Romelu Lukaku durante el Mundial 2026. (AP Photo/Andre Penner)

El Mundial 2026 coronó a un tipo de héroe que empieza sentado. Con cinco cambios por partido, los suplentes decidieron octavos y dieciseisavos, y estos fueron los que más partidos cambiaron desde el banquillo.

Por qué este Mundial se gana desde el banco

El torneo más largo de la historia castigó las piernas cansadas. Con 48 selecciones, calor y altitud, muchas figuras no aguantaron los 90 minutos, y el que entraba fresco atacaba a defensas fundidas en el tramo final. El banquillo se convirtió en un arma.

El contraste con el pasado es evidente. Hasta 2022, los técnicos disponían de tres cambios y la reserva era casi un trámite; con la nueva norma, un banquillo profundo repartió minutos y goles decisivos.

Los números lo confirmaron. Según Opta, los suplentes marcaron 52 de los 250 goles contabilizados hasta los octavos de final, un 18,6%, uno de los porcentajes más altos de la historia mundialista, a la altura del récord del 18,7% de 2014.

Romelu Lukaku, el revulsivo que persiguió a Roger Milla

Bélgica encontró su solución en el banco. Romelu Lukaku entró como suplente en cada partido y participó de forma directa en cuatro goles, lo que lo convirtió en el máximo goleador belga del torneo.

Su cuento arrancó en el debut. Entró en la segunda parte ante Egipto y, a los 14 segundos y sin tocar el balón, provocó el autogol del 1-1. Después llegaron los goles propios: remató de cabeza al 85′ contra Nueva Zelanda con 55 segundos sobre el campo, firmó el 3-2 al 86′ en la remontada a Senegal en dieciseisavos y cerró el 4-1 a Estados Unidos en octavos. Entraba y marcaba casi al instante.

El dato coloca su racha en perspectiva. En un Mundial, solo Roger Milla marcó más como suplente puro: cuatro goles con Camerún en Italia 1990, a los 38 años. Lukaku se quedó a un gol de igualar a Milla —eso sí, fue el primer futbolista que marcaba como suplente en tres partidos distintos de una misma Copa del Mundo—, porque Bélgica se despidió 2-1 ante España, la futura campeona, en los cuartos de final.

Deniz Undav, la revelación que Alemania guardaba en el banco

Alemania cayó pronto, pero su fase de grupos tuvo un nombre inesperado. Undav, un delantero tardío que se hizo un nombre lejos de los focos, salió siempre desde el banquillo y sumó tres goles y dos asistencias en apenas dos partidos, con solo 29 toques de balón.

El estallido llegó en Toronto. Ante Costa de Marfil, el 20 de junio, entró hacia el minuto 60, empató el duelo y marcó en el descuento para un 2-1 que dejó a Alemania líder de su grupo. Su irrupción fue tan seria que llegó a colíder de la tabla de goleadores, junto a Messi, pero Alemania cayó en dieciseisavos ante Paraguay en los penaltis, la primera tanda que perdía en un Mundial, y se quedó sin escenario mayor.

Mikel Merino, seis minutos para echar a Cristiano

España tenía el partido encallado ante Portugal. De la Fuente metió a Merino en el minuto 85 por Dani Olmo y, en el 91′, el navarro definió de zurda el 1-0 que mandó a Portugal a casa.

No fue un fogonazo aislado. Merino repitió el guion en cuartos: volvió a saltar desde el banquillo y firmó en el tramo final el gol de la victoria ante Bélgica (2-1) que metió a España en semifinales. La máxima que repiten en la selección —»los jugadores más importantes son los que salen desde el banquillo»— ya había decidido la Eurocopa de 2024, con Merino rematando al 119′ ante Alemania y Oyarzabal firmando el gol de la final. En España, el banquillo es tradición ganadora.

Fue, además, un cierre con carga simbólica. El gol acabó con el último Mundial de Cristiano Ronaldo, que se despidió entre lágrimas. Un relevo que entra escribe el final de otro.

Ferran Torres, la asistencia que no sale en la portada

El gol lleva la firma de Merino, pero el pase fue de otro suplente. Ferran Torres había entrado en el minuto 75 por Baena y, en el primer minuto del añadido, filtró el balón a la carrera de su compañero. Una asistencia de bisturí.

Su caso explica el título de esta lista. No todo el impacto del banquillo se mide en goles: un revulsivo también gana un partido con el último pase. Ferran puso el que valió unos cuartos de final.

Qué dice esta lista: el banquillo ya no es la reserva

El patrón cruzó selecciones. Bélgica guardó a Lukaku, Alemania guardó a Undav, España metió a Merino y a Ferran: los técnicos diseñaron la segunda parte con pólvora fresca. Hubo una razón de reglamento, además: fue apenas el segundo Mundial con cinco cambios por equipo, y ese margen extra multiplicó las ventanas para que un especialista entrara a decidir.

Los datos acompañaron la sensación. Los suplentes firmaron cerca del 18% de los goles del torneo, a la altura del récord de 2014, y Senegal fue el equipo que más marcó desde el banco, con cuatro tantos. Premió a las plantillas hondas: quienes llegaron lejos tuvieron recambio de nivel, no un once aislado, y el fondo de armario decidió eliminatorias enteras.

Cómo hemos medido el impacto del banquillo

Aquí solo cuentan los goles y las asistencias de un jugador que ya había entrado como suplente en ese partido. Por eso De Ketelaere, autor de un doblete a Estados Unidos, no aparece en la lista: fue titular, no revulsivo.

Las cifras del reparto de goles se tomaron tras los octavos de final y se apoyan en datos de Opta y en las crónicas de cada partido. De ahí en adelante, el banquillo lejos de frenarse siguió decidiendo: Merino repitió como revulsivo en cuartos y, en la final, otro suplente puso la firma definitiva.

Jugador Selección Impacto desde el banquillo
Romelu Lukaku Bélgica Participación directa en 4 goles; 3-2 a Senegal (86′) y 4-1 a EE. UU. en octavos
Deniz Undav Alemania 3 goles y 2 asistencias en fase de grupos; doblete a Costa de Marfil (20/6)
Mikel Merino España Gol de la victoria al 91′ ante Portugal (6/7), tras entrar en el 85′
Ferran Torres España Asistencia del 1-0 a Portugal (6/7), tras entrar en el 75′

El fútbol tardó en creerse que un partido se decide también con los que esperan. En este Mundial, Lukaku, Undav y el banquillo de España lo repitieron una y otra vez, hasta el desenlace perfecto: el gol que dio la Copa a España lo marcó Ferran Torres desde el banquillo en el minuto 106 de la final, apenas el segundo suplente que decide una final mundialista tras Mario Götze en 2014. A veces, el que cambia la historia entra cuando otros ya se van.