Attaoui: récord de España y bronce mundial en el 800

Attaoui firmó 1:44.48 en Torun, récord de España del 800 bajo techo, y sumó un bronce mundial. El mediofondo español dejó de ser una rareza.

Mohamed Attaoui celebra tras cruzar la meta en una semifinal de 800 metros del Mundial en pista cubierta
AP Photo/Petr David Josek

Mohamed Attaoui llegó a Torun para ganar y volvió con un bronce que le supo a poco. Entre medias, dejó el mejor 800 bajo techo jamás corrido por un español.

Un bronce con sabor agridulce

El 22 de marzo de 2026, en la Kujawsko-Pomorska Arena, Attaoui cerró tercero la final de los 800 metros del Mundial de pista cubierta. Paró el crono en 1:44.66, su segunda mejor marca de siempre, y subió por primera vez al podio de un gran campeonato absoluto.

Por delante entraron dos nombres que marcan la nueva jerarquía de la distancia. El oro fue para el estadounidense Cooper Lutkenhaus, un prodigio de 17 años que se convirtió en el medallista más joven de la historia del Mundial bajo techo. La plata, para el belga Eliott Crestan.

El cántabro no ocultó la contradicción. «Me voy contento, pero quería más», reconoció nada más cruzar la meta. La ambición es su marca de fábrica: llegó a Polonia hablando de oro y se marchó con un bronce que definió como un metal que «sabe a poco».

El bronce no llegó aislado. Una hora antes, el murciano Mariano García se había colgado el oro de los 1.500 metros, y España cerró Torun con cinco medallas, su mejor Mundial bajo techo en 23 años. El mediofondo español vive un momento que no se recordaba.

Por qué el 800 de Attaoui es distinto

El 800 en pista cubierta se ha vuelto casi una prueba de velocidad, donde un roce te deja fuera. Attaoui lo corre a contracorriente: sale a cola de grupo, deja pasar los primeros metros y guarda todo para una última vuelta demoledora.

En la semifinal de Torun, el 21 de marzo, esa fórmula produjo su gran golpe. Corrió a rueda, remontó desde la cuarta posición en la última recta y superó al local Maciej Wyderka para colarse en la final detrás de Lutkenhaus.

Esa manera de correr tiene un precio. Jugárselo todo al final lo expone a quedarse encerrado, como le pasó en la final con el australiano Peter Bol cerrándole el paso. Pero cuando el cambio sale, casi nadie en Europa aguanta su ritmo en los últimos 200 metros.

El dato que mejor lo retrata es otro. Attaoui llegó a Torun con solo la undécima mejor marca del año entre los aspirantes, y aun así subió al podio. «Las carreras de campeonato son otro mundo», repite, convencido de que su cambio final iguala cualquier crono previo.

Dos récords que ordenan su temporada

Los 1:44.48 de la semifinal no fueron solo un pase a la final: batieron el récord de España bajo techo, que Elvin Josué Canales había fijado en 1:44.65 en enero de 2025. Attaoui pasó así a poseer las dos plusmarcas nacionales del 800.

Que un español posea el mejor 800 bajo techo del país dice mucho de un cambio de escala. Durante años, la distancia fue tierra de kenianos, británicos y estadounidenses; en pista cubierta, el récord nacional era de Mariano García, con un 1:45.12 firmado en 2022, antes de que Canales y después el propio Attaoui lo reescribieran. Attaoui lo ha llevado a un plano casi impensable.

Al aire libre, su dominio es aún más nítido. En julio de 2024 corrió los 800 en 1:42.04 en Mónaco, un récord nacional al aire libre que lo colocó entre los mejores de la historia mundial. Ese registro sigue siendo la referencia de su carrera.

El salto continental llegó en otra distancia. En febrero de 2026, en una reunión en Madrid, Attaoui firmó 2:14.52 en los 1.000 metros y batió el récord de Europa bajo techo, arrebatándoselo a Wilson Kipketer, que lo tenía desde 2000. Es la tercera mejor marca mundial de siempre.

De Torrelavega al podio mundial

La historia de Attaoui no empieza en una pista de élite. Nacido en Beni Mellal (Marruecos) el 26 de septiembre de 2001, llegó a España de niño y se crió en Torrelavega, donde el atletismo cántabro descubrió a un corredor de talento natural sin pulir.

Detrás de ese salto hay un cambio de entorno. Attaoui entrena a las órdenes de Thomas Dreissigacker en el grupo OAC Europe, a orillas de un lago suizo, lejos del atletismo doméstico. Allí ha moldeado una cabeza de competidor que antes le faltaba.

Su progresión es reciente y vertiginosa. Fue subcampeón de Europa al aire libre en Roma 2024, su primera gran medalla absoluta, y desde entonces no ha dejado de acercarse a la élite mundial de una distancia dominada por kenianos y estadounidenses.

En las grandes citas se había quedado a las puertas. Terminó quinto en París en la final olímpica de 2024, con 1:42.08, y volvió a ser quinto en el Mundial de Tokio 2025. El podio de Torun rompió esa racha de finales sin premio.

Su versatilidad es otra arma. Este invierno rozó el récord del mundo de los 1.000 metros y en verano ha bajado a 3:31 en el 1.500, una marca de primer nivel continental. Pocos mediofondistas se mueven hoy con esa soltura entre dos distancias tan distintas.

Birmingham, la cita que lo mide de verdad

El objetivo real de la temporada llega en agosto de 2026, con el Campeonato de Europa al aire libre de Birmingham. Allí Attaoui defiende la plata de Roma y parte como uno de los favoritos, con la idea de doblar 800 y 1.500 metros.

El listón está claro: le falta un metal que no sea de bronce ni de plata en un gran campeonato. Su principal rival volverá a ser Crestan, el belga que le ganó en Torun, además de los ausentes en pista cubierta que reaparecen al aire libre.

Attaoui ya no es la promesa que Cantabria intuía. Es el hombre que corre el 800 bajo techo más rápido de la historia de España, con un récord de Europa en el bolsillo. En Birmingham se sabrá si el techo del mediofondo español sigue subiendo.