48 equipos en 2026 y la polémica del Mundial de 64

El Mundial 2026 estrena 48 equipos y 104 partidos. Mientras, la propuesta de un Mundial de 64 selecciones para 2030 divide al fútbol: te lo explicamos.

La selección de Curazao se despide de su afición tras caer en la fase de grupos del Mundial 2026.
AP Foto/Eric Smith

48 equipos en 2026 y la polémica del Mundial de 64

El Mundial 2026 estrena el formato más grande de la historia, con 48 selecciones. Y ya se discute ir más allá: un Mundial de 64 equipos que divide al mundo del fútbol y abre una pregunta incómoda sobre hasta dónde puede crecer el torneo.

El salto a 48 equipos

La FIFA aprobó en 2017 ampliar el Mundial de 32 a 48 selecciones, una decisión impulsada durante la presidencia de Gianni Infantino. El número de partidos sube de 64 a 104, un récord absoluto para la competición. Es el torneo más largo jamás visto.

El formato final se cerró en 2023: doce grupos de cuatro equipos. Pasan los dos primeros y los mejores terceros a una fase eliminatoria ampliada con dieciseisavos de final. Hay más plazas, más rondas y más selecciones vivas durante la primera fase.

Por qué la FIFA amplió el Mundial

El argumento oficial fue la representación global. Con 48 equipos, África, Asia y Concacaf ganan más plazas y países que antes rozaban la clasificación pueden entrar al torneo. La FIFA vende la ampliación como democratización: más federaciones, más aficiones y más territorios dentro del mayor escaparate del fútbol.

La otra explicación es económica. Más selecciones significan más partidos, más sedes, más derechos audiovisuales y más oportunidades comerciales. El Mundial crece como producto global al mismo tiempo que crece como competición. La expansión también responde a una lógica de negocio, no solo deportiva.

Las críticas a la ampliación

No todo el mundo aplaude el cambio. Voces del fútbol consideran que un torneo tan inflado pierde exigencia, rebaja el nivel medio y alarga en exceso un calendario ya saturado. Más equipos no significa necesariamente más calidad, señalan los críticos del nuevo formato.

La idea original de grupos de tres se descartó por un motivo claro. Abría la puerta a especulaciones en la última jornada, porque dos selecciones podían llegar sabiendo qué resultado les convenía a ambas. El riesgo de pacto pesó mucho y FIFA volvió a los grupos de cuatro.

La polémica del Mundial de 64

El debate ya mira a 2030. La Conmebol, con Alejandro Domínguez como voz principal, propuso ampliar el torneo a 64 selecciones para el centenario, con 128 partidos. Sería prácticamente duplicar el tamaño del formato clásico de 32 equipos. La Copa del Mundo entraría en otra dimensión.

La reacción europea fue tajante. Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, calificó la idea de 64 selecciones como «una mala idea» porque debilitaría la calidad del torneo. La propuesta chocó de frente con quienes creen que la Copa ya está al límite con 48 participantes.

Qué cambiaría con un Mundial de 64 selecciones

Un Mundial de 64 equipos obligaría a rediseñar por completo el calendario. Habría más grupos, más sedes, más desplazamientos y más partidos para encajar en una ventana internacional ya muy comprimida. El desgaste de jugadores y clubes sería uno de los grandes puntos de conflicto.

También cambiaría el valor de clasificarse. Con 64 plazas, muchas eliminatorias perderían tensión y el torneo final podría incluir selecciones con menos nivel competitivo. Sus defensores lo verían como apertura global; sus críticos, como una pérdida de élite. La discusión es deportiva, económica y política.

El Mundial 2026 ya es histórico por su tamaño, y el debate sobre crecer aún más sigue abierto. La pregunta de fondo es la misma: ¿cuánto puede crecer sin perder calidad? La primera prueba será este torneo de 48 selecciones, el ensayo que marcará el futuro de la Copa.