España destruye el favoritismo de Francia
España ha conseguido un puesto en la final tras seguir un patrón táctico perfecto y anular cada arma de Francia en una semifinal apoteósica.
En una semifinal para el recuerdo y para la historia del fútbol, la España de Luis de la Fuente ha conseguido meterse en la segunda final de su historia rompiendo la teórica superioridad francesa con un plan casi perfecto en el que destacó la defensa y la capacidad para retener el balón.
De la idea al césped
Como ya se escribió en este medio, era obligatorio que España volviera a ser ella misma. Recuperar las raíces de su fútbol asociativo de escasos errores y potenciar la influencia de una defensa férrea en un resultado en el que, con balón, la suerte pudiera acompañar a quien más ocasiones fuera capaz de crear.
En ese escenario, Francia fue incapaz de robar la pelota a España, pero también de generar el peligro suficiente como para desarmar a una defensa que, desde el pasado 11 de junio solo ha encajado un gol, tras una de las pocas imprecisiones a la hora de marcar de una defensa apoteósica que merece cada elogio.
Cubarsí y Laporte como concepto
Totémicos y sorprendentes. Así se presentaron tanto Pau Cubarsí como Aymeric Laporte en un partido en el que iban a estar amenazados por no pocos elementos destacados en este Mundial de 2026. Uno a uno, los Mbappé, Olise, Barcola, Dembélé, Cherki y Doué fueron desactivados.
Un sistema defensivo atento y perspicaz, que cuando no llegó, lo hizo un aliado esperable como Unai Simón, que tuvo la valentía de siempre cuando se necesitaba para jugar en corto, en largo o salir de su portería si era preciso. Un pack ilusionante de cara a defender un estilo y una forma de entender el fútbol.
Una línea que, con más de un 95% de eficacia en el pase para los centrales españoles, se sitúa en una marca que mejora a casi todos los centrocampistas de las otras semifinalistas. Una realidad que no solo habla de su valor ganando duelos (también en cifras colosales), sino sobre todo de su capacidad para destruir y volver a iniciar.
El dominio del balón
España destacó mucho en el dominio del esférico, al contrario que selecciones españolas del pasado. Era el plan lógico: pasar el mayor tiempo posible en campo francés para alejar a sus mejores jugadores de las zonas de peligro, confiar en la capacidad de anticipación y repliegue en las contras y, ante todo, tratar de no fallar.
Esa falta de errores era clave. En partidos anteriores se vieron problemas en circulación con errores no forzados que conducían a oportunidades que podían ser aprovechadas por parte de los rivales. Ante una selección como la de Francia, esto limitaba las opciones de España y dejaban dudas sobre la capacidad para absorber el peligro que generarían.
Spain’s xG against at this WC
Cape Verde: 0.2
Saudi Arabia: 0.14
Uruguay: 0.2
Austria: 0.32
Portugal: 0.63
Belgium: 0.34
France: 0.31🔒
— David Wall (@1DavidWall) July 14, 2026
Por ello, Luis de la Fuente repitió plan, dejando a Pedri para la segunda mitad y apostando por la seguridad en la entrega de Fabián como complemento de un Rodri (de nuevo) estelar y que marcó el ritmo en todo momento, clave apoyando a centrales y laterales y también marcando desde el pase la dirección de la jugada ofensiva.
De nuevo, Dani Olmo
En ese escenario, el siguiente escalón lo ocupa, por dentro, un Dani Olmo que lo dio todo. Enemigo de su propio cuerpo, solo esa razón le impide ser un jugador de época. Su lectura de los espacios, dominio entre líneas y clarividencia a la hora de asociarse a pocos toques en zonas realmente peligrosas hacen del ‘10’ una pieza vital.
Su realidad competitiva nace, vive y se explota en esos espacios reducidos. Su control orientado y su facilidad para girarse con velocidad y acierto le hacen un jugador extremadamente peligroso para los rivales, que si bien pueden leer la intención, rara vez pueden sofocar el fuego que consigue encender con la velocidad precisa.
Su influencia en el ataque es total y sus espacios de juego condicionan a la vez la presencia por dentro de jugadores como Baena, ante Francia menos acertado, pero que son de gran ayuda para entrelazar paredes que hagan avanzar a España y encuentren, en el momento preciso, el envío que ataque ese espacio imperceptible para todos, menos para Olmo.
Los laterales para De la Fuente
En uno de esos espacios apareció Pedro Porro para marcar el segundo gol y definitivo para España. El lateral diestro, por fin integrado como el elemento sorpresa de España para atacar carril interior derecho. En esa posición y rol, Porro volvió a brillar y marcar con la selección, combinando muy bien y entendiendo los espacios a compartir con Lamine Yamal.
En la banda opuesta, Marc Cucurella volvió a hacer de las suyas. Tras una entrada dura, se llevó una amarilla que le podía condicionar, pero no miento si digo que, después de vivir más de cincuenta minutos con ella, su capacidad para jugar y su nivel fue incluso superior con amarilla que sin ella.
La presencia ofensiva y su capacidad para desarticular el juego ofensivo por su lado, anularon el juego de un virtuoso como Olise, que se fue del partido sustituido al contrario que el lateral zurdo recientemente incorporado por el Real Madrid. Bandas portentosas que están sabiendo mantener el flujo ofensivo sin descuidar, en ningún momento, las necesidades defensivas de su posición.
España, que tuvo un inicio de Mundial decepcionante como en 2010, está a un solo partido de volver a tocar el cielo. 16 años después de Sudáfrica, puede conquistar su segundo Mundial, bordar otra estrella sobre el escudo y convertir este camino de dudas, resistencia y fútbol en una nueva página eterna.